Perspectiva y verdad
Claudio Cohen (Brasil), Universidad de São Paulo
Conocimiento y verdad
Perspectiva. El ser humano es el único animal que puede tanto destruir como cuidar de su semejante y del planeta, por cuanto esta decisión puede ser tomada sin estar vinculada a ninguna ley natural. Desde esta perspectiva, el ser humano se ocupa
tanto de su dolor y de su sufrimiento como de los de su prójimo, a través de reconfortar o de tratar el desconsuelo. Una forma de enfrentar estas situaciones es tratando de conocer el futuro; otra forma de soportar estos conflictos, en el área de la salud, es tomando decisiones de atención, describiendo las señales (diagnóstico), su curso (perspectiva) y su ocurrencia (frecuencia). Hablar en perspectiva significa hablar del futuro, del cual no tenemos ninguna memoria y menos todavía el conocimiento. En este sentido el psicoanálisis nos presta algunas contribuciones, por ejemplo, el concepto de idea catastrófica, propuesta por Freud, utilizadas por la religión, por muchos ambientalistas, por algunos políticos, algunos físicos, químicos o biólogos, etc. Esta idea catastrófica prevé que en el futuro el mundo será destruido por los propios seres humanos. Como ejemplo de perspectivas puede pensarse en la previsión que Thomas Malthus hizo respecto a la falta de comida para la humanidad: fue una perspectiva aceptada, aunque no pudo prever el futuro que permitiría el desarrollo de la ciencia. Otro ejemplo histórico de perspectiva lo tenemos en Galileo, que anticipó supuestos científicos que fueron rechazados por la Iglesia aunque eran acertados. La perspectiva puede ser entendida entonces como una comprensión del pasado, una profecía sin previsión, o apenas una proyección de deseos humanos. Por tanto, cuando hablamos de perspectivas, hablamos de lo que Bion llamó memorias del futuro. Esta elección de una memoria se dará frente al tipo de perspectiva que iremos a pronosticar. Frente al futuro: ¿cómo conoceremos la verdad? Para pensar esto es de fundamental importancia saber cuál será el vértice de observación que vamos a privilegiar entre varios posibles: a) La elección del tiempo: por ejemplo, hasta 1700 la expectativa de vida era de 30 años; actualmente esta expectativa de vida es de 75 años; b) La elección de las teorías: por ejemplo, teorías religiosas, científicas o eclécticas; c) La elección de los hechos observados: por ejemplo, en medicina predictiva qué tan confiables son los tests genéticos prospectivos, cuáles son los beneficios y los perjuicios de esos tests; d) La elección de quién decide cuáles son los representantes que irá a investigar la perspectiva: por ejemplo, cuáles son los laboratorios que ofrecen tests predictivos confiables que puedan evitar errores en su prospección. La perspectiva se dará entonces según un presupuesto científico que habremos de elegir o según la autoridad de quien predice. Otra forma de aceptar la perspectiva puede darse aceptando el uso de una intuición, o si se toma como una posibilidad estadística, o de un juego, en un determinado tiempo y espacio, o aun considerando la percepción que algún artista tenga del futuro.
Verdad. “La verdad existe. Solo se inventa la mentira” (Braque); “La mentira es la religión de los esclavos y de los patrones” (Gorki); “La violencia no existe y no puede existir por sí sola; ella está inevitablemente entrelazada con la mentira” (Solzhenitsyn). La verdad del conocimiento científico siempre resulta falsable y la verdad revelada solo dicen tenerla las religiones. Por tanto, solo podemos alcanzar perspectivas parciales o medias verdades. El conocimiento científico de la verdad respecto a la anatomía humana, iniciado en el Renacimiento con Leonardo, no nos permitió localizar en qué parte del cuerpo se localiza el alma. Y no será el mapeo del genoma humano el que nos mostrará en qué gen se encuentra localizado el lado humano del individuo. Las neurociencias también pretendieron alcanzar una verdad indiscutible al surgir como un intento de integrar esa aparente división científica del ser humano en mente, cerebro y alma. Así aproximaron las ciencias naturales al humanismo en la tentativa de comprender la complejidad de los procesos de humanización, en especial el de la conciencia humana. Sobre este contexto, en bioética lo importante no es saber la verdad sobre el futuro, aunque sí deberíamos saber cómo caminar hacia el futuro de una forma ética, reconociendo los límites del ser humano, su responsabilidad social y sus conflictos. Deberíamos aceptar que el deseo de conocer la verdad es algo inherente al ser humano y que ese deseo en sí no tiene carácter ético; que podemos aprehender apenas el presente, del pasado tenemos algunas memorias y del futuro nada conocemos; que la libertad no es hacer solo lo que se quiere hacer, sino hacer lo que se puede, sabiendo que sus fines serán éticos o no éticos. Deberíamos reconocer y respetar las diferencias aceptando y elaborando nuestros conflictos de manera intersubjetiva con noción de función social y de relaciones humanas, y aceptando la responsabilidad que nuestros actos nos traen.
Referencias Wilfred R. Bion, Cogitaciones, Valencia, Ed. Pomolibro, 1996. - Wilfred R. Bion, Uma memoria do futuro: o sonho. São Paulo, Ed. Maritns Fontes, 1989. - Claudio Cohen, Bioética & Sexualidade nas realções profissionais. São Paulo, Associação Paulista de Medicina, 1999. - Sigmund Freud, La negación [1925], Inhibición, Síntoma y Angustia [1926], El porvenir de una ilusión [1927], Buenos Aires, Amorrortu, Vols. XIX, XX y XXI.
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