185º Que tal la reencarnación?
Hace unos años me levanté una mañana con una gana de dedicar el día a hacer una encuesta: ¿Vivimos una sola vez? Esta era la pregunta que había preparado para sondear la creencia de la gente sobre el tema de la reencarnación. Mi primera víctima vestía un traje oscuro, corbata exótica y gafas. Por el maletín presumí que sería un personaje importante. Me crucé con él y le caí con la pregunta: "¡Oiga! perdone la molestia, ¿usted ha vivido una vida antes de esta?" "Nunca... esta es la primera vida que vivo"- me contestó sin demorar un segundo y asombrado. Mientras se alejaba, no dejaba de mirarme con cara perpleja. Seguramente me tachó de loco. Yo también habría pensado igual.
Me pasé toda la mañana preguntando a unos y a otros. Recogí impresiones de todo tipo, pero siempre del mimo sentido: Nadie, nadie de veras había vivido otra vida. "Pero ¿de qué me estas hablando, hombre?" Llegué a la conclusión de que nadie había tenido una vida anterior. Todos estrenaban su primera vida.
Sin embargo me asombré yo, este verano, cuando cayó entre mis manos un folleto con este título: "Sugerencias par matar el tiempo" Y me pregunté: ¿Tenemos que matar el tiempo? ¿Se puede matar el tiempo cuando tenemos una sola vida? ¿Vale tan poco la vida para que tengamos que matarla? Al que mata el tiempo habría que dedicarle en su tumba un epitafio como éste: "Aquí descansa aquel individuo que, al morirse, dejó vacíos unos pantalones"
¿Qué pensar de la reencarnación?
La respuesta es simple: o se cree en Jesucristo o se cree en la reencarnación; no es posible ser cristianos y luego creer, como los hindúes, que después de la muerte nos vamos a reencarnar.
La Sagrada Escritura nos dice claramente que se muere una sola vez. "Los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio. " (Heb 9:27)
Además, la creencia de la reencarnación niega la "resurrección de la carne" Según esta creencia de la India, el hombre sería un compuesto de dos elementos que se pueden separar. La unión del alma con el cuerpo, como enseñaba Platón, sería provisoria. Con la muerte nos vamos a separar para siempre del cuerpo y quedaremos únicamente pura alma. Esta creencia es totalmente opuesta al cristianismo que afirma, como verdad de fe la resurrección de Jesús y la nuestra.
Creer en la reencarnación es negar entonces dos importantes verdades de la fe: que Jesucristo murió por nuestros pecados y que un día, como él, vamos también a resucitar. Hay plena libertad de seguir la religión hindú y budista, pero es imposible ser a la vez discípulos de Cristo y creer en la reencarnación.
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