Waterloo, Batalla de HIST.
Categoria:
Historia
Tuvo lugar el 18 jun. 1815 entre el ejército francés reorganizado por Napoleón a su regreso de la isla de Elba y los aliados (Prusia, Rusia, Austria e Inglaterra).El 10 marzo 1815, Napoleón I (v.), aprovechando el malestar reinante en Francia, abandonó su destierro y poco después hizo su entrada en París en medio de las aclamaciones populares, mientras Luis XVIII (v.) huía a Bélgica (19 marzo). Esta acción produjo gran desconcierto en el congreso de Viena (v.), entonces en su apogeo, el cual, sintiendo amenazada la paz del mundo, publicó: "Bonaparte se ha declarado fuera de las relaciones civiles y sociales". La guerra era inevitable. Los aliados contaban con cerca de un millón de hombres organizados en cuatro ejércitos, al mando de Wellington (Países Bajos), Blücher (Bajo Rin), Barclay de Tolly (Rin Medio) y Schwarzenberg (comandante supremo y jefe del ejército del Alto Rin). Napoleón, por su parte, tenía al comenzar el mes de junio unos 230.000 hombres dispuestos para entrar en combate. Su plan consistía en vencer por separado a ingleses y prusianos, evitando la unión de ambos ejércitos. Para ello envió a Ney, que dirigía el ala izquierda del ejército francés, con 40.000 hombres, para cortarle el camino a Wellington por Quatre Bras, mientras Grouchy, con el ala derecha, debería enfrentarse, a los prusianos. El 16 de junio se verificó este último encuentro en la aldea de Ligny. Las tropas francesas estaban colocadas en una línea ligeramente cóncava de unos 2 Km. de longitud, en las alturas; los prusianos ocupaban las laderas opuestas, y todos los movimientos eran controlados por el Emperador. La batalla comenzó a las cuatro de la tarde y, al anochecer, el centro de las tropas prusianas, tras una dura resistencia, quedó deshecho, aunque las alas pudieron retirarse ordenadamente. Pero ¿hacia dónde habían de dirigirse las tropas vencidas? Se verá más adelante.Napoleón, tras esta victoria, decidió enfrentarse directamente a Wellington (v.) al día siguiente. Las tropas inglesas fueron colocadas en una posición sorprendente: en profundidad, delante de W., sobre el monte San Juan, sin más retirada posible que el angosto camino hacia Bruselas. El Emperador, desde una altura llamada la Belle Alliance, dispuso a sus tropas en tres líneas, pero debido a la posición del ejército inglés, sólo pudo intentar un ataque frontal. El 18 de junio amaneció nublado; el terreno, empapado por las lluvias de días anteriores, no estaba en condiciones óptimas para colocar las baterías francesas. Por tal motivo, Napoleón no se decidió a atacar al amanecer, sino que esperó al mediodía, cuando el terreno estuviera más seco. Esta demora de media jornada le fue fatal. La batalla consistió en una serie de furiosos ataques franceses resistidos férreamente por el enemigo. Primero se lanzó el cuerpo de Dronet d’Erlon, que fracasó en el intento; y más tarde Ney no lograba mejor resultado. Mientras tanto, el prusiano Blücher, con su ejército reorganizado después de la derrota de Ligny, se dirigía hacia W. escapando de la persecución a que le tenía sometido el general Grouchy, por orden de Napoleón. Éste no supo prevenir la llegada de estos refuerzos para el ejército enemigo, de tal manera que este error le costaría la derrota. La llegada de las tropas prusianas puso fin al combate. Ciento veinte mil coaligados atacaron por ambos lados a los franceses, que no lograban contener a sus enemigos. El pánico cundió entre los ejércitos de Napoleón que fatigados por la lucha y en inferioridad numérica retrocedieron desordenadamente. Bonaparte, en el día de su última batalla, se vio obligado a huir por primera vez, escoltado por un batallón de la guardia que le protegía combatiendo. Las tropas inglesas de Wellington y las prusianas de Blücher habían conseguido su objetivo.Cuando Napoleón, agotado y enfermo fue encerrado en Santa Elena, y revisó sus Memorias de las campañas, sólo la batalla de W. le pareció que exigía cambios y correcciones.P. RAMOS RODRÍGUEZ.
BIBL.: H. J. COUVREUR, Le drame beige de Waterloo, Bruselas 1959; J. NAYLOR, Waterloo, Nueva York 1960; E. ERCKMANN y A. CHATRIAN, Waterloo, Barcelona 1965.
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