América Latina y la vida económica
Aldo Etchegoyen (Argentina), Iglesia Evangélica Metodista Argentina/Consejo Mundial de Iglesias
Sociedad
La riqueza del territorio latinoamericano. El territorio latinoamericano, desde México hasta el sur del continente, tuvo y aún tiene parte de una enorme riqueza natural y humana. Su riqueza mineral en reservas es de las mayores mundiales en cobre, estaño, plata, oro y otros metales valiosos. Su riqueza energética muestra enormes reservas de petróleo (Venezuela), gas (Bolivia), y ríos de gran caudal que la surcan en toda su extensión. Sus importantes fuentes de agua llevan vida a campos y bosques, y el acuífero “Guaraní” que se extiende en las fronteras entre Brasil, Paraguay y Argentina es una de sus mayores reservas. Sus costas ofrecen playas bañadas tanto por el mar Caribe como por los océanos Atlántico y Pacífico, con una gran riqueza marina en peces y mariscos que proveen millones de toneladas de alimento. Bosques, selvas y praderas ponen color a un variado paisaje de maderas, granos y frutos, con una enorme variedad de plantas medicinales y de animales diversos y una gran riqueza ganadera. Desde el punto de vista humano se observa asimismo una gran diversidad y riqueza de pueblos originarios con sus variados idiomas y culturas, comunidades afroamericanas con su triste historia de esclavitud y explotación, y una fuerte presencia de descendientes de pueblos europeos y de otras regiones. La variedad de sus religiones, su música y sus bailes y su diversidad cultural en general ofrecen asimismo una enorme riqueza.
El origen de su pobreza. A pesar de tanta riqueza, la pobreza hiere profundamente toda la región. No sucede esto por casualidad, capricho del destino o voluntad de Dios, sino por un sistemático y programado proceso de despojo. Esta dramática historia comenzó el 12 de octubre de 1492 cuando
Cristóbal Colón llegó a sus costas. En su diario escrito los días siguientes quedó registrado su vivo interés por saber dónde encontrar oro. Esta palabra aparece varias veces en los textos de su diario de bitácora. Esto fue como un anticipo a la referencia que consta en el Archivo de Indias que “solamente entre el año 1503 a 1660 llegaron al puerto de San Lucas de Barrameda 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata proveniente de América”, sin contar el contrabando y robos piratas. ¡Solamente en esos años! ¿Podemos imaginar en los otros 250 aproximadamente? Vale la pregunta ¿qué era España en aquel siglo? Un país sumamente endeudado con otros países europeos, una población aproximada de 4 millones de habitantes, la mayoría en pobreza y marginación, además de un alto nivel de ignorancia. El descubrimiento y la conquista del nuevo territorio significó para ellos y Europa expansión y crecimiento. El proceso de despojo no tuvo fin, cuando por otro lado Europa crecía en riqueza y lujo.
La pobreza hoy. La situación latinoamericana nos habla hoy de aproximadamente el 43,4% de su población sumergida en la pobreza. Se trata de unos 230 millones de habitantes y de ellos el 18,8%, o 95 millones, viven en extrema pobreza. Cuando hablamos de pobreza generalizamos; cuando hablamos de pobres, especialmente niños, mujeres, comunidades indígenas, negras, obreros y campesinos sin trabajo, nos aproximamos más concretamente al serio problema social que eso significa: niños en las calles, desnutrición, enfermedades, prostitución, cierre de horizonte laboral, indígenas y negros marginados. Todo esto es un claro ejemplo de violencia estructural impuesta por el poder económico, político y militar. La tasa de mortalidad infantil en Estados Unidos es de siete por mil y de ocho por mil en Canadá, pero en Bolivia es de setenta y siete por mil, y en Haití de cientoveintitrés por mil. La única excepción es Cuba con nueve por mil. Actualmente uno de cada dos obreros recibe un salario que le permite vivir con alguna dignidad. Según la Organización Mundial del Trabajo, cada año 1,2 millones de niños trabajan doce a dieciséis horas diarias en pésimas condiciones y producen 100 millones de dólares de ganancia que ellos no reciben. La violencia en algunas ciudades es otro grave problema: si el conflicto armado entre Israel y Palestina produjo 467 muertes de niños y adolescentes entre 1987 y 2001, en Río de Janeiro en el mismo periodo hubo 3.937 asesinados por armas de fuego.
Pobres y ricos. Sobre el tema pobreza y pobres se ha analizado y escrito mucho, pero ¿no ha llegado el momento de hablar del problema de la riqueza y en ella de los ricos? ¿No son ellos los que, con sus decisiones económicas globales o nacionales,
causan la pobreza? ¿No son ellos los que, con sus estrategias y presiones, muchas veces definen y condicionan las decisiones políticas que profundizan la pobreza? Los ricos toman las decisiones y los pobres sufren las consecuencias. Los obreros quedan sin trabajo por causa de las decisiones de empresas o monopolios que solamente miran los números, las ganancias y su rendimiento. Por ese camino hemos llegado a la grave situación de que, muchas veces, los derechos de las empresas son más valiosos que los Derechos Humanos. Conocemos las consecuencias de la pobreza; también la riqueza tiene las suyas: privilegios especiales, grosero despilfarro, indiferencia social, soberbia e injusticia para con los pobres, delincuencia de guantes blancos, egoísmo, afán de acumulación, ganancias especulativas y otras. Muchas veces asistimos al triste espectáculo de ricos que juegan con sus millones porque han sabido especular o han adquirido alguna destreza deportiva, musical o cinematográfica. Qué decir de las poderosas empresas que literalmente hacen desaparecer pequeños proyectos construidos luego de años de trabajo honesto hecho de esfuerzos y constancia.
El poder económico global. La estructura del poder económico mundial controla hoy el mundo. Se concentra en el llamado Grupo de los Siete o G-7: Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y Japón. Luego le siguen unos treinta países intermedios, entre ellos Brasil, México, Argentina, Chile y Australia. Y el tercer grupo es el “resto”, países sumamente pobres, desconocidos y olvidados, la mayoría en África. En esa estructura, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son brazos del G-7 para la dominación económica y el manejo de la política internacional, que no sirven al desarrollo humano sino al continuo enriquecimiento de los poderosos. Por otro lado, los países dependientes y pobres continúan debatiéndose en sus graves problemas sociales, educativos, de salud y carencia de desarrollo.
Deuda externa. La transferencia de riqueza del Sur al Norte continuó sistemáticamente mediante el mecanismo de la deuda externa. Mientras los países endeudados más pagaban, más debían, y menos tenían. En ese proceso, los gobiernos militares en América Latina desde 1970 en adelante sirvieron a la dominación. Las dictaduras militares fueron un proceso económico de dominación, especialmente mediante el crecimiento de las deudas externas. Deuda y dictaduras fueron una constante en toda América Latina. El terrorismo militar fue también terrorismo económico. En Argentina, cuando los militares tomaron el poder en 1976, la deuda externa llegaba a 8.000 millones de dólares pero, luego de siete años, el nuevo gobierno democrático recibió el país con una deuda de
43.500 millones. Esa deuda puede considerarse ilícita porque nunca fue dispuesta por el Congreso de la Nación. Si observamos la situación de América Latina y el Caribe en general, en 1975 la deuda pública externa era de 69.000 millones de dólares, en 1988 había trepado a 378.000 millones y en 1996 alcanzaba ya a 607.000 millones. Para ese mismo año se habían pagado 630.400 millones por concepto de servicios de la deuda, una suma superior a la deuda total. Esos años fueron de gobiernos dictatoriales en muchos países. Hacia fines del año 2005 la deuda externa de América Latina y el Caribe superaba los 850.000 millones de dólares.
Deuda externa y Derechos Humanos. Esa historia económica ha tenido y tiene directos resultados en los Derechos Humanos. Un obispo anglicano denunció como situación de esclavitud la problemática social a consecuencia del sistemático crecimiento y pago de la deuda externa. Cuando el uso del poder no está al servicio de la vida sino de otros intereses, los resultados son dramáticos. El mecanismo de la deuda roba constantemente la dignidad humana a millones de personas en América Latina. Esto también tiene que ver con la justicia y los Derechos Humanos. La deuda, además de pagarse en dinero, se paga con la dignidad humana; más aún, se paga con la muerte especialmente de niños y niñas. El mecanismo de la deuda es comparable al tributo que los conquistadores impusieron a los pueblos dominados por la espada. Su objetivo es transferir riqueza del Sur al Norte. A esta transferencia financiera se puede añadir el éxodo de millones de personas que fueron capacitadas en el Sur y terminan yendo hacia el Norte a ofrecer su trabajo. Es una transferencia humana, como también de educación y capacitación de la cual se benefician los países ricos. Pero no es por casualidad que la riqueza se ha acumulado en el Norte y la pobreza en el Sur. Para este proceso el mecanismo de los tratados de libre comercio como el mecanismo de la deuda son factores muy importantes. La palabra “libre” tiene rico significado, pero sin igualdad no puede haber libertad. Esta problemática se tradujo en el plan para la creación del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Es difícil hablar de igualdad cuando casi el 80% del producto bruto interno de las Américas corresponde a Estados Unidos y Canadá, mientras el 20% es de los países restantes. Los países poderosos buscan imponer sus condiciones subsidiando sus productos, lo cual hace a sus precios competitivos, cuando de otro modo no lo serían. En todo este proceso el poder de los Estados va pasando a los mercados como también a los grupos financieros internacionales. Estos grupos manejan su propia libertad de acción conforme al poder que posean. Significa esto que pueden presionar, y lo hacen, a gobiernos democráticos,
manejan la opinión pública con la dominación de los medios de comunicación, pueden hacer peligrar la estabilidad de toda una nación y hasta cambiar sus gobiernos. Todo esto ha llevado a la grave situación en la cual los derechos de las empresas son más importantes que los Derechos Humanos. La defensa de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos latinoamericanos es el gran desafío de todos los gobiernos.
Crecimiento y desarrollo. Los mercados han impuesto en América Latina y el mundo entero la exigencia del crecimiento. La economía mundial está constantemente urgida por la necesidad de crecimiento, mayor producción, mayor consumo, y superación de las estadísticas del año o el mes pasado. Ese camino ha llevado a un mundo donde crece la pobreza para la mayoría y también la riqueza para una minoría. La contaminación, con todas sus variantes, va en crecimiento como consecuencia del crecimiento de la producción industrial y su contaminación por residuos tóxicos. Esta problemática ha entrado en un callejón sin salida y se ha constituido en una trampa, especialmente para las zonas o las naciones de mayor crecimiento industrial en el mundo. Solucionar los problemas de contaminación requiere la reducción en el crecimiento de la producción; por su parte esta solución crea problemas de desocupación y marginación social. Rogate Reuben Mshana afirma: “El proceso de globalización económica ha sido rápido y aplastante para muchos. Es un proceso que entusiasma a los ganadores y desmoraliza a los perdedores. Ha creado la ilusión de que no existen alternativas, noción que, por sí misma, impide la aparición de iniciativas nuevas. La búsqueda de un crecimiento ilimitado es insostenible, y el daño social que causan los mercados libres está provocando una violenta reacción internacional”. Esta prioridad del crecimiento ha llegado a ser la ideología que motoriza las finanzas y el movimiento comercial actual. Además, condiciona lo más importante: el desarrollo humano. En un documento sobre Alternativas a la Globalización, que fue presentado en la IX Asamblea General del Consejo Mundial de Iglesias (Porto Alegre, febrero 2006), se señaló que el cáncer consiste en el crecimiento de las células enfermas en el organismo y que este camino conduce a la muerte y que la comparación es válida para la problemática mundial financiera que vivimos ya que las señales de muerte son muchas. La demanda de un concepto financiero, no al servicio del crecimiento sino del desarrollo humano, es indispensable en esta situación. Es necesario un desarrollo donde el valor humano sea el principal elemento al cual sirve todo lo demás. Un desarrollo integral y sostenible para toda la comunidad donde la producción se rija por otro criterio y no exclusivamente por la competencia y el crecimiento
sin control. Donde los bienes de la tierra tengan una equitativa distribución y sean beneficiados la educación, la salud, la cultura, la vivienda, el trabajo y el pleno desarrollo. Para esto es imprescindible un cambio profundo en la relación NorteSur. En 1960, por cada dólar proveniente del Norte para ayudar al desarrollo en el Sur, tres dólares salían hacia el Norte. Luego de 30 años, en 1990 la cantidad que sale del Sur al Norte ha llegado a siete.
Conclusión. Antonio Zugasti dice: “La vida económica de nuestro mundo está regida por un sistema como el de Tolomeo, gira sobre un centro equivocado, ese centro es el dinero. El beneficio económico es el centro sobre el que pivotea toda la actividad económica de los seres humanos. Así son inevitables las crisis y los desajustes sociales. Se hace girar el ser humano en torno a lo que sólo debía ser una herramienta a su servicio. La riqueza y el capital se han convertido en un ídolo y los hombres y mujeres esclavos a su servicio. Es necesaria una revolución copernicana que devuelva al ser humano todo su valor y lo ponga como centro del mundo. No es fácil esta revolución, los grandes poderes económicos no están dispuestos a ceder su lugar, además la mentalidad capitalista está marcada a fuego en la sociedad”. Pero el desafío de una revolución en la vida económica queda planteado para el debate en bioética.
Referencias Diálogo 2000. “Una deuda con el pueblo” y “La vida o la deuda”, Buenos Aires, www.dialogo2000.org.ar - Rogate Reuben Mshana. “Defensa del mercado justo”, Madrid, Revista del Centro Evangelio y Liberación Nº 78-79, marzo-junio, 2005. - Antonio Zugasti. “Erradicar la riqueza”, Utopía, Revista de Cristianos de Base Nº 26, abril-junio 1998.
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