Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
Esta advocación nació de las apariciones que recibió santa Catalina Labouré, joven novicia de las Hijas de la Caridad, en la capilla de la rue du Bac de París, en 1830. La Virgen le mostró una imagen rodeada de una invocación y le pidió que se acuñara una medalla con ese diseño, prometiendo gracias abundantes a quienes la llevaran con confianza.
La medalla muestra en el anverso a María de pie sobre el globo, con rayos que salen de sus manos, y la oración que pide su intercesión para los que a ella acuden. En el reverso aparecen la cruz, los corazones de Jesús y de María y una corona de doce estrellas. Cada elemento resume verdades de la fe sobre la mediación de la Virgen.
La difusión fue tan rápida y los favores atribuidos tan numerosos que el pueblo empezó a llamarla la medalla milagrosa, nombre que terminó imponiéndose. En pocos años se distribuyeron millones de ejemplares por toda Europa y América, y la devoción se asoció a conversiones célebres, como la del judío Alfonso Ratisbona en Roma.
La capilla de la rue du Bac sigue siendo lugar de peregrinación, y allí se conserva el cuerpo incorrupto de santa Catalina Labouré. La fiesta del 27 de noviembre recuerda la aparición principal. Esta advocación preparó el clima espiritual del que más tarde brotarían Lourdes y otras manifestaciones marianas del siglo XIX.
Ubicación: Capilla de la rue du Bac, París, Francia · Festividad: 27 de noviembre
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