Vieira Da Silva, María Elena
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Biografía GER
Pintora portuguesa contemporánea, n. en Lisboa el 13 jun. 1908. De familia acomodada, recibió educación esmerada, pero solitaria; tuvo preceptores, pero no camaradas. Por fortuna, su instintiva pasión para con el dibujo, fomentada por su madre y su tía, no fue objeto de enseñanzas oficiales. Por el contrario, se fortaleció mediante extrañas apoyaturas. A los cinco años de edad vio representar El sueño de una noche de verano, y la puesta en escena le conmovió indeciblemente, dibujando una y otra vez personajes e incidencias de la obra.En 1928 marchó’ a París, y trató de ser escultora, frecuentando los talleres de Bourdelle y Despiau. Simultáneamente y después, los de Friesz, Léger y W aroquier , ya centrándose en la pintura. Pero, demasiado independiente en su preformación, no aceptó de ellos inclinación ninguna, y sí sólo las enseñanzas que entendía necesarias para la buena conformación de su pintura. Afanosa de técnicas, no dejó de aprender también la técnica del grabado en el taller de Hayter. En 1930 contrajo matrimonio con el pintor húngaro Arpad Szenes, y comenzó sus frecuentes viajes por Europa. Al estallar la II Guerra mundial, la pareja se trasladó a Portugal y, desde allí, a Brasil, estableciéndose en Río de Janeiro. Regresaron a París en 1947, y comenzaron sus exposiciones, primero en la galería Jeanne Boucher, y, desde 1949, en la galería Pierre. En 1956 adquirió la nacionalidad francesa, pero no por ello perdió Portugal una personalidad creadora de primer orden. Buena parte del reservorio primordial de ideas estéticas de la gran pintora continuó siendo peninsular. Recordemos sus cuadriculados, que tanta inconsciente relación guardan con la azulejería lusitana; recordemos también que una de las imágenes predilectas de María Elena, entre las que decoran su taller, es la fotografía de una vieja vista de Lisboa, grabado español del s.. XVII. y con razón, porque esta vista, con su multitud de reticulados componiendo el caserío de la ciudad, es un claro preanuncio de la modalidad rectora de todo el quehacer de la artista. Este quehacer, eminentemente lineal, había comenzado en momento tan lejano como 1931, en un cuadro capital para la historia de su obra, El puente trasbordador, cuya comprimida grafía se reducía a dos líneas rectas cruzándose, más otras dos en estudiada oblicuidad. Esta extremada concisión, dentro de algo así como una abstracción expresionista, nos resulta hoy muy seca en cotejo con la posterior y definitiva adquisición por María Elena de un estilo propio, caracterizado por su afán y riqueza de perspectivas lógicas, las que sin ningún otro aditamento figurativo sobran para colmar la idea a que alude el título del cuadro. Ejemplo de ello puede ser su asombrosa Estación de Saint-Lazare, de 1950, en que las líneas en fuga retratan el edificio con tanto rigor y más misterio que las versiones del mismo tema por los pintores impresionistas, sin exceder de la similar verdad provista diez años antes en El taller (Nueva York, Col. Kistein), una de sus obras maestras.
Muchos de los óleos de María Elena especulan con la vista urbana -La ciudad tentaculár, La ciudad blanca, Jardines colgantes, Ruinas, El metro aéreo, etc.- insistiendo y fabulando dentro de la citada vista de Lisboa, y cuidando los elementos constitutivos del cuadro con una delicadeza de líneas y una suavidad de color que encantan y no dejan dudas acerca de la condición femenina de la autora. Lo más sorprendente es que, siendo su obra eminentemente no figurativa, claramente abstracta, el rigor constructivo que la preside consigue una especie de módulo tradicional de la mejor ley. Incluso una libertad rara en los artistas abstractos, la inserción de diáfanas calidades y sensaciones de aire en sus obras, produce en la pintura de María Elena algo como un secular prestigio anterior a toda aventura plástica de nuestro siglo. La pintora lusitana ha promovido, dentro de la no figuración, uno de los sabores más tradicionales de que esta orientación pueda envanecerse, cara a la Historia.
I. A. GAYA NUÑO.
BIBL. : P. DESCARGUES, Vieira da Silva, París 1949; I. GRENIER, Vieira da Silva, "L’Oeill), febrero 1956, 13; I.-A. FRANCA, Presen,"a e actualidade de Vieira da Silva, "Coloquio", febrero 1961, 30.
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