CRISTO
(Christos)
Christos es la traducción griega del hebreo mas-hiah, «ungido, que ha recibido la unción». Se encuentra 379 veces en las cartas de Pablo, de ellas 266 veces en 1 Tes, Gal, 1 y 2 Cor, Rom, Flp, Flm. Pablo no utiliza jamás la transcripción griega Mesías. Cuando utiliza el título de Cristo, no se trata de un simple calificativo, sino de la designación usual de Jesús. El nombre de función se convierte en un nombre propio. La influencia de la liturgia en este paso del sentido de Mesías al de nombre propio ha hecho que casi siempre se vincule este título al nombre de Jesús y hasta al de Señor. Así, la fórmula Jesucristo, nuestro Señor (Rom 1,4) u otras parecidas, relacionan la vida terrena y mortal de Jesús con la vida glorificada del Cristo que reina.
En los escritos de Pablo, el título «Cristo» se emplea de cuatro maneras: primero dos formas simples, luego dos fórmulas binarias compuestas de Cristo y de Jesús.
1. «Cristo». Por analogía con Señor, utilizado sin artículo en los Setenta para sustituir al nombre impronunciable de Dios, el empleo sin artículo «Cristo» (1 Cor 8,11) le confiere una fuerza muy particular: es Mesías para siempre. Prosigue su misión plenamente realizada. Así, por medio de los Corintios, carta viva de Cristo, Cristo interviene entre los demás para el descubrimiento del evangelio (2 Cor 3,3).
2. «El Cristo» (1 Cor 10,4; 11,3; 12,12) se utiliza en los textos que marcan la unión de los fieles con Cristo. Todos los miembros del cuerpo, por muchos que sean, no forman más que un cuerpo; así también el Cristo (1 Cor 12,12). Esta referencia a Cristo abarca toda la extensión de la teología y de la cris-tología paulina. Este empleo es el más familiar a los oídos de los católicos, aunque esté poco extendido.
3. «Cristo Jesús» se dirige más bien a los ambientes de sensibilidad judía. Cristo, el enviado de Dios, viene a manifestarse en Jesús. Esta fórmula aparece 48 veces en la expresión «en Cristo Jesús» (1 Tes 2,14; pero igualmente en Rom 3,24; 6,11). Cuando Pablo, judío convertido, se presenta a los destinatarios de sus cartas, es esclavo de «Cristo Jesús» (2 Cor 1,1). Asocia a esta forma de presentación a Timoteo de origen judío (Flp 1,1), pero no la usaría para Tito, de origen pagano.
4. «Jesucristo», se dirige más bien a los ambientes de sensibilidad griega (Rom 1,6-7); la fórmula parte del hombre-Jesús, más fácil de identificar por un griego, reconocido como Cristo por su resurrección de entre los muertos (1 Cor 15,3). En la fórmula «(Nuestro) Señor Jesucristo», Jesús precede siempre a Cristo.
Para expresar la vida en comunión con Cristo, Pablo utiliza diversas expresiones relaciónales: «en Cristo Jesús» (48 veces: cf. 1 Tes 2,14; 5,18), «en Jesucristo» (1 vez: Gal 3,14), «en Cristo» (30 veces: cf. 1 Tes 4,16). La vinculación viva con Cristo se expresa más raras veces por «ser para Cristo» (Gal 5,24; 2 Cor 10,7), «ser para el Señor» (Rom 14,8), «estar con Cristo», expresión ligada a la muerte. Véase el recuadro sobre las preposiciones, p. 64).
M. C.
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