249º El palacio del rey indio resultó tan pequeño que casi no se veía.
Un rey indio hizo construir un palacio. Fue el palacio más maravilloso que jamás se hubiera construido sobre la tierra, y cuando estuvo concluido, el rey ordenó que el mejor pintor del reino hiciera un cuadro donde se viera todo el palacio en su esplendor como era en la realidad. El pintor aceptó, pero puso una condición: que nadie mirara el cuadro hasta que estuviese terminado.
Al cabo de unos meses el pintor llamó al rey y descubrió el cuadro en su presencia. El rey miró sin salir de su asombro. En un gran lienzo vio pintado un bosque y un río y una alta montaña y un cielo azul.
"Pero - exclamó - ¿dónde está mi palacio?". El maestro sonrió y señaló dulcemente: "Si su majestad se fina bien, allí, al pie de la montaña, al borde de la selva, hay un puntito. Ese es su palacio" Ya, antes de que el asombro del rey se cambiase en protesta, añadió: "Su majestad me ordenó que pintara el palacio tal como es en realidad. Pues bien, en la realidad de la creación de Dios, su palacio es tan solo un puntito insignificante".
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