Yehudah Den Samuel Halevi
Categoria:
Biografía GER
(Abu-I-Hasan ibn Leví, entre los árabes). N. en Tudela, ca. 1070 o 1075, y m. (¿Tierra Santa?) a mediados del s. XII. Es el poeta judío más excelso de la literatura hebraicoespañola, inventor del género sionida, expresión de amor por la Jerusalén lejana; además de poeta religioso con vuelo filosófico, es apologista de la fe judía . y poeta profano. Los datos sobre su vida son algo difusos. Está ya claro que no era de Toledo, sino de Tudela; muy joven, recibiría el influjo de la vida cultural de la taifa musulmana de Zaragoza, regida entonces por los Manu Hud, y en cuya corte literaria se encontraban ingenieros judíos, como Selomoh ibn Gabirol, ibn Gannah, Bal:lya ibn Paquda, Leví ibn Tabban, poetas, pensadores y el botánico ibn Biklaris. A ello hay que añadir que, paralelamente a Ibn Nagrella en Granada, en Zaragoza el cargo de visir estuvo ocupado por dos judíos: Yekutiel (bajo Mundir II) y bajo Muqtadir. Mozo aún, para pasar a Andalucía tuvo que atravesar Castilla, de donde le vino el remoquete de "el castellano". De Córdoba se dirigió a Granada, donde Moseh ibn Ezra ocupaba un puesto importante y le mandó llamar. Los disturbios políticos de al-Andalus le obligaron a volver a la España cristiana, asentándose en Toledo, donde trabó amistad con el magnate de Alfonso VI Yosef ibn Ferrusel (Cidellus) y de esa época es la jarcha en romance escrita con motivo de la reconquista de Guadalajara en 1080. Son los más antiguos versos castellanos llegados a nosotros, escritos con letras hebreas. El empleo de versos de la lengua popular rematando una composición literaria era hábito frecuente en al-Andalus entre los poetas arabigoandaluces. Después de 1108 parece que Y. volvió a Córdoba, cuando el poderío almorávide se desmoronaba. A pesar de la situación insegura de los judíos, no quiso regresar a Toledo, donde había ejercido la medicina entre los cristianos, y decidió seguir la ruta que se había marcado en una obra compuesta entre 1130 y 1145 en defensa del judaísmo, y partió hacia Tierra Santa (¿1135-45?). No es seguro, sin embargo, que el autor de tantos suspiros por Sión llegara a su destino. Varios años se quedó muy cerca, en El Cairo, festejado por los notables judíos de la ciudad. La idea de Y. muriendo en Jerusalén mientras recitaba una sionida no es más que una bella leyenda; entre 1161 y 1178 se ha situado el año de su muerte.La facilidad de improvisación poética, la hondura del pensamiento y el acentrado amor al judaísmo son las notas más características de Yehudah. Hombre de carácter amable, era bien recibido en todas partes y hacía la delicia de los contertulios por su facilidad para componer versos de tema o rima forzada. e.sta era una habilidad muy estimada entre los árabes, que gustaban de organizar competiciones de improvisación en sus tertulias literarias, e igualmente lo fue entre los judíos españoles, fuertemente arabizados. Durante el califato de Córdoba, Dunas ben Labrat había introducido en la poesía hebrea la métrica árabe y la temática profana, anacreóntica, de la escuela de Bagdad, llamada "moderna" para distinguirla de la antigua beduina anteislámica. En esta poesía "moderna" se cantaba la hermosura masculina y femenina, la belleza de las flores, la alegría del vino y el placer de los banquetes. Y. tiene numerosas poesjas hebreas de este género, bien que sin llegar a las procacidades de algunos autores árabes, norma de moderación que en general siguieron todos los poetas hispanohebreos.
Con el paso del tiempo empiezan a abundar en Y. las elegías por los amigos que mueren y se imponen los temas filosóficos y religiosos. El género zuhd de los árabes, cargado de tópicos sobre el desprecio del mundo y el elogio del ascetismo, está en frase de Millás Vallicrosa, "entonado por una emoción bíblica" y no falta la influencia de la poesía moral de Ibn Gabirol. El tema mesiánico se hace más presente con la ocupación por los cruzados de J erusalén y la aparición en Córdoba del falso mesías Moseh Drai, en 1130, la fecha precisamente que había soñado Y. como la del comienzo de la Edad mesiánica, probablemente influido por el científico Abraham bar Hiyya que la había calculado para 1135. Un siglo después, Nahmánides haría otro cálculo semejante. El amor a Sión llevó a Y. a dirigirse a Tierra Santa y en su viaje marítimo compuso una serie de poesías sobre el mar. Llegado a Alejandría, encontró excelente acogida y, aunque al cabo de mucho tiempo prosiguió su viaje hasta Damieta, se quedó allí cerca de dos años y volvió a El Cairo. Su estancia en Egipto revivió en él el gusto por la poesía profana, que alternó con la de nostalgias por Tierra Santa.
Y. es el creador del género sionida, poesía generalmente de forma qasida, en la que se manifiesta un ardiente deseo de encontrarse en Jerusalén. Cultivó también un género ya existente, el de la ahabah o amor entre Dios, amante esposo, y del pueblo elegido, la amada al modo del Cantar de los Cantares. Entre otras poesías de carácter religioso, también, figuran las de lamentación por el destierro, geulah, y los himnos de alabanza al Creador. En ese tipo de poesía había sobresalido Selomoh ibn Gabirol con su Corona real (K éter Malkut), imbuida de filosofía neo- platónica y conocimientos astronómicos; Y. tiene menos fuerza filosófica y menos cientifismo, pues le interesa más la Biblia que la Filosofía y las Ciencias, pero gana en lenguaje poético y sentimiento religioso, como se ven en su famoso Himno de la Creación, de una perfección clásica. El despego por la filosofía está patente en su obra apologética titulada Kuzari, en la que ante el rey de los jázares defienden sus creencias respectivas un filósofo, un cristiano, un musulmán y un judío, que será el que logre convencer al rey. Para Y. la prueba de la verdad de la religión judía no está en razones filosóficas, sino en los hechos históricos de la Revelación y los milagros hechos por Dios al pueblo judío, que posee la fuerza divina impresa por Dios a Adán y que se fue transmitiendo a un solo hombre de cada generación hasta llegar al patriarca Jacob, que la transmitió a todos sus descendientes. Esta teoría era de origen musulmán, no judío, aunque ya la utilizó Abraham bar Hiyya. Para los musulmanes, la luz divina se transmitió de generación en generación hasta llegar a Mahoma. En última instancia, el fundamento está en la filosofía neoplatónica que defendía la emanación de sustancias espirituales directamente del Uno o Dios. El Kuzari la escribió en árabe con el título de Libro de la prueba y del fundamento sobre la defensa de la religión despreciada, traducido luego al hebreo por Yehuda ibn Tibbon. Responde al ambiente polémico religioso medieval y es una defensa de la religión judía, un canto de su excelencia sobre las demás, a las que reconoce también cosas buenas.
F. DÍAZ ESTEBAN.
BIBL. : I. M. MILLAS YALLICROSA, Yehudah ha-Levi como poeta y apologista, Madrid 1947. Y. también la bibliografía de HISPANOHEBREA, LITERATURA.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.