215º La verdadera política cristiana es estar del lado de Dios.
Un amigo quería consolar a Abraham Lincoln entonces presidente de los EE. UU. Eran momentos difíciles, cuando todo parecía irle mal. “Espero que Dios esté de su lado” le dijo el amigo. Y Lincoln le contestó: “No me preocupa semejante cosa, porque bien sabemos que Dios está siempre con la justicia. Mi preocupación y mi plegaria es que esta nación y yo estemos siempre del lado de Dios.
Padre, me rogaba una madre, le pido que ponga las manos sobre la cabeza de mi hijo para que Dios lo proteja siempre y no aleje sus manos de él. Al que yo le dije: voy a rezar para que este hijo suyo no deje de tener la cabeza bajo las manos de Dios.
La libertad de Dios no es como la libertad humana que consiste en la capacidad de elegir entre el bien y el mal moral. Siendo Dios bondad infinita, no puede optar por el mal. De manera que, como se nos dice en la anécdota, lo que importa no es que Dios esté en favor de la justicia, nunca podrá estar en contra. Lo que estará por verse es que nosotros estemos al lado de la justicia y de Dios. El hombre puede hacer el bien porque Dios lo creó bueno; pero puede hacer el mal porque su bondad es limitada y su limitación consiste exactamente en la posibilidad de inclinarse al mal.
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