Yidica, Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
Lengua. El yidish (jiddish, jüdísch, judío) o judoo-alemán, es la lengua hablada por los judíos de origen askenazi desde hace cerca de mil años. Hacia el s. X, los judíos establecidos en el sur de Alemania abandonaron sus lenguas tradicionales, el hebreo y el arameo, y comenzaron a utilizar en la vida ordinaria los dialectos de aquellas ciudades, añadiéndoles elementos tomados de su propia tradición religiosa y cultural. En el ambiente cerrado de sus comunidades, esta lengua siguió un proceso evolutivo independiente del de los restantes dialectos germánicos. Paulatinamente, se extendió a otros judíos de Alemania, Austria, norte de Italia y norte de Francia, PaísesBajos y Europa oriental: Polonia, Galitzia, países bálticos, Bielorrusia, Ucrania, Rumania, etc. La expansión hacia estos últimos países, a partir de mediados del s. xiii, llevó consigo la incorporación de numerosos elementos procedentes de las lenguas eslavas, sobre todo desde el s. xvl. La lengua continuó unida al destino de las comunidades judías askenazis y sus movimientos migratorios, a las facilidades o prohibiciones oficiales de las respectivas naciones y a las modas culturales. Cuando en los s. xix y xx emigran importantes grupos judíos de Europa oriental a Israel, EE. UU. y América del Sur, el yidish conoce su máxima difusión territorial. Antes dé la II Guerra mundial, el número de hablantes se calculaba en unos 11 millones; actualmente no hay cifras oficiales, pero sigue siendo utilizado por numerosas comunidades judías en todos los países mencionados.
Durante muchos siglos, el yidish fue una lengua popular, empleada en la conversación y en la literatura del pueblo, mientras que en los escritos cultos y científicos se usaba el hebreo. Los representantes del movimiento de la Hagkkalah (o Ilustración) en la segunda mitad del s. XVIII, en su ideal de acercamiento a la cultura europea, sintieron cierto desprecio por la que consideraban lengua degradada, únicamente utilizable por los incultos. Sin embargo, el florecimiento de las comunidades judías de Europa oriental en el s. xix y la amplia difusión del hasidismo, que emplea generalmente el yidish en sus escritos, revaloriza esta lengua, que a partir de ese mómento se utiliza en todas las manifestaciones vitales y culturales de los judíos askenazis, alcanzando gran importancia como lengua culta.La expansión geográfica del yidish ha motivado diferenciaciones regionales significativas, tanto en fonética, como en sintaxis y léxico; las lenguas habladas en las respectivas regiones (eslavo, inglés, etc.) imprimen su huella de manera clara. En Europa se distingue un dialecto occidental (Holanda, nordeste de Francia, Suiza, Alemania, etc.), un dialecto central, y otro oriental, con diferencias a su vez entre nordeste (países bálticos, Bielorrusia), el centro (Polonia, Galitzia occidental) y el sudeste (Ucrania, Rumania, Galitzia oriental). Sin embargo, desde mediado el s. xix se difunde una forma estandardizada de yidish escrito, que llegará a imponerse en nuestros días.El sistema fonético del yidish está determinado por el de los dialectos germánicos que formaron un núcleo central, con influjos posteriores del hebreo (v. HEBREOS V) y del eslavo (v. ESLAVOS III). Para la escritura emplea los caracteres hebreos, adaptando algunos de ellos a las necesidades del vocalismo europeo. Su gramática sigue en lo esencial a la alemana medieval, con no pocas innovaciones: orden de palabras en las oraciones subordinadas, formación de abundantes diminutivos, evolución del sistema verbal, con nuevas categorías aspectuales, uso frecuente de formas perifrásticas, etc. El acento y la entonación tienen especial importancia; en las palabras de origen hebreo, el acento va en la penúltima sílaba. El vocabulario, distinto según las regiones, es una síntesis de elementos de muy diversa procedencia: aprox. un 85% del alemán, un 10% del hebreo, un 5 % de las lenguas eslavas; hay también vocablos procedentes de las lenguas románicas y del vocabulario técnico internacional, y numerosos calcos semánticos de las lenguas de los distintos países de residencia. El yidish ha jugado un papel importante en la formación del sistema fonético, morfológico y sintáctico del hebreo moderno israelí, en el que ha dejado una huella muy clara.Literatura. A partir de sus primeras manifestaciones y a lo largo de varios siglos, gira en tomo a la Biblia y la vida religiosa del judaísmo. Desde el s. xii existen glosarios y obras halákicas; desde el s. xlii se escriben concordancias, traducciones y paráfrasis de la Biblia. El primer libro impreso en yidish es el Mirkevet ha-Alishna o Sefer Rabbi Anshell, de 1534. Desde el s. xiv se adaptan en forma rimada diversos pasajes bíblicos; uno de los más conocidos es el Shmuel-Bukh, poema épico sobre David. Entre las paráfrasis bíblicas en prosa, con abundantes elementos midrásicos, destaca el Ze’enah uRe’enah, de R. Jacob ben Isaac Askenazi. A partir del s. xvii se generaliza el drama con asunto bíblico. Alcanzan también gran difusión colecciones de narraciones tomadas del Talmud y de la literatura midrásica, como el Mayse Bukh, impreso en Basilea en 1602. La literatura no religiosa logra menor desarrollo e imita los géneros de la época: Elías Bahur Levita recoge y adapta romances seculares italianos en sus obras Bove d’Antona y Paris un Viene (s. XVI).Desde la segunda mitad del s. XVIII los asidim utilizan esta lengua para narrar la vida piadosa de sus grandes jefes espirituales. El s. XIX es el momento de mayor apogeo de la literatura yídica, gracias sobre todo a tres grandes escritores: Mendele Moker Sefarim (1834-1917), Shalom Alechem (1859-1916) e 1. L. Peretz (1852-1915). Mendele es el verdadero creador del estilo literario moderno. Shalom Alechem alcanza gran popularidad con sus narraciones repletas de personajes reales y humanos, con no pocas facetas humorísticas. Peretz destaca en la narración breve y el drama poético; en sus últimos años adopta una forma nueva del hasidismo. La poesía a fines del s. XIX tiene estrechos contactos con la ideología del movimiento obrero, tanto en Centroeuropa como en los EE. UU., cantando con frecuencia el sufrimiento del trabajador judío. A comienzos del s. xix, la conferencia de Czernowitz (1908) da un nuevo impulso a la literatura yídica, acercándola a las corrientes literarias de la época, hacia las que hasta ese momento se había mostrado un tanto indiferente. Dos revistas, Literarische Monatshri f ten en Vilna y Di jugend en Nueva York, agrupan a los jóvenes escritores de mayor empuje.Antes de la I Guerra mundial, el impresionismo subjetivista esteticista y romántico es el movimiento de mayor influencia, tanto en Rusia como en EE. UU. y Galitzia. Los horrores de la guerra y los pogromos se dejan sentir profundamente en la literatura de entreguerras, p. ej., en el grupo polaco "Chaliastro", afín al expresionismo literario del momento. Sin embargo, algunos poetas rusos ven con optimismo los nuevos ideales revolucionarios y se adhieren a ellos. Por los mismos años, la revista In Sich reúne en EE. UU. a los partidarios de la introspección literaria. A partir de 1925 se produce un retorno general a la tradición y la calma, con predominio de corrientes de tipo neoclásico. Los grupos florecientes de escritores polacos y centroeuropeos desaparecen casi por completo en la persecución nazi, mientras los poetas todavía en vida cantaban con tristeza desde los ghettos las angustias de su pueblo.En la posguerra, los dos grupos más importantes de escritores en lengua yídica se reúnen en EE. UU. e Israel, dando origen a una nueva y pujante producción literaria. Argentina y México cuentan también con una notable representación de escritores que utilizan esta lengua. Los centros de estudio más conocidos para la lengua y literatura yídicas son el YIVO y la Univ. de Columbia en Nueva York, y la Univ. Hebrea en Jerusalén, que cuenta desde 1951 con una cátedra dedicada a esta literatura.El Diccionario biográfico de Z. Reisen mencionaba en 1926-29 unos 1.900 autores modernos que habían empleado el yidish en sus escritos; hoy habría que ampliar este número, según cálculos, hasta más de 3.000, entre los que se incluyen Bialik (v,) y el premio Nobel S. Y. Agnon (n. 1888).Á. SÁENZ-BADILLOS.
BIBL.: S. BIRNBAUNI, Praktische Grammatik der jiddischen Sprache, Viena 1918; U. WEINREICH, blodern English-Yiddish, YiddishEnglish Dictionary, 1968; U. y B. WEINREICH, Yiddish Language and Folklore: a Selectire Bibliography for Research, 1959; U. WEINREICH (ed.), The Field of Yiddish, 1965-68.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.