Viena, Congreso de HIST.
Categoria:
Historia
Después de la derrota de Napoleón I (v.) los aliados reunidos en París (mayo de 1814) deciden celebrar un Congreso europeo para rehacer el descompuesto mapa político. Este Congreso se reúne en Viena desde octubre de 1814 a junio de 1815. Los delegados por parte del Imperio austriaco eran Metternich (v.), Gentz, Wesenberg, Hudelist, el conde Radetzky y el barón Binder. Como representantes de Rusia acuden el propio Zar Alejandro I (v.), acompañado por su ministro Nesselrode, el griego Capodistria, el alemán Stein, el tutor suizo de Alejandro, La Harpe, y el polaco Czartoryski, todos al servicio del Zar; en representación de Prusia, Guillermo de Humboldt y el príncipe Hardenberg; enviados de Inglaterra, el ministro Castlereagh, sustituido en 1815 por Wellington, y los lores Clancanty, Stewart y Catchcart. En principio, no se pensó en que Francia participara en estas deliberaciones, lo cual acabó por parecer un acto de arbitrariedad, puesto que en repetidas ocasiones los aliados habían declarado que hacían la guerra a Napoleón y no al pueblo francés. En virtud de lo cual, acabaron por admitir que Luis XVIII enviase un representante, que fue Talleyrand (v.), el antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón.Finalidad del Congreso. El papel de Talleyrand fue muy importante, ya que, como representaba a un país que iba a perder todo lo que había conquistado durante el Imperio, su única alianza posible estaba al lado de los Estados pequeños y acabó por erigirse en defensor de todas aquellas potencias cuyas aspiraciones iban a ser minimizadas. Actuó como secretario del Congreso Friedrich Gentz, el cual opinaba que las expresiones "reconstrucción del orden social", "regeneración del sistema político", "una paz duradera", no eran más que frases destinadas al pueblo, pero el verdadero objeto del Congreso era el reparto del vencido. Metternich es el gran protagonista de este Congreso, como lo es también Talleyrand. No hay que olvidar que el Congreso se celebró en la capital de un Imperio cuyos destinos estaban regidos por el suegro de Napoleón, y si bien ha decidido combatir a su yerno, también es cierto que el hijo de Napoleón es su nieto y que vive en Viena; a la alegría de haber desterrado el espectro de Napoleón, que es como decir el espectro de la guerra, se une esta particular situación personal y sentimental.Cuando se ha hablado de que el Congreso se divierte habría que citar la descripción del príncipe de Ligne cuando escribe a su amigo De la Garde: "Ha llegado Vd. en momento oportuno. Si gusta de fiestas y bailes tendrá Vd. lo que desee; el -Congreso no marcha, baila. Hay aquí, literalmente, una multitud real. Todos gritan: ¡paz!, ¡justicia!, ¡equilibrio del poder!, ¡indemnización! ". Evidentemente, ante la alegría desbordante de Europa, han acudido a celebrar el triunfo sobre Napoleón príncipes y reyes, grandes duques que acuden sí, a divertirse, pero también a ver lo que podrán sacar del Congreso. Por lo que respecta a las grandes potencias, Rusia quería Polonia, Prusia ambicionaba Sajonia, Suecia reclamaba Noruega, y Austria pensaba quitarle a Baviera el Tirol y el Voralberg, mantener el statu quo en Polonia .y la primacía en los asuntos italianos. Estas aspiraciones fueron causa de discusiones que motivaron que el Zar de Rusia y el rey de Baviera concentraran sus ejércitos en Polonia y en Sajonia; parecía probable una guerra entre los aliados. De ahí la verdad de los sentimientos de Metternich cuando pensaba que era más fácil destruir a Napoleón que el reparto del botín. Decía: "Ésta es la clave de mi política, yo preví esto y quería cortarle las alas, pero salvarle". Esta situación convertía a Talleyrand en árbitro del conflicto.Cuando el Congreso estaba sumergido en sus luchas interiores, llegó la noticia de que Napoleón regresaba de Elba y avanzaba hacia París. El Congreso lanzó una proclama a Europa declarando a Napoleón fuera de la ley como enemigo de la paz. Las cuatro grandes potencias renovaron el pacto de Chaumont, firmado hacía un año en el momento en que Napoleón, `vencido por los aliados, caminaba hacia París. La presencia de este peligro hace que los asuntos del Congreso se aceleren rápidamente, y se llega a un acuerdq firmándose por las grandes potencias el acta final el 9 jub. 1815, siendo invitados los Estados secundarios a dar su adhesión. El Congreso no celebró jamás una sesión plenaria y los representantes diplomáticos trabajaron en comisiones y reuniones parciales.Organización de Europa. El mapa de Europa quedó organizado de la siguiente manera: Francia conservaba sus fronteras anteriores a la Revolución; adquiría Aviñón, pero sus territorios al N y NE quedaban ligeramente reducidos. Inglaterra adquiría Malta y las islas tónicas, en el Mediterráneo; Guayana, Tobago y Trinidad, en América; El Cabo, en África; Ceilán, en Asia; la isla de Francia, en el océano Índico; todas estas colonias habían sido arrebatadas a Francia y a sus aliados, Holanda y España, durante el periodo republicano e imperial. Prusia adquiría dos millones de ciudadanos, incorporaba a su territorio una parte de Polonia y un tercio del reino de Sajonia y sobre la orilla derecha del Rin adquiría Westfalia, y sobre la orilla izquierda Tréveris y gran parte de los territorios arrebatados a Francia. Se constituía así una segunda Prusia occidental que se llamó la Prusia renana, separada de la Prusia oriental por muchos kilómetros de distancia, pero que servía para mantener una frontera con Francia y para vigilar los movimientos de un país que había dado un ejemplo bélico de tal naturaleza a Europa que aconsejaba la protección del continente. Austria adquiría 4 millones de hab., obtenía Salzburgo, mantenía la Lombardía y el Véneto al N de Italia, y Dalmacia y Ragusa en la parte actual de Yugoslavia, aunque perdía Bélgica y algunos territorios que habían pasado a Baviera. Rusia incorporaba 5 millones de hab., conseguía Finlandia, que había sido tomada a Suecia; sobre el Danubio incorporaba la Besarabia, tomada a Turquía, y el gran ducado de Varsovia, del cual Alejandro hizo el reino de Polonia, agregado a Rusia, pero no anexionado al Imperio.Alrededor de Francia se constituía una barrera de Estados secundarios destinados a aislarla. El reino de los Países Bajos, formado por la unión de Bélgica y Holanda; Bélgica había sido cedida por el Imperio austriaco. La Confederación Suiza estaba formada por 22 cantones, cuya neutralidad garantizaba Europa. En Italia, el reino de Cerdeña, constituido por Saboya, Niza y Piamonte, se anexionó Génova y el territorio de esta antigua república. En Alemania, se mantenían los principales Estados creados por Napoleón: el reino de Baviera, que se incorporó Landau y Spira; el reino de Wurtemberg; el reino de Sajonia, en parte desmembrado a favor de Prusia; y se creó un reino en Hannover a favor de la familia reinante en Inglaterra. El resto de los Estados alemanes, que llegaban a la cifra de 38, formaron la Confederación Germánica, versión vienesa de la napoleónica Confederación del Rin. Esta Confederación tenía su sede en Francfort, y la presidencia la ostentaba Austria. En Italia, el Papa entraba en posesión de sus Estados Pontificios, y los Borbones recuperaban el reino de Nápoles, del cual había sido rey Murat, cuñado de Napoleón. En el N de Europa, Noruega, arrebatada a Dinamarca, era anexionada a Suecia, formándose así un reino único para Bernadotte (v.), el general convertido por Napoleón Bonaparte en rey de Suecia y después enemigo del Emperador. España y Portugal no sufrieron ninguna modificación.Quedaba así reconstruido el mapa de Europa, habiéndose alterado sensiblemente las fronteras de Alemania e Italia, porque estos países caminaban hacia la unidad, y Napoleón Bonaparte habla contribuido en buena medida a ella, al formar el reino de Italia y la Confederación del Rin, suprimiéndose en el país germánico muchos pequeños Estados. Francia era la gran vencida de este conflicto, y quedaba el descontento de las pequeñas potencias con sus aspiraciones nacionalistas, como, p. ej., Bélgica, pues si bien había sido cedida por el Imperio austriaco a Holanda, no se habían respetado las aspiraciones de los habitantes de este país, que hasta 1830 no verían conseguida su independencia. Era necesario, para que la obra del Congreso permaneciese, que se constituyera la Santa Alianza y, dando un ejemplo de unidad dentro del funcionamiento ’del sistema Metternich, Europa vive ese periodo que se ha denominado la Europa de los Congresos y que no terminó hasta 1822 (v. CONTEMPORÁNEA, EDAD I, A, 5).CARMEN LLORCA.
BIBL.: P. RENOUVIN, Historia de las relaciones internacionales, II,1, Madrid 1969; J. DROZ, Histoire Diplomatique de 1648 a 1919, París 1959; V. POTIEMKINE, Histoire de la Diplomatie, París 1947; CH. KINGSLEY WEBSTER, The Congress of Vienna, 2 ed. Londres 1934; J. B. DUROSFLLE, Europa de 1815 hasta nuestros días. Vida política y relaciones internacionales, Barcelona 1967; H. NICHOLSON, The Congress of Viena. A study in Allied Unity, 1812-1822, Londres 1948; J. L. KLÜBER, Akten des Wiener Kongresses, 9 vol., Leipzig 1817-35; 1.-H. PIRENNE, La Sainte Alliance, Neuchátel 1946-49; G. FERRERO, Reconstrucción, Buenos Aires 1943.
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