IMITAR, IMITADOR
(mimeisthai, mimétés)
Los términos de la familia de mimeisthai, «imitar», han sido marcados fuertemente por el empleo que hicieron de ellos sucesivamente Platón y luego Aristóteles. Para comprender a Pablo, es importante recordar el giro operado por Aristóteles sobre el valor de la palabra mimesis, imitación: en vez de ver en ella, como Platón, un reflejo secundario, degradado, de un mundo que pertenece al orden de los fenómenos y del devenir, Aristóteles hace de la mimesis una representación de acción (estructurada según el orden de lo verosímil), superior en muchos puntos a la realidad que «representa». Porque no se trata ya de «imitar», sino de crear un mundo nuevo regido por las leyes de lo necesario y de lo verosímil.
Ya en la Primera Carta a los Tesa Ion ¡censes, Pablo utiliza el nombre de agente mimétes de forma muy significativa. En 1 Tes 1,6 se lee: Y vosotros os habéis hecho imitadores nuestros y del Señor. Se trata de una expresión atrevida, que parece poner Pablo en el mismo plano que al Señor; el contexto se encarga muy pronto de explicitarla. Esta «imitación» consiste en vivir las pruebas ligadas a la recepción y a la proclamación de la Palabra; se trata, tanto para los tesalonicenses como para Pablo, de vivir a su vez los sufrimientos de Cristo; porque no hay que pensar en una imitación servil, ni de una copia ramplona; lo mismo que Pablo aceptó y vivió por su parte las pruebas de Cristo, también los tesalonicenses tuvieron que vivir a su manera las persecuciones que ya habían sufrido las Iglesias de Judea (éstas por culpa de los judíos, ellos por culpa de sus compatriotas) (1 Tes 2,14).
En 1 Cor 11,1 se explícita claramente el vínculo: Haceos imitadores míos, como yo lo soy de Cristo. A partir de Cristo se crea una cadena en la que cada uno reactualiza en su vida el movimiento de rebajamiento y de abandono de sí, haciéndose un «modelo» (typos: 1 Tes 1,7; Flp 3,17; 1 Cor 10,6) para los demás. El autor de 2 Tes no se engañó: relaciona inmediatamente los dos empleos de mimeisthai con el término typos (nos ofrecemos como modelo para que nos imitéis: 2,7-9).
Otros herederos de Pablo sabrán encontrar el vigor del pensamiento del apóstol, hasta caer en el atrevimiento de escribir expresiones inauditas: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos suyos muy queridos y haced del amor la norma de vuestra vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó por nosotros (Ef 5,1-2).
R. D.
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