Zuccari, Taddeo y Federico
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Biografía GER
Los hermanos Taddeo y Federico Zuccari constituyen uno de los ejemplos más representativos de artistas y teóricos de la segunda mitad del s. XVI, dentro del sector del manierismo oficial e internacional de esos años. Ambos eran naturales de las Marcas, nacidos en la pequeña ciudad de S’Angelo in Vado, próxima a Urbino, por lo que a veces se les considera urbinates. El mayor, Taddeo, n. allí en 1529. Hijo de un mediocre pintor local, recibe allí una primera instrucción y pasa a Roma muy joven, copiando las obras clásicas de la Antigüedad, y las de Miguel Angel, Rafael y Polidoro de Caravaggio. Un éxito fulgurante como decorador al fresco en la fachada del palacio Mattei, a los 18 años, le vale la protección del duque de Urbino, que le llama a la corte, pero pronto retorna a Roma, de donde ya no se mueve desde 1553 a su muerte, en 1556, y donde es considerado en esos años como el decorador de más alta calidad, recibiendo encargos innumerables que le obligan a sostener un taller abundante que hizo resentirse la calidad de sus obras definitivas. Sus cualidades excepcionales se muestran sobre todo en los dibujos previos, alguno de belleza extraordinaria. Como artista, se expresa en el lenguaje imaginativo y apasionado del manierismo más estricto, pero a través de sus mejores realizaciones (villa Giulia, 1553-55; palacio Farnesse, 1563-65; Sala Reggia del Vaticano, 1564-65) se advierten junto a las derivaciones de Perino del Vaga y de Polidoro de Caravaggio, con su fantasía sensual y su refinadísima elegancia, una cierta nostalgia de clasicismo y una solemnidad y severidad serena que parecen preanunciar aspectos del clasicismo del seicento.Su hermano más joven, Federico, n. en 1541, se forma con él, y le acompaña a Roma apenas cumplidos los 10 años; pronto es su colaborador más íntimo, hasta hacerse difícil en ocasiones discernir la parte de cada uno en las muchas obras realizadas por Taddeo en sus Últimos años. A la muerte del hermano mayor, Federico concluye las obras iniciadas por aquél. Pero el carácter absolutamente diverso de las personalidades. de ambos hermanos queda bien patente en la trayectoria seguida por Federico después de 1566, convirtiéndose cada vez más en un frío teórico, formulador de esquemas y soluciones que son aceptadas con facilidad por el mundo oficial, protegido por las cortes y el Vaticano, teórico fecundo y pedantesco, fundador de Academias y preocupado por la enseñanza y la formulación de una doctrina de signo idealista, que viene a ser en cierto modo la de los primeros años de la Contrarreforma católica, con una frialdad y sequedad que contrasta con los principios, intuitivos y apasionados, de su hermano Taddeo. En 1574 viaja por Francia, Holanda e Inglaterra, en donde retrata a la reina Isabel ya muchos personajes de la corte. De vuelta a Italia, se le encarga la terminación de la cúpula de la catedral de Florencia (1575-79), dejada inconclusa por Vasari. En Venecia realiza una enorme escena en el palacio ducal ( 1582) emparejada con las de Tintoretto. En 1585, precedido de largas gestiones, es llamado a El Escorial por Felipe II y acude con abundante número de discípulos. Se le recibe con grandes honores, pero su obra defrauda y se le hace volver a Italia en 1588, aunque muy bien pagado. A su regreso a Roma, funda en 1593 la Academia del Disegno, bajo el patrocinio de S. Lucas, y edifica a sus expensas un palacio donde se celebran las primeras reuniones. Viaja por toda Italia (Pavía, Mantua, Turín, Parma, etc.) y acentúa su puesto de teórico y académico oficial, publicando libros Como Lettera a Principi e Signori amatori del Disegno con un lamento delta Pittura (Mantua 1605) o la famosa Idea de Pittori, Scultori e Archittettt (Turín 1607), que le convierten en el representante artístico del espíritu contrarreformístico, de un manierismo solemne, tocado ya en algún caso por un mesurado retorno a la realidad, pero sobrepasado ya por el naturalismo incipiente de Caravaggio, cuyas primeras obras llega a conocer. Colorista frío y agrio a veces, destaca sobre todo por la estructuración hábil de sus grandes cuadros y por la rebusca, un tanto pedantesca, del contenido y la significación de sus obras. M. en Ancona en 1609.
A PÉREZ SÁNCHEZ.
BIBL. : H. Voss, Malerei der Spiitreinaisance in Rom und Florenz, Berlín 1920; I. ZARCO CUEVAS, Pintores italianos en San Lorenzo el Real de El Escorial, Madrid 1932; D. HEIKAMP, Vicende di Federigo Zuccari, "Rivista d’ Arte" (1957) ; Disegni dei Zuccari, Florencia 1968.
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