153º Los tres espejos de la conciencia
Una señorita, estudiante en un colegio, escribió un día a su mamá pidiéndole que le enviara un espejo. La mamá le respondió con una carta en la que le decía: "Muy pronto te llegará un paquete con tres espejos. El primero te hará ver lo que eres, el segundo lo que serás y el tercero lo que tiene que ser.
Llegó el paquete y la señorita encontró un espejo, la foto de su abuela y una imagen de la Virgen María. Entendió enseguida el significado de los tres espejos.
El espejo de vidrio le decía lo que ella era en el presente; la foto de la abuela lo que ella un día iba a ser; y la imagen de María indicaba lo que ella tendría que llegar a ser espiritualmente.
La conciencia moral, cuando está bien iluminada por la razón y la fe, es un reflejo de lo que somos de veras delante de Dios. Él nos habla a través de la voz interior que es la conciencia.
A veces la conciencia nos avisa, antes de actuar, si una decisión es moralmente buena o mala. A veces la conciencia nos reprocha de haber seguido un impulso negativo y nos remuerde por lo que hicimos. En todo caso la conciencia es una voz que no podemos manipular y deformar a nuestro antojo. Nos gustaría que nos dijera lo que nos agrada, pero, si es una conciencia moralmente sensible, la conciencia es un juez insobornable.
Cuando buscamos sinceramente la verdad, nuestra conciencia es recta y nos indica el camino a seguir. En este caso la conciencia es un reflejo de la voluntad de Dios. Es la guía que tenemos que seguir siempre.
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