142º Un día en ‘emergencias médicas’ para aprender a conducir.
En EEUU se ha inventado una pena que no es muy jurídica, pero que es un ejemplo de lo que deberían servir los castigos. Liz Kielsko, acusada de conducir alocadamente, no ha sido castigada a una multa o a unas semanas de cárcel, sino a pasarse un día entero en la sección de urgencias de una clínica de la Cruz Roja, para que viera con sus ojos lo que son realmente los accidentes.
El periódico que publica la noticia dice que la muchacha, al concluir su' castigo' ha comentado: "Es horrible lo que he visto; prometo no volver a conducir a tanta velocidad". El juez había acertado al elegir el castigo y al imponerle "la pena de ver".
Yo creo que realmente los hombres no saben muchas veces lo que están haciendo.
Suele decirse que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Pero hay otro tipo peor de ceguera: la de los ciegos que están convencidos que ven; la de los que se han puesto unas gafas de egoísmo de tal espesor que ya ni se dan cuenta de que las tienen puestas y han llegado a convencerse de que la realidad es tal y como sus ojos ciegos la testimonian.
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