Construcción mítica de la realidad
Leandro Pinkler (Argentina), Universidad de Buenos Aires
Conocimiento y verdad
El mito como forma simbólica. Más allá de la oposición entre mythos y logos, que supone una cosmovisión primitiva superada por la razón, el siglo XX se ha caracterizado por tomar el mito en serio, en dirección contraria a la utilización vulgar de la palabra mito, que hace de él un cuento falso. En efecto, tanto la antropología como el psicoanálisis y la filosofía han visto en el mito una construcción simbólica que testimonia aspectos de la realidad no asequibles a la razón. Así como una autopsia determina una descripción veraz de la muerte en la que no están presentes las dimensiones más profundas que este hecho involucra, la visión del mundo propia de la Ilustración y del Positivismo –siglos XVIII y XIX– tan efectiva en muchos aspectos, ha sido complementada por esta recuperación del mito en los estudios contemporáneos. Los testimonios de la mitología encierran un conocimiento acerca de las situaciones esenciales y arquetípicas de la condición humana: el origen del mundo y del hombre y sus instituciones, la sexualidad, la muerte y las abismales dimensiones de la psique. De tal manera, a diferencia de la despojada descripción objetiva del discurso lógico, el mito incluye la disposición del sujeto y sus afecciones y profundiza en la visión de lo real.
El significado de la palabra mito. El término mythos en el uso originario de la lengua griega equivale simplemente a palabra y discurso, pero en su posterior oposición con logos –cuyo primer significado es exactamente el mismo de discurso– queda con la connotación de relato tradicional evocador de un suceso pasado; en cambio el logos se define por su carácter argumentativo –Platón, Protágoras 320 c, 324 d–. El aspecto denominado tradicional alude al hecho de que el mito no es una creación individual, sino de índole colectiva, y como tal ha sido el vehículo por el cual se han transmitido los valores y las creencias de todos los pueblos, como ya lo notaba Schelling en su Filosofía de la mitología (1841) cuando afirmaba la profundidad, duración y universalidad del mito. Pues al hablar del mito en estos términos –es decir, como un relato que mediante construcciones simbólicas transmite los valores y las creencias de un pueblo– se incluye en esta categoría todas las tradiciones.
La interpretación del mito. La interpretación del mito ha sido emprendida desde diversas perspectivas. La introducción de la noción de inconsciente por la elaboración de Freud, en especial desde su obra La interpretación de los sueños (1900), produjo una nueva dinámica hermeneútica en la que –de acuerdo con las palabras de su discípulo
Abraham– “el sueño es el mito del individuo, el mito es el sueño de un pueblo”. Por su parte, el etnólogo Malinowski, en Myth in Primitive Psychology (1926), ha sostenido que “el mito en su forma original no es simplemente la narración de un cuento, sino una realidad viviente que se cree acaecida en los tiempos primordiales”. Pero si para Malinowski el mito es la referencia que instaura una realidad histórico-social de un pueblo particular, los estudios posteriores se han encaminado en dirección a su carácter simbólico de naturaleza universal. Tal es la visión de Kerényi y Jung en Introducción a la esencia de la mitología (1941), que afirman que el mito es, como la música, una actividad autónoma y esencial del ser humano en tanto “simboliza una realidad que no podría ser expresada de otra manera”. También la obra de C. Lévi-Strauss, dentro de la metodología del estructuralismo, ha subrayado el carácter autónomo del mito y la existencia de “estructuras psíquicas universales e idénticas” en él manifiestas. Y asimismo la elaboración de M. Eliade ha mostrado con riquísimos materiales cómo cada cultura construye su mundo –como horizonte último de significado– a partir de sus propios mitos. De modo que este relato tradicional que es el mito constituye en sí mismo una forma simbólica que necesita una clave hermenéutica para llegar a su núcleo de significado, y en este sentido cada época y cada cultura poseen sus mitos en la medida en que el mito transmite un conjunto de creencias y valores que constituyen la Weltanschauung –la visión del mundo– propia de una colectividad.
Referencias Francisco García Bazán, Aspectos inusuales de lo sagrado, Madrid, Trotta, 2000. - Mircea Eliade. Aspects du mythe, Paris, 1963; Trad. cast. Mito y realidad, Barcelona, Labor, 1968. - Karl Gustav Jung, Kart Kerényi, Einführung in das Wesen der Mythologie, Amsterdam, 1941; Trad. cast Introducción a la esencia de la mitología, Madrid, Siruela, 2004. - J. P. Vernant, “Razones del mito”, en Mito y sociedad en Grecia antigua. - E. Cassirer, Filosofía de las formas simbólicas, v. II. - Malinowski, B., Myth in Primitive Psychology (1926). C. Levi Strauss, Antropología estructural, 1958. - G. Gadamer, Mito y razón, 1987. Platón. Protágoras 320 c, 324 d.
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