Epidemiología y vulnerabilidad social
Zulma Ortiz (Argentina), Centro de Investigaciones Epidemiológicas
Integridad
Epidemiología. La definición tal vez más citada de epidemiología es el estudio de la distribución y determinantes de la salud, su frecuencia y distribución, para entender las causas que explican la aparición de un evento no deseado (Last, 2001). Sin embargo, en los últimos cincuenta años se han propuesto muchas definiciones que señalan la falta de acuerdo en cuál es el objeto de estudio de la epidemiología y los mejores métodos para su abordaje. En particular el estudio de las condiciones sociales y de cómo estas influyen y determinan la situación sanitaria de las poblaciones ha sido siempre un tema de interés y debate. Más recientemente nació un vínculo más fuerte entre la epidemiología y las ciencias sociales (Krieger, 2000), estimulado por la necesidad de reconocer y documentar el amplio espectro de los determinantes de la salud, desde el nivel micro en que operan los factores biológicos individuales hasta los niveles macro que expresan las condiciones sociales. La preocupación principal de la epidemiología social es el estudio de cómo la sociedad y las diferentes formas de organización social influyen en la salud y el bienestar de los individuos y las poblaciones.
Vulnerabilidad. El concepto de vulnerabilidad no está claramente definido, pero existiría acuerdo en relacionarlo con pobreza-bienestar y también con las capacidades para enfrentar los riesgos o adaptarse a ellos. La incapacidad para enfrentar los riesgos o la inhabilidad para adaptarse activamente a ellos, determinan la materialización o
no del riesgo. El vocablo vulnerabilidad habitualmente es visto de forma muy diferente por los diversos sectores de nuestra sociedad, aunque coinciden en definirlo asociado a la incertidumbre y a la probabilidad de recibir un daño o lesión. Vulnerabilidad es el grado por el cual una población, individuo u organización es incapaz de anticiparse, enfrentarse, resistir y recuperarse de los impactos provocados por eventos no deseados. El concepto de vulnerabilidad ayuda a identificar los miembros de una población que tienen más probabilidad de sufrir directa e indirectamente una situación de riesgo. Basado en estos antecedentes no es difícil encontrar relación entre epidemiología y vulnerabilidad ya que la primera, en su vertiente positivista, se ocuparía de estimar los riesgos ocasionados por la pobreza, mientras que la epidemiología con enfoque social, que integra métodos cualitativos y cuantitativos en distintos momentos de la investigación, tiene mayor capacidad para profundizar en la complejidad que encierra el concepto de vulnerabilidad.
Vulnerabilidad social, pobreza y salud. Un ejemplo puede ayudar a entender cómo las aproximaciones conceptuales utilizadas por cada enfoque aportan al estudio de la vulnerabilidad. La relación entre pobreza y situación de salud es incontrovertible. La pobreza contribuye a la vulnerabilidad. Las evidencias abundan en todo el mundo, sea que uno considere la mortalidad, la morbilidad o la autopercepción de la salud. Aquellos grupos humanos que no tienen acceso a la estructura de oportunidades en lo económico, social o educativo tienen peor estado de salud. La epidemiología clásica mediante una aproximación tradicional utiliza indicadores para definir niveles de pobreza y clasificar comunidades, hogares o personas. Sus observaciones se concentran en déficit del ingreso, o en el tipo y magnitud de sus necesidades básicas. No ve lo que “tienen los que no tienen”, estructurado como conjuntos que se encadenan para la construcción de estrategias de supervivencia o de movilidad social. Desde esta perspectiva, la pobreza es definida y medida en términos económicos y “estáticos”. Por su parte la epidemiología social entiende que la pobreza es un proceso dinámico y cambiante. La gente entra y sale de ella y en diferentes coyunturas está expuesta a cambios ascendentes o descendentes de sus condiciones de vida, que no necesariamente “se ajustan” a los indicadores clásicos, sino con los activos que sus hogares tienen (mano de obra, capital humano, vivienda, relaciones familiares y capital social, perfil demográfico, etc.). La vulnerabilidad se relaciona con los activos de las comunidades, hogares o personas, y las oportunidades que ofrece el Estado, mercado o instituciones civiles. Todos estos activos pueden ser movilizados
como respuesta a diferentes situaciones del entorno como ocurre en las crisis. El concepto de vulnerabilidad no es privativo a los sectores pobres. También se aplica a diferentes estratos sociales; por ejemplo, edad (adolescentes, ancianos), género (mujer jefa de hogar y anciana), etnia, etc. La vulnerabilidad social tiene que ser comprendida además de medida. Es necesario verlo con los ojos de la población, lo que requiere un trabajo inter y transdisciplinario que incorpore las ciencias sociales al corazón del trabajo epidemiológico. Las personas son simultáneamente organismos sociales y organismos biológicos, y es por ello difícil suponer que algún proceso biológico se exprese fuera del contexto social (Krieger, 2002). La epidemiología social que va más allá del análisis de factores de riesgo individuales se aproxima mejor al estudio de la vulnerabilidad.
Referencias Nancy Krieger. “Epidemiology and Social Sciences. Towards a Critical Reengagement in the 21st Century”. Epidemiol Rev 2000;22(1):155-163. - Nancy Krieger. “Glosario de Epidemiología Social. Parte 1”. Boletín Epidemiológico/OPS, Vol. 23, No 1 (2002). - John Last. A dictionary of epidemiology. Fourth edition. Oxford, Oxford University Press, 2001.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.