Vignola, Giacomo Barozzi Da
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Biografía GER
Giacomo o Jacopo Barozzi, il Vignola, n. en Vignola, cerca de Bolonia, el 1 oct. 1507; m. en Roma el 7 jun. 1573. Es el arquitecto más importante de la segunda fase de la arquitectura cinquecentista en Roma e influye en los países católicos. Inicia su formación artística como pintor en Bolonia. Hacia 1530 se traslada a Roma, donde propiamente comienza a practicar la arquitectura, trabajando en las obras vaticanas. Como arquitecto y pintor experto en obras de carácter decorativo, colabora con el Primaticcio en obras encargadas por el rey de Francia, en relación con las cuales hace un viaje a Francia; interviene fundamentalmente en las obras del palacio de Fontainebleau, en 1541. A su regreso de Francia reside en Bolonia, donde se encarga de la continuación de las obras de la catedral, en la que trabaja entre 1543 y 1549. A este periodo corresponden algunas atribuciones en edificios boloñeses, entre ellas el p6rtico dei Banchi, en el que se acusa la influencia del Serlio.En 1549 se inicia su gran etapa romana; trabaja principalmente al servicio de Julio III, de la casa de Farnesio, y de la Compañía de Jesús, realizando obras que le sitúan en un lugar preeminente entre los arquitectos del manierismo romanista. Por encargo del Papa dirige, a partir de 1551, las obras de la Villa Giulia, en la Vía Fla11linia, que es una de sus obras más características y de las más significativas de la arquitectura cinquecentista. La perfección en el empleo de los órdenes clásicos, la belleza en la combinacion de los diversos cuerpos de edificios, la plena adecuación al marco natural, el juego de formas rectas y curvas y, en fin, los múltiples detalles arquitectónicos hacen de esta villa un ejemplo de la culminación del estilo que se inicia con la obra de Bramante en el Belvedere vaticano.
Por esos años termina la iglesia de S. Andrés en la Vía Flaminia y, al parecer, inicia los primeros proyectos para la iglesia del Jesús de Roma, que ha de ser su obra más importante en la arquitectura religiosa. No obstante, los proyectos definitivos corresponden a 1568; las obras se inician en ese mismo año e interviene de manera muy activa Juan Tristano, de la Compañía de Jesús. A la muerte de V. sigue en la dirección Giacomo della Porta, a quien corresponde la fachada; la iglesia es consagrada en 1584. En ella se da el modelo que ha de ser seguido por la mayor parte de las iglesias de la Compañía de Jesús en el último tercio del s. XVI ya lo largo del s. XVII. En esquema, el modelo comprende una fachada, en la que sobresale el cuerpo central rematado en frontón, que da paso a un atrio, como el narthex de la iglesia paleocristiana, que comunica con el interior mediante una puerta o tres; en su interior, la organización que se sigue con una cierta rigidez comprende una nave central muy alta, I:ubierta CO& bóveda de cañón con lunetos, a la que dan una serie de capillas muy bajas -aptas para el culto privado y la meditación- sobre las que se Sitúan una serie de ventanas con balcones; el crucero se cubre con cúpula sobre pechina, y el presbiterio, rectangular , se sitúa ligeramente más elevado que el resto de la iglesia; un coro en alto a los pies para cantores, la sacristía y un relicario. que suele disponerse en el eje principal de la iglesia detrás del altar mayor, completan el tipo de iglesia "jesuítica" que en buena parte está dado en esta iglesia del Jesús de Roma.Como precedentes se apuntan, como más cercanos, la iglesia de s. Andrés de Mantu(J de Alberti, que en el interior no cuenta con las tribunas o balcones sobre los arcos de ingreso a las capillas laterales, y las iglesias góticas del reino de Aragón, de nave única, con capillas laterales entre los contrafuertes. En la feliz combinación de estos dos tipos de iglesias vemos, en efecto, el fundamento del funcionalismo de la iglesia jesuítica apta para la predicación, ya que el predicador desde el púlpito colocado en uno de los ángulos del crucerb es perfectamente visible desde todo el templo, mientras que en las capillas laterales se puede atender a los cultos particulares.
De 1558 es su proyecto para el palacio Caprarola, cerca de Viterbo, construido para los Farnesio. Ateniéndose a la planta pentagonal, cimentada por Giuliano de Sangallo años antes, el edificio responde a una idea típicamente cinquecentista, la de la supeditación del conjunto a un gran patio circular, central, y al enlace del edificio con los jardines circundantes. Fachada de tres cuerpos, sobria y magnífica en sus proporciones, se llega a ella mediante rampas que salvan los desniveles y una escalera imperial que evoca la del Bramante en los palacios vaticanos. En su interior, el patio es un modelo de armónica perfección en sus proporciones; de dos cuerpos en el inferior, almohadillado, alternando los vanos semicirculares con ventanas rectangulares y nichos, y en el superior, de orden jónico, se repite la misma organización, con la variante de sustituir los nichos por óvalos. En ella es preciso señalar la belleza de la escalera de caracol o escala regia, también dentro de la línea bramantesca. Villa de recreo, su importancia en la evolución de la arquitectura civil renacentista es pareja a la que representan las villas que por esos mismos años construía Palladio en el Véneto.
Estos tres edificios, fundamentales en la labor de V., se complementan con la publicación en 1562 de su tratado Regala delli cinque ardini dell’ Architettura, libro de amplísima difusión, basado en los principios de la arquitectura de Vitrubio. A este respecto es explícito no sólo los elogios al Vitrubio sino también el hecho de la dirección de la Academia vitrubiana. Entre otras obras y noticias podemos señalar los proyectos para la continuación del Palacio Farnesio en Piacenza, en 1560, que no llegaron a ejecutarse íntegramente; la intervención, a partir de la muerte de Miguel Angel en 1564, en las obras de la basílica vaticana; y los proyectos de 1572 para la iglesia del monasterio de S. Lorenzo de El Escorial, por encargo de Felipe 11, a quien envió otros proyectos, y la iglesia oval de S. Ana de los Palafreneros en el Vaticano. Su estilo rompe la grandiosidad de la arquitectura romana bramantesca, introduciendo nuevos factores que anticipan la estética barroca. Sin detrimento del
mantenimiento de los principios clásicos y del empleo correcto de las formas vitrubianas, en V. es fundamental la valorización de la luz, en búsqueda de unos efectos decorativos basados en el claroscuro y en las modulaciones lumínicas, que constituyen una de las bases de la arquitectura barroca.
JOSÉ MARÍA DE AZCÁRATE.
BIBL. : M. WALCHER CASOTTI, II Vignola, Trieste 1960; I. COOLIDGE, Studies on Vignola, Nueva York 1950; C. RICCI, L’architecture italienne du XVI’ siecle, París 1912; G. GIOVANNONI, L’architettura del Rinascimento, Milán 1935.
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