Virchow, Rudolf
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Biografía GER
Vida y obra. Una de las figuras más destacadas de la Medicina germana ochocentista, n. en Schivelbein, Pomerania el 13 oct. 1821; estudia en Berlín, donde tiene por principales maestros a Johannes P. Milller y Johann L. Schonlein, y en la capital alemana, en su Hospital de la Charité, sucede a Froriep en el cargo de prosector (1846); tres años antes había obtenido ,el grado de doctor. Cuando v. llega a Berlín, acababa de darse a conocer uno de los descubrimientos científicos más importantes del siglo: el de la célula animal (Schleiden-Schw’ann), destinado a influir decisivamente en su carrera científica.En 1847 inicia con Reinhardt la edición del famoso Archiv für pathologische Anatomie, Physiologie und für klinische Medizin. En el verano de ese año sobreviene una grave epidemia en Silesia superior; meses más tarde, en febrero de 1848, V. es nombrado miembro de una comisión designada para investigar sobre la misma. El informe que redacta el joven médico incluye una grave acusación contra el régimen vigente a la sazón en Alemania; ello, su resuelta participación en los sucesos revolucionarios de aquel año y la posterior reacción política hacen que pierda su cátedra en Berlín, teniendo que aceptar, a propuesta de Scanzoni, la de Anatomía patológica en la Univ. de Wurzburgo. No regresa a Berlín hasta 1856, en que es reclamado por su Universidad para ocupar, como profesor ordinario, la cátedra de Anatomía patológica, Patología y Terapéutica generales. Desde 1856 hasta su muerte, en Berlín el 5 sept. 1902, la actividad científica de v. es extraordinaria; la ciencia médica germana tiene en él su más descollante figura: funda y gobierna el Patologisches lnstitut; organiza hospitales y como diputado promueve diversas reformas sociales; cultiva, asimismo, otros campos del saber, como la antropología, la arqueología y la historia de la Medicina. Nadie en Alemania discute su autoridad; su obra alcanza fama internacional, como lo atestigua el homenaje recibido al cumplirse su ochenta aniversario. Aunque el paso de los años le lleva a ceder algo en su radicalismo político, no obstante, como diputado en la Asamblea de Prusia y representante de la ciudad de Berlín, siempre se mantiene ligado a la izquierda. Al ser creado en 1899 el museo que lleva su nombre, v. lega al mismo su colección de preparaciones anatomopatológicas compuesta por más de 23.000 piezas catalogadas por él mismo. De su interés por la historiografía médica dan prueba, con otros trabajos, los bocetos biográficos de sus maestros Müller y Schonlein.
En la copiosa producción escrita de v. destaca, por su volumen e importancia, la aportación al saber morfológico y anatomopatológico. De mención obligada son sus obras Die Cellularpathologie (1858), Die krankhaften Geschwülste (Los tumores morbosos), 1863-67, y Hundert Jahre allgemeiner Pathologie (un siglo de patología general), 1895. Su contribución a la teoría celular es decisiva; a la labor inicial de Schleiden y Schw’ann aporta una serie de trabajos que permiten apoyar en nuevos fundamentos la doctrina celular. Desde v. sabemos que una célula siempre proviene de otra, no de un hipotético blastema; este criterio lo enuncia con el famoso axioma omnis cellula e cellula; una serie de investigaciones sobre citogénesis de los procesos cancerosos y acerca del tejido conjuntivo le deparan los hallazgos que fundamentan tal conclusión. V ., en suma, sustituye el tissu de Bichat por su Zelle; el organismo estaría constituido por una suma de células; su independencia, el no haber verdadera unidad transcelular, le induce a concebir al individuo como una Zellerepublik. Sobre esta básica interpretación del ser vivo se eleva la morfología general virchowiana, integrada por los conceptos de célula, tejido, órgano, aparato y sistema. La "suma de unidades vitales" a que v. reduce la integridad del organismo pluricelular estaba llamada a ejercer hondo influjo en la evolución de los conocimientos morfológicos y también fisiológicos, durante la segunda mitad del siglo.
Su labor como patólogo es igualmente decisiva. Con anterioridad a su obra, desde Bichat a Rokitansky, la Anatomía patológica es mera ciencia descriptiva, carente de fundamentos teóricos; proporcionárselos es la meta a que se orienta la empresa llevada a feliz término por Virchow. Ya en escritos tempranos, de 1855, se aprecia su empeño por edificar una nueva patología, alejada tanto del "humoralismo" como del anterior "soIidismo". A partir de la edición de Die Cellularpathologie ( 1858),
donde cristaliza su doctrina patológica, y bajo su directo influjo, la investigación anatomopatológica cobra un auge inusitado en los países de habla germana. Mientras en 1856 había tan sólo dos cátedras de aquella disciplina, las de Wurzburgo y Berlín, creadas respectivamente en 1849 y 1856, poco años después la Anatomía patológica cuenta con 18 cátedras en Alemania y 10 en territorio austriaco.
Doctrina virchowiana. El modo de entender y explicar su patología celular puede resumirse en estos principios: la lesión tendría una determinada localización espacial; todo proceso morboso poseería base anatómica. Para V ., en efecto, tanto la degeneración como la inflamación, la neurosis y la fiebre, no constituirían efectos generalizados sino expresión de procesos con precisa localización orgánica. La enfermedad queda reducida en su pensamiento a proceso local, a un trastorno celular; este sello localista evidencian, p. ej., sus trabajos sobre la embolia, la trombosis y los procesos tumorales. El segundo principio de la patología celular es la lesión celular. Dado que la célula es la unidad elemental del organismo vivo, a ella cabe reducir el problema del enfermar; los trastornos locales, responsables de la enfermedad, consistirían en alteraciones morfológicas de las células del territorio orgánico enfermo. El tercero y último principio de la doctrina virchowiana se refiere a la idea de peligro. La vida y la célula están en constante peligro, y ello caracterizaría la distinción entre los estados de salud y enfermedad. La formulación de estos principios no impide, sin embargo, que en las doctrinas de v. influya la doctrina fisiopatológica, elaborada en su tiempo por un importante grupo de clínicos germanos.
Entre las aportaciones concretas de v. cabe mencionar sus trabajos sobre la flebitis, que le permiten conocer la importancia real de la embolia y la trombosis, y aislar la leucemia; de modo magistral describe la embolia cerebral y pulmonar, las frecuentes embolias en el curso de endocarditis malignas; las micosis pulmonares, la artritis deformante y la triquinosis; las neoplasias; la relación entre la tuberculosis y el lupus. Buen número de los conceptos hoy habitualmente utilizados por el anatomopatólgo y el clínico, tales los de aplasia, hipertrofia y metaplasia, son testimonio de la perdurable influencia de su pensamiento y de su obra.
L. SÁNCHEZ GRANIEL
BIBL. : W. EBSTEIN, Rudolf Virchow als Arzt, Stuttgart 1903 ; I. PAGEL, Rudolf Virchow, Leipzig s. a. ; C. POSNER, Rudolph Virchow, Viena 1921.
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