Contexto histórico
José Schmidt (Argentina), Universidad Nacional del Sur
América Latina › Comunidad y contexto
Cómo se define contexto histórico. De modo general, contexto histórico puede definirse como “entorno propio de un hecho histórico”, es decir, el conjunto de los elementos, situaciones y circunstancias de cualquier índole que condicionan o determinan los acontecimientos. Por extensión, también se llama así al marco conceptual o epistemológico con referencia al cual se conciben y valoran dichos hechos, se seleccionan datos y se definen las situaciones relevantes. A su vez, suele equipararse este concepto a una determinada tendencia social, a una serie de factores inhibidores o potenciadores de acciones tanto individuales como grupales; en especial a las fuerzas efectivas que interactúan en el ámbito social y que contribuyen o no a la continuidad de la tradición.
Contexto como entorno. El término contexto proviene de la lingüística y con él se hace referencia en general al entorno discursivo del cual depende el significado de un enunciado o texto determinado. En el ámbito historiográfico, se habla de contexto (o también trasfondo) histórico para designar el entorno de un hecho histórico dado. Si no puede interpretarse de manera adecuada un texto o pasaje aisladamente de su contexto de enunciación o producción, análogamente un hecho histórico no puede ser apreciado sin hacer referencia a las circunstancias que lo rodean. Para explicar un determinado hecho o conjunto de hechos pasados, el historiador suele recurrir a un gran número de elementos vinculados, por lo general de manera casual, con el suceso que pretende explicar. Este entramado o conjunto de datos de que dispone a la hora de explicar cualquier suceso pasado, por supuesto, no siempre es exhaustivo y bien puede ser enriquecido con nuevos aportes y descubrimientos. Por esto mismo, resulta a veces problemático fijar el criterio según el cual se determina cuáles son los datos relevantes y los
elementos integrantes del contexto histórico de un acontecimiento dado. Dicha dificultad está asociada a la reconocida complejidad de la explicación histórica que ha provocado encendidas controversias (Cornblit, 1992).
Contexto como marco conceptual. La tarea historiográfica, la selección de datos, el adjudicar a ciertas situaciones el carácter de relevantes, o bien la mera acción de catalogar un hecho como histórico supone la presencia de un marco conceptual o epistemológico que permita comprender o explicar los acontecimientos pasados referidos al ser humano. Este marco conceptual funciona a su vez como guía en la investigación y en la búsqueda de datos pertinentes. En parte, entonces, es un producto consciente del historiador. Por lo general, en toda narración histórica se encuentran explícita o implícitamente ciertas generalizaciones sobre relaciones causales entre sucesos, o bien se formulan leyes sobre el desarrollo histórico. Así, algunos apelan incluso a una supuesta meta futura a la que se encamina el proceso histórico. Sin embargo, ciertos historiadores y filósofos han puesto en duda la posibilidad de eludir la relatividad de puntos de vista o el horizonte intelectual propio de cada época. En efecto, aunque no determine un entorno en particular, la actividad de los historiadores, ineludiblemente, al menos sí la condiciona. La escuela de los Annales, por ejemplo, ha tenido un significativo influjo en numerosos historiadores latinoamericanos.
Contexto como tendencia. En estrecha relación con las dos acepciones anteriores, se identifica el contexto histórico con una tendencia social no solo pasada sino que actúa en el presente. Por ejemplo, se utiliza la expresión “el actual contexto histórico” para hacer referencia a uno o varios factores inhibidores o potenciadores de acciones tanto individuales como grupales, ya sea en los ámbitos científico, cultural, ético o religioso. Existe un reconocimiento generalizado de que las normas sociales o pautas de conductas presentes tienen su origen en el pasado y, por ende, se habla de contexto histórico para designar especialmente las fuerzas efectivas que interactúan en el ámbito social y que contribuyen o no a la continuidad de una tradición determinada. Así, la denominada presencia de lo arcaico en lo presente, o simplemente el peso de la tradición, estaría en contraposición con las ideas políticas o artísticas innovadoras que intentaran instaurar nuevas pautas de conducta.
Referencias
Oscar Cornblit, Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992.
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