Vida II. I. Biología. BIOL.
Categoria:
Biología
1. Preliminares. 2. Composición química de los seres vivos. 3. Funciones vitales biológicas. 4. Clasificación biológica de los seres vivos. 5. Fundamentos de bioquímica celular. 6. Hipótesis sobre el origen del primer organismo vivo. 7. Dificultades de la hipótesis evolucionista. 8. Vida humana y Biología.1. Preliminares. Definir la v. desde el punto de vista biológico es tarea difícil a pesar de los conocimientos que hoy se tienen sobre los seres vivos. Por eso se recurre, en Biología, más que a definiciones, a descripciones más o menos detalladas y precisas de las características comunes a los seres vivos, características observables con los métodos bioquímicos y biológicos, sabiendo los límites que eso lleva consigo. Así, p. ej., decir gile la esencia de la v. es el conjunta de los fenómenos comunes a los seres vivos, o el conjunto de funciones que resisten a la muerte, no sería correcto; aunque sea cierto lo que se afirme en esas descripciones, la v. evidentemente no es sólo eso.La v. es una clase de realidad en la que se engloban las propiedades de un ser que realiza ciertos actos vitales Por eso, puede ser conveniente describir la v. por su operaciones (v. II, 2), partiendo de la capacidad de automoción -de operar por sí mismos, de moverse por sí mismos-, con la que tradicionalmente y en una primera y válida aproximación se caracteriza al ser viviente (v. Introducción general). Esta automoción distingue a viviente de una máquina y del movimiento artificial que puede tener ésta; la automoción de un ser vivo es natural e inmanente, su raíz es interior, forma parte del ser vivo, aunque esa automoción pueda ser influenciada por estímulos externos. Esa autonomía se da en un ser organizado; por eso a los seres vivos se les da también el nombre de organismos, en oposición a los seres inertes (v., luego, n° 8). Además es una automoción que no consiste sólo en simples movimientos de traslación, sino también en otros tipos de movimiento que en Biología se conocen con el nombre de funciones. Las funciones que distingue la Biología comprenden esencialmente la reproducción, la nutrición y la relación. Por la nutrición el ser vivo permanece en su ser y crece, por la reproducción genera otros seres semejantes a sí mismo, y por la relación entra en comunicación con el mundo exterior. Modernamente se da como esencial en todo ser vivo otra función más, la regulación, por la cual el ser vivo mantiene la relación armónica de todas sus partes (v., luego, 3).Al definir- la v. por las funciones que la caracterizan entramos en otro de los problemas que plantea: delimitar qué seres tienen v., pues existen desde el punto de vista biológico dificultades reales en los límites del campo de lo inerte y de lo vivo (v., luego, n° 4). Dependerá de las propiedades que se asignen al ser vivo la resolución de esa problemática (v. t. PSICOLOGÍA, Introducción); lo cual, por lo antedicho, entraña a su vez el peligro de caer en un círculo vicioso. Pero es un tema fundamental, porque de esa delimitación depende el sentido que se dé a expresiones tales como "clasificación de los seres vivos", "origen de la vida, "síntesis artificial de vida", etc. De aquí que las ciencias biológicas’ al estudiar ciertos fenómenos vitales tienen unos límites, que implican la necesidad de recurrir para una explicación global de la v. a la Filosofía (v. Ii), tanto a la Psicología (v.) como en último término a la Metafísica (v.), sin que este enfoque y orientación superior sea obstáculo para una profundización experimental de los fenómenos y naturaleza de los seres vivos, campo propio de la Biología.Las funciones vitales que estudia la Biología pueden llamarse también, o’ mejor aún, funciones biológicas que forman parte de la vida; pero la Biología no puede decir que esas funciones biológicas vitales sean las únicas de la v. (v. t. II; 2-3). Al contrario, el hecho misma de que el hombre las conozca y estudie ya es otra función vital, que escapa a la Biología. Por tanto, se comprende que la clasificación de los seres vivos que puede hacerse y se hace biológicamente (v., luego, n° 4) no es una clasificación perfecta ni exhaustiva, pues hay funciones vitales que la Biología no puede estudiar aunque el biólogo sabe que existen (y así, sólo muy relativamente, y con gran inexactitud, puede incluirse al hombre entre los mamíferos; hablando con propiedad, no lo es, como tampoco un gato es un vegetal, aunque tenga parecidas funciones vegetativas; más aún, la diferencia y distancia que hay entre un hombre y el más perfecto animal es mucho mayor que la que hay entre ese animal y un vegetal) (v. artículo siguiente II, 3).El desarrollo de la Bioquímica (v.) y la Biología molecular (v.) en las últimas décadas ha permitido conocer con bastante profundidad el funcionamiento químico de las células (v.) y la base molecular de sus funciones (v., luego, 5). Estos conocimientos han servido de base a para elaborar una hipótesis que intenta explicar cómo la v. se ha podido originar en la Tierra a partir de la materia inerte (v. 6). Esta hipótesis del posible origen de la v. han querido algunos científicos utilizarla como fundamento materialista del ateísmo. Pretenden que su verificación cerraría por completo las puertas a la posibilidad de un acto creador (v. CREACIÓN), ya que esa explicación del origen de la v. sería el último o primer anillo de una evolución con la que quedaría explicado el universo y todo tipo de v., incluida la del hombre. Aceptada la existencia de la materia (v.) inerte concluyen con la afirmación del carácter necesario de esta materia, conclusión absolutamente ilegítima (v. MATERIALISMO I). Por una parte es contraria a la experiencia más elemental y común: la materia no es necesaria sino corruptible y perecedera. Por otra parte, sea o no cierta, sea o no verificable esa hipótesis del origen del primer ser vivo, tal conclusión es imposible y en modo alguno se desprende de los datos biológicos.Conviene subrayar que estos estudios, y las hipótesis que de ellos derivan (lo que se explicará luego, en los no 5-6), se mueven a un nivel bioquímico. Sostener, por tanto, que, con ellos, se ha dado una explicación total de la realidad y de su posible evolución, implica la asunción de postulados de orden ideológico: entre ellos precisamente la afirmación de que toda la realidad vital se reduce a lo bioquímico. Afirmación ésta que a todas luces se revela como falsa y criticable: lo bioquímico no es la v., sino un sustrato o nivel de la v.; reducir la v. a lo bioquímico es amputar artificialmente lo real, negar el pluralismo (v.) auténtico de la realidad y de la v. (v. II, 3), y con ello negar el valioso y complementario pluralismo de las ciencias, confundiendo los diversos métodos de conocimiento y el valor y alcance de cada uno (V MÉTODO; MATERIA II, 1). Lo bioquímico-y lo biológico no se explican por sí mismos.Obviamente si analizamos bioquímicamente la realidad vital encontraremos explicaciones bioquímicas; pero una sana epistemología lleva a reconocer que eso no agota la realidad y que la pura bioquímica no tiene en sí todas las causas, sino que, a otros niveles, existen otras causas. En la realidad opera no sólo lo biológico ni sólo lo material, sino también el espíritu y Dios; aunque, claro está, éstos no son directamente perceptibles por los métodos bioquímicos, sino situándose a otros niveles de observación. En otras palabras, aunque se diese una evolución a nivel físico-químico de la materia hacia la v., no se deduce de ello que la variación química produzca la v. por sí sola, sino que para esa explicación integral es necesario tener presentes otras realidades de las que la biología no puede decir qué o cómo son, pero puede decir que existen; esas realidades son las del espíritu y Dios, cuya existencia, actividad y naturaleza nos constan a diversos niveles y métodos de nuestro conocimiento (v.).Todo ello equivale a reconocer que la realidad (v.) no es unívoca, sino que hay en ella grados y niveles, y que la v. misma es un concepto análogo. Concretamente, en la vida humana, lo más propio y específico del hombre, -su entendimiento (v.), voluntad (v.), libertad (v.)-, proviene de una realidad, el alma (v.), creada directamente por Dios en cada acto generacional. Nos apartamos así de todo materialismo ideológico-filosófico; pero con ello no hacemos sino respetar la verdad misma de las cosas. Olvidarlo, absolutizar las hipótesis bioquímicas, equivale al mayor de los apriorismos científicos: hacer una falsa filosofía o ideología sin advertirlo. Téngase, pues, todo esto muy presente al leer la exposición de dicha hipótesis (no 6): debe comprenderse su alcance a la luz del resto de las afirmaciones que se contienen en esta voz y particularmente en la Introducción y en II (filosofía).2. Composición química de los seres vivos. Del centenar de elementos químicos que componen el sistema periódico (v. ELEMENTOS QUÍMICOS), sólo 22 están presentes en los seres vivos, y 16 de ellos se encuentran en cualquier tipo de organismos. Son los siguientes: carbono (C), oxígeno (O), hidrógeno (H), nitrógeno (N), fósforo (P), cloro (CI), sodio (Na), potasio (K), magnesio (Mg), calcio (Ca), azufre (S), manganeso (Mn), hierro (Fe), cobalto (Co), cobre (Cu), cinc (Zn), boro (B), aluminio (Al), vanadio (V), molibdeno (Mo), yodo (I), y silicio (Si).De todos éstos, los más abundantes son O, C, H y N, que constituyen hasta el 99% de la masa total de la mayoría de los organismos.Los elementos químicos reseñados se encuentran formando parte de una gran variedad de moléculas (v.), cuya composición es muy semejante en los distintos organismos, y suelen clasificarse en los siguientes grupos: proteínas, glúcidos, lípidos, ácidos nucleicos y sales. Aparte de ellos, la molécula más abundante es el agua. Existe también un número elevado de sustancias orgánicas, derivadas de aquéllas, y, aunque algunas se encuentren en cantidades muy pequeñas, desempeñan funciones muy importantes en el organismo (V. BIOQUÍMICA).3. Funciones vitales biológicas. Reproducción: Es la función que confiere al ser vivo la capacidad de producir otros seres semejantes al organismo progenitor y que exhiben los caracteres propios de la especie (v. REPRODUCCIÓN). Entre los organismos existen dos tipos de reproducción: sexual y asexual.En la reproducción sexual se requiere la participación de dos individuos para la producción de la descendencia, aportando cada uno la mitad del material genético del nuevo ser (v. GENÉTICA). Los modos de reproducción sexual son muy diferentes, habida cuenta la gran riqueza y variedad de seres vivos. Por regla general, intervienen dos tipos de células especializadas, los gametos, que pueden ser iguales (isogametos) o distintos (anisogametos); normalmente, uno de ellos es fijo, y el otro móvil; se llama femenino al primero y masculino al segundo. La fusión de gametos de signo contrario da lugar al cigoto o primera célula (v.), que por desarrollo origina el nuevo individuo. Excepciones a esta descripción son la partenogénesis (v.), la autofecundación, etc.En la reproducción asexual, un solo individuo puede dar lugar a otros a partir de sí mismo, como, p. ej,. la bipartición en protozoos (v.), o la reproducción por esquejes en las plantas. Este modo de reproducción no es muy diferente de la capacidad de regeneración (v.), como ocurre en los seres pluricelulares que pueden reponer un miembro perdido.Nutrición: Es la función que permite al ser vivo la conservación y el crecimiento, por medio de un continuo intercambio de materia con el medio (v. NUTRICIÓN I).En sentido amplio, se incluyen dentro del término nutrición conceptos que en áreas especializadas de la Biología se denominan funciones, como son la digestión, la absorción, la respiración, la circulación, la excreción, la fotosíntesis, etc. El proceso implica de ordinario una degradación de sustancias presentes en el medio, que, una vez transportadas al interior del organismo, se utilizan para la biosíntesis de las especies moleculares propias de cada individuo.Los seres vivos se clasifican en autótrofos y heterétrofos, según el nivel energético de las moléculas que utilizan para la elaboración de sus propios materiales. Son autótrofos las plantas (v.), que se sirven de la energía solar como fuente primaria para acoplarla a ulteriores procesos quimiosintéticos (v. FOTOSÍNTESIS), los cuales emplean C02 y otros nutrientes inorgánicos. Los heterótrofos, en cambio, utilizan como fuente de energía molecular sustancias orgánicas más o menos complejas, y obtienen esta energía mediante procesos fermentativos y oxidativos.Los seres vivos, por la digestión (v.), degradan la materia que ingieren, produciendo sustancias más sencillas. Por la absorción, transfieren las sustancias necesarias al interior del organismo. Por la respiración (v.), se realiza el intercambio de gases (02 y C02) entre el medio y el organismo. Por la circulación (V. CORAZÓN Y SISTEMA CIRCULATORIO), se pone a disposición de todas las células las sustancias químicas que utilizan en su metabolismo (v.). Por la excreción (v.), se liberan de las sustancias de desecho.Relación: Se entiende por esta función, el conjunto de mecanismos mediante los cuales el organismo entra en contacto con el medio (v. ECOLOGÍA I). Los modos son muy diversos, según el grado de complejidad del organismo que se considera. Los sistemas de recepción de estímulos se llaman receptores (v.) y los de respuesta efectores. Dentro de la recepción de estímulos, podemos considerar la fotorrecepción, mecanorrecepción y quimiorrecepción. En casi todos los organismos animales existen órganos especializados (receptores) para realizar estas funciones. Pero en otros organismos puede existir la función sin el órgano especializado. Esta función en los animales está en íntima relación con el sistema nerViOSO (V. NERVIOSO, SISTEMA; FISIOLOGÍA).Regulación: Es la función que permite al ser vivo mantener dentro de límites muy estrechos la constancia del medio interno (homoestasis), de acuerdo con la "información" que procede del medio externo. Es ésta la función más importante de las que caracterizan la vida. Hay dos tipos de regulación, la nerviosa y la química; la primera es propia de los animales, mientras que la segunda se encuentra en todos los seres vivos, a cualquier nivel de organización que se considere, molecular, celular, etc.4. Clasificación biológica de los seres vivos. Los seres vivos se clasifican, desde el punto de vista biológico, en dos grandes grupos o reinos, vegetal y animal. La distinción entre estos reinos es fácil entre plantas y animales superiores, pero se hace difícil entre plantas y animales unicelulares; por eso hay muchos partidarios de la creación de un reino aparte que se llame protista, en el que se incluirían tanto los protozoos como las protofitas. También se ha sugerido la separación sólo de bacterias y cianoficeas, formando un reino aparte, el de las monera, antes del reino vegetal; los clasificados en ese reino o grupo monera tienen en común ser procariotas (organismos unicelulares sin núcleo).REINO MONERA:1. Phylum Schizomycophyta. Bacterias. Unas 3.000 especies.
2. Phylum Cyanophyta. Algas verde-azules. Unas 7.500 especies.REINO VEGETAL:a) Subreino Thalophyta, con talo, sin raíces: División Euglenophyta: Fitoflagelados. Unas 1.400 especies.
División Chlorophyta: Algas verdes. Unas 7.000 especies.División Chrysophyta: Diatomeas. Unas 9.000 especies.División Pyrrophyta: Dinoflagelados. Unas 1.000 especies.División Phaeophyta: Algas pardas. Unas 1.500 especies.División Rhodophyta: Algas rojas. Unas 4.000 especies.División Myxomycophyta: Mixonicetes. Unas 450 especies.División Eunycophyta: Hongos. Unas 100.000 especies.b) Subreino Embryophita:División Bryophyta: Musgos y hepátivas. Unas 23.000 especies.
División Tracheophyta: Plantas Superiores. Más de 300.000 especies.REINO ANIMAL:a) Subreino Protozoa: Protozoos. Unas 30.000 especies. b) Subreino Parazoa: Phylum Poriphera: Esponjas. Unas 4.200 especies.
c) Subreino metazoa:Phylum Cnidaria: Celentéreos. Unas 9.000 especies. Phylum Ctenophora: Nueces de mar. Unas 80 especies.
Phylum Platyhelminta: Planarios y teninas. Unas 15.000 especies.Phylum Nemertina: Nemertinos. Unas 500 especies. Phylum Acanthocephala: Nemertinas. Unas 300 especies.Phylum Chaetognatha: N.emertinos. Unas 50 especies.Phylum Nematomorpha: gusanos poliformes. Unas 250 especies.Phylum Rotifera: Rotíferos. Unas 1.500 especies. Phylum Gastrotricha: Gusanos ciliados. Unas 140 especies.Phylum Bryozoa: Animales musgos. Unas 4.000 especies.Phylum Brachiopoda: Animales musgos. Unas 200 especies.Phylum. Phoronida: Tentaculados. Unas 15 especies.Phylum Mollusca: Almejas, caracoles y pulpos. Unas 100.000 especies.Phylum Annelida: Lombrices., Unas 7.000 especies. Phylum Arthropoda: Crustáceos, arañas, miriápodos e insectos. Unas 800.000 especies.Phylum Echinodermata: Estrellas y erizos de mar. Unas 6.000 especies.Phylum Chordata: Subphylum Prochordata: Tunicados, amphioxus. Unas 1.600 especies.Subphylum Vertebrata: Peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Unas 40.000 especies.5. Fundamentos de bioquímica celular. Ácidos nucleicos y sus funciones. Un componente fundamental de cualquier célula viva es el ácido desoxirribonucleico (ADN), molécula que encierra la "información" completa o "plano arquitectónico" no sólo de la estructura celular sino también de su funcionamiento químico (V. CÉLULA). Las características del ADN permiten que, en los momentos que preceden a la división celular, esta molécula pueda dar lugar a una copia exacta de sí misma, que pasa a la siguiente generación. El ADN está formado por la unión de otras estructuras más sencillas que son los nucleótidos, y cada uno de éstos a su vez está constituido por fosfato, un azúcar, la desoxirribosa, y una de las cuatro bases: adenina, timina, guanina y citosina. Por tanto, cuatro nucleótidos forman parte de la estructura del ADN; de acuerdo con la estructura de su base, se conocen con el nombre de ácidos adenílico, timidílico, guanílico o citidílico.A través del fosfato, que sirve de puente entre dos moléculas de desoxirribosa, se unen los nucleótidos, que pueden formar cadenas enormemente largas, en las que el orden en que están dispuestos determina un mensaje con un sentido biológico preciso. Cada una de estas largas cadenas tiene frente a ella una cadena complementaria integrada también por nucleótidos, de modo que frente a la base adenina se coloca la timina; y frente a la guanina, la citosina. Interacciones químicas precisas permiten esta complementaridad molecular. La doble cadena de ADN puede separarse en el estadio que precede a la división celular, y cada una de las largas hebras sirve de molde para sintetizar la correspondiente cadena complementaria; se formarán, pues, dos dobles cadenas de ADN, idénticas a la doble cadena progenitora; queda así asegurada la transmisión de los caracteres hereditarios a la generación siguiente.Pero el ADN contiene también una información precisa para el funcionamiento de la célula. En líneas generales, esta "información" se explicita del siguiente modo. Por medio de mecanismos químicos, el ADN sirve de molde para que se sintetice una molécula de un nuevo tipo de ácido nucleico, el ácido ribonucleico (ARN). En el ARN, el azúcar que forma parte de sus nucleótidos es la ribosa en vez de la desoxirribosa. Una de las bases que aparece en el ADN, la timina, no se encuentra en el ARN; en su lugar se halla el uracilo. Este ácido ribonucleico se conoce con el nombre expresivo de "ARN mensajero", por ser el portador de la información, contenida en el ADN para la propia célula, que queda reflejada en el orden de los nucleótidos de aquél.Síntesis de aminoácidos. El ARN mensajero, a través de una compleja serie de reacciones, determina el orden en que se colocan los aminoácidos (v.), unidades estructurales de las proteínas (v.). Los estudios de Ochoa (v.) y Nirenberg principalmente han permitido descifrar el código o clave genética, es decir, el lenguaje cifrado sobre su molécula (V. GENÉTICA). Hoy se sabe que son necesarios tres nucleótidos para codificar la posición exacta de un aminoácido de la molécula proteica (V. CÓDIGO GENÉTICO). Queda así asegurado el orden preciso en que se ha de colocar cada uno de los aminoácidos que, unidos entre sí por el enlace peptídico, dan lugar a una enorme variedad de proteínas, habida cuenta de que existe una veintena de ellos.La secuencia de los aminoácidos en la molécula de cada proteína es responsable de la función que muchas de ellas poseen, en la economía de los seres vivos, como enzimas (v.) o catalizadores específicos de las reacciones químicas que tienen lugar en el interior de cualquier célula viva. El orden en que están colocados los aminoácidos es tan importante que, en ocasiones, basta que un aminoácido esté sustituido por otro para que la función catalítica de una enzima se pierda o se altere. Así las cosas, se comprende cómo el "mensaje" del ADN se transmite a la molécula del ARN mensajero. y de éste a las proteínas; y éstas a su vez son responsables del gran laboratorio químico, presente aun en la más diminuta célula que se pueda imaginar. También mediante la réplica del ADN, toda esta información se transmite a la descendencia.Mutaciones. Este esquema que acabamos de describir permite explicar los cambios que se observan en los seres vivos. Durante la duplicación del ADN, ocurren de cuando en cuando algunos errores. Puede suceder que uno de los nucleótidos no elija el nucleótido que le corresponde como compañero y, en vez de éste, escoja otro que no es el complementario. Se ha pensado que tales "errores" son el resultado de una forma tautomérica poco probable, en la cual un átomo de hidrógeno está en una posición inadecuada en el momento exacto en que el núcleo elige el nucleótido complementario. Un nucleótido que no es el que le corresponde pasa a la siguiente generación, a la siguiente duplicación, como un error en la cadena de los nucleótidos. Es lógico que éste, a su vez, elija el que le corresponde a él, no el que habría elegido si el error no hubiese tenido lugar. Es algo parecido a lo que pasa en un error tipográfico, en que es posible tener letras de más o de menos, una letra por otra, o una transposición de letras. Errores similares pueden darse en el caso de la duplicación en la transmisión de la información genética. En efecto, hay pruebas de que estos cuatro tipos básicos de errores ocurren de cuando en cuando en la transmisión de la información genética.La molécula de ADN se duplicará tal y como es la información que en ella lleva, independientemente de si esta información tiene o no sentido. Su duplicación es puramente mecánica. Por tanto, los errores de la información genética se perpetuarán en las duplicaciones siguientes. Está claro que si no hubiese una manera de eliminar tales errores, éstos se acumularían de generación en generación. Si no se pudieran corregir estos errores, llegaría un momento en que el sentido del mensaje se habría perdido por completo. Para subsanar un error en las transmisiones, existe la posibilidad de que se haga mediante un nuevo error que le corrija, cosa poco probable. El conjunto de instrucciones que llevan errores se podría eliminar mediante la selección natural. La eliminación de estas informaciones desfavorables mediante la selección natural es lo que se llama muerte genética. Individuos que llevan estos errores no pueden engendrar, con lo que así no se transmitirán a la siguiente generación. Está claro, pues, que para evitar una acumulación progresiva de errores de generación en generación, cada error en la duplicación que sea desfavorable debe ser compensado por el equivalente a una muerte genética.Aparte de estas mutaciones (v.) desfavorables pueden darse otras favorables que servirían de- base para explicar la posible hipótesis de la evolución orgánica. Sin embargo, ya que muchas mutaciones tienen como consecuencia cambios muy pequeños, no es fácil estimar la proporción de mutaciones favorables y no favorables. Consideraciones teóricas y algunos experimentos indican que la mayoría de las mutaciones son desfavorables. Los organismos vivos están ya bastante seleccionados para progresar, para desarrollarse en sus ambientes normales, de tal manera que la probabilidad de una mejora mediante una mutación ocurrida al azar debe ser muy pequeña. Pero en el organismo vivo, una vez que ha ocurrido una mejora por mutaciones ocasionales favorables dando lugar a individuos más aptos, éstos se reproducen preferentemente y así tienden a reemplazar las formas anteriores. Esto es lo que se denomina selección natural. Mediante el proceso de las mutaciones, se puede explicar cómo ha tenido lugar lo que se conoce con el nombre de microevolución, es decir, los pequeños cambios que se producen dentro de una especie y que hacen que cada vez se diferencie más, dando lugar primeramente a ja aparición de razas ’:y posteriormente a la aparición de nuevas especies (v. ESPECIE, 2).6. Hipótesis sobre el origen del primer organismo vivo. De todos los datos expuestos y proyectando en el tiempo procesos bioquímicos de la trasmisión y evolución de la v., así como del conocimiento de complejas síntesis químicas, podríamos imaginar cómo sería posible un camino desde la materia inerte a la célula, pasando por formas similares parecidas a los virus (v.) que hoy día conocemos. Los virus más simples están formados por una parte central de ADN y ARN y una cubierta de proteínas. Uno puede imaginar que, antes de qué hubiera sistemas de este tipo, podrían haber existido formas y sistemas más simples, resultado de la unión de ácido nucleico y proteínas, capaces de reduplicación y mutación, y que a su vez habría otros precedesores consistentes solamente en ácido nucleico.El problema de la hipótesis del primer ser vivo enlazaría con la hipótesis de la evolución (v.). En la hipótesis del origen de la v. se llegaría a explicar del primer organismo, de una primera célula primitiva que haya sido la fuente de la cual, por sucesivas mutaciones, hayan surgido otras formas más evolucionadas hasta alcanzar las más variadas especies.Algunos datos harían pensar que la atmósfera (v.) en los estadios que precedieron a la aparición de los primeros seres vivos era muy distinta a la actual. Muy posiblemente, esa atmósfera primitiva estaba formada por una mezcla de vapor de agua, amoniaco, sulfuro de hidrógeno y quizá también anhídrido carbónico. A partir de estos compuestos tan simples, y por procesos físicoquímicos, se originarían compuestos orgánicos que se acumularían en un mar primitivo. La energía necesaria para que esas reacciones se produjeran podría provenir principalmente de radiaciones ultravioletas y descargas eléctricas. En 1953, S. L. Miller demostró que, a partir de una mezcla de metano (CH4), amoniaco (NH3), agua (H2O) e hidrógeno (H2) sobre la que se hacen saltar descargas eléctricas, se sintetizan aminoácidos, que son las unidades estructurales de las proteínas.Mediante procesos semejantes se podrían constituir también muchos de los compuestos orgánicos que forman parte de los seres vivos. La hipótesis sugiere que todos estos compuestos se habrán acumulado en los mares dando lugar a un "caldo de cultivo" primitivo. Las distintas sustancias tienden a agruparse por interacciones fisicoquímicas. Así se explicaría que en esa fase abiótica se constituyeran acúmulos de materia orgánica cada vez más organizados, hasta dar lo que se ha llamado coacervados La formación de estos coacervados puede realizarse en e laboratorio, con lo que podría pensarse que las propiedades de la materia llevan espontáneamente a un cierto grado de organización.Es posible que los aminoácidos hayan podido unirse entre sí para dar proteinoides, y alguno de éstos fuera capaz de funcionar como catalizador, de modo que algunas de las enormemente lentas reacciones de síntesis se acelerarían. Ha de tenerse presente que la atmósfera primitiva tendría que ser de carácter reductor, para que la ausencia de reacciones oxidativas fuese un factor coadyuvante en la estabilización de las moléculas ya constituidas. Un ADN sencillo podría formarse también e incorporarse a estos acúmulos de materia orgánica, y este ADN podría a su vez servir de molde para que se produjeran copias de sí mismo. Estos ácidos nucleicos primitivos podrían sufrir mutaciones y dar lugar a moléculas nuevas de ADN, cada vez con un contenida informativo más elevado. Asta podría haber sido la puerta abierta hacia la formación de una primera célula. Debido a que la atmósfera primitiva de la Tierra carecería de oxígeno, los primeros organismos tendrían que obtener la energía para la supervivencia a partir de reacciones de tipo fermentativo.C6H12O6 ? 2CO2+2CH3-CH2OH+energía.Cada molécula de glucosa se convertiría en dos moléculas de anhídrido carbónico que iría vertiéndose en la atmósfera y dos moléculas de etanol. El rendimiento energético del proceso fermentativo es relativamente pobre, pero suficiente para mantener las funciones de esos organismos primitivos (v. FERMENTACIÓN II). También es cierto que el caldo de cultivo se empobrecería con la actividad vital. Se especula que en el proceso evolutivo subsiguiente se llegaría a una nueva etapa en la que se habría producido una ventajosa innovación, la aparición de la fotosíntesis (v.), a través de la cual las células podrían utilizar directamente la energía de la luz solar y realizar nuevas síntesis a partir del CO2 acumulado en la atmósfera en el estadio precedente.6CO2+6H2O -> C6H12O6+6O2.Éste podría haber sido un paso decisivo para la evolución ulterior, puesto que así la célula puede conseguir la propia glucosa ’y que antes dependía de la simple síntesis de los productos que se encontraban en el ambiente. Además, con la fotosíntesis aparecería un nueva producto de desecho, el oxígeno, anteriormente inexistente en la atmósfera. Aquellos seres primitivos podrían haber continuado su existencia simplemente por un acoplamiento de las reacciones de fermentación y fotosíntesis. Sin embargo, el rendimiento de la degradación de la glucosa por un proceso fermentativo es relativamente pobre, y además se originan productos tóxicos que dificultan la vida de la célula. Se especula que en una tercera fase, no muy alejada de la aparición de la fotosíntesis, mediante la evolución, se instauraría la respiración (v.). Las células podrían utilizar el oxígeno que por la fotosíntesis se habría ido cediendo a la atmósfera. La introducción de la respiración habrá tenido unas consecuencias biológicas extraordinarias, ya que mediante ella, en la oxidación de la glucosa por la reacción de conjunto C6H12O6+6O2 -> 6CO2+6H2O+energía,la célula obtiene un rendimiento energético unas treinta veces mayor que por el proceso fermentativo. Las células se encontrarían así con unas posibilidades mayores no sólo de sobrevivir sino también de almacenar energía para invertir posteriormente en los pasos siguientes de la evolución (v.). Y por evolución se derivarían nuevos organismos, cada vez con un mayor grado de complejidad.
7. Dificultades de la hipótesis evolucionista. En todo caso, aunque las cosas hubieran sucedido según los pasos de esta sugestiva hipótesis, quedan muchas cosas por explicar. En un diálogo mantenido entre matemáticos y biólogos genetistas en 1967 (publicada en la rev. americana "Scientific Research", nov. 1967, o. c. en bibl.) se plantearon cuestiones muy concretas: ¿Ha habido tiempo suficiente para que la selección natural, tal como la explican los evolucionistas, haya dado lugar a los fenómenos que hoy se observan en la naturaleza? ¿Puede la Bioquímica, tan maravillosamente ordenada en el momento presente, haber surgido de experimentos al azar sufridos por el organismo en su contacto con el ambiente? Los matemáticos (Murray, Eden y otros) responden que no a ambas preguntas. Si la selección natural hubiese elegido ciegamente un gran número de sistemas alternados a través de los mecanismos descritos por la teoría de la evolución en boga, la posibilidad de que el hombre existiera ahora hubiese sido nula.Según Eden, la v. se ha desarrollado hasta el momento actual en un número comparativamente pequeño de generaciones frente a un número inmensamente grande de posibilidades. Dentro de la suposición de variación al azar de las mutaciones y propiedades de los organismos vivos, ¿quién o qué ha dado un carácter restrictivo a esas variaciones para hacer posible el singular resultado que son los seres vivos actuales? La teoría de la evolución se queda muda ante tal pregunta. Hay que explicar por qué de todos los caminos posibles de la supuesta evolución ésta ha tenido que seguir selectivamente el más corto; de lo contrario, la posibilidad de emergencia del hombre, dice Eden en sus razonamientos matemático-estadísticos, sería nula. Eden demuestra que la interpretación determinista de la genética, que explica la estabilidad de una especie mediante la selección que se verifica a través de variaciones al azar, no tiene valor científico alguno, y que es preciso relegar la noción o intervención del azar a un papel menor y sin importancia. Queda sin explicar, pues, por qué la hipotética evolución ha seguido un determinada camino selectivo.Además hay que explicar cómo se ha originado esa primera materia, de la cual por un complicado y largo (en realidad corto, frente a las posibilidades) proceso se habría originado la primera célula y luego todos los seres vivos. No es posible, ya se ha señalado (v., antes, 1)~ que la materia sea necesaria, lo que equivaldría a que fuese eterna y a atribuirle características divinas; estaríamos entonces en un monismo (v.) materialista panteísta, cuyas consecuencias en todos los órdenes son contradictorias e inadmisibles (V. MATERIALISMO I; MATERIA II, 1; PLURALISMO I; RACIONALISMO, 3; MÉTODO; etc.). Finalmente, queda sin explicar la aparición de funciones vitales no biológicas, como las humanas del conocimiento (v.) intelectual, abstracción (v.) y juicio (v.), las de la voluntad (v.) consiguiente, las de la libertad (v.) y responsabilidad (v.), etc.Sabemos, tanto por la razón natural como por la Revelación sobrenatural, que el origen del mundo está en Dios, su Creador (v. CREACIÓN). Generalmente muchos autores conceden que, admitida la creación de la materia inerte, sería posible admitir una evolución sólo en lo material y bioquímico, pero no en la aparición del hombre con sus funciones intelectuales, espirituales y morales; el alma (v.) es también creada por Dios e infundida en cada hombre (v. HOMBRE III).Pues bien, esa evolución sólo en lo material y bioquímico, desarrollada sólo por el primer impulso inicial, y completada luego por la creación del hombre, presenta también su dificultad; especialmente el peligro de incidir en un dualismo o dicotomía demasiado estricto en la explicación de la naturaleza humana. Ésta vendría a ser la postura de Descartes (v.), que admitía el mecanicismo (v.) para lo material (para las "sustancias extensas") y la libertad y responsabilidad para lo espiritual (las "sustancias pensantes"). Pero tal dualismo presenta dificultades arduas de superar: la del mismo mecanicismo admitido para la vida vegetal y animal (el vegetal y el animal son algo más que una complicada máquina), y la de la conexión del alma con el cuerpo humano, que no son dos sustancias accidentalmente unidas (v. OCASIONALISMO), sino dos coprincipios sustanciales para dar la naturaleza humana, sustancialmente única (V. HOMBRE III).Por eso, aun la hipótesis del evolucionismo restringido a lo material y a lo meramente animal, que es la más comúnmente utilizada y divulgada (v. EVOLUCIÓN), es preciso matizarla y rodearla de muchas precisiones, como las que se acaban de apuntar. Resulta necesario restringir y delimitar mucho las posibilidades de la evolución, aun la de la puramente material, y aun en el terreno de la hipótesis en que ésta se mueve, reduciéndola y considerando en ella varios factores extrabiológicos (y no sólo los de la creación inicial de la materia y la posterior del alma humana), para poder dar cuenta de la multiplicidad y pluralismo (v.) auténticos de la v. y de toda la realidad, en la que hay una unidad (v.), pero no la del monismo (v.) ni la del dualismo (v.). Estas consideraciones han de ser completadas, además, con lo que se dice en el artículo siguiente: v. II, 4.JORGE IPAS.8. Vida humana y Biología. El ser vivo en general. El problema del origen de la v. nos sugiere, entre otras (v. 7), una pregunta: ¿qué diferencia al ser vivo del ser no vivo? Históricamente diversos pensadores han dado respuestas de lo más variado. Podemos considerar como más extremas y opuestas dos series de ellas. Ciertos naturalistas se esfuerzan por borrar los límites entre lo orgánico y lo inorgánico: los procesos. del organismo vivo, según ellos, se disolverían en simples fenómenos físicoquímicos, la v. no sería más que una forma de interacciones materiales mecánicas (V. MECANICISMO; MATERIALISMO). Otros pensadores, en cambio, han sostenido que la vida es un factor natural, radical e independiente, que posee su propia ley, que-es precisamente lo que distancia el.ser vivo del no vivo: los auténticos motores -animadores y morfogenéticos- de los fenómenos biológicos son fuerzas supermecánicas, inmateriales, vitales, condicionadas por algo anímico que Driesch llama entelequia (v. VITALISMO, y aun algunos seguidores del llamado ESPIRITUALISMO de raíz idealista en el s. XIX).
Desde luego, todo ser complejo, junto con las propiedades características de sus elementos, tiene unas cualidades propias de su complejidad; en todo sistema hay propiedades que no tienen sus elementos, que se añaden a sus componentes constitutivos y son precisamente las que los correlacionan, ordenándolos de manera peculiar a cada ser. Pues bien, las diferencias entre un ser vivo y uno no vivo no han de buscarse en sus propiedades elementales; ambos tienen funciones mecánicas, absorción y emisión de efectos energéticos y un determinado plan de construcción que regula la dependencia de sus partes en el espacio. Lo que da unicidad a todo ser, lo característico de cada organismo viviente se encuentra precisamente en el grupo de propiedades estructurales, necesariamente extramecánicas, en cierta manera metabiológicas. Aquí, como se ve, nos estamos situando a un nivel puramente fenomenológico de simple consideración y descripción biológica; pues lo que radicalmente da unidad a un ser uno, a un todo (v.) de la clase que sea, es su acto de ser propio; pero esto sería ya un análisis a nivel profundo filosófico (v. SER; y v. t., luego, II). Así, pues, los seres vivos, sólo biológicamente considerados, se caracterizan porque su estructura lleva consigo una serie de propiedades , nuevas, propias de cada uno y distintas de las de los seres no vivos, y que les vienen de su estructuración.La manera de llevar a cabo el plan de construcción de cada ser vivo, la capacidad vital de organizarse biológicamente no está en la misma materia (pues si así fuera, todo lo material estaría vivo), pero, a la vez, forma parte esencial de la materia viva (los elementos del ser vivo son materiales, lo que está vivo es la materia). La v. no puede concebirse fuera de la materia, aunque no esté en ella: "no se ve como una fuerza exterior a la materia, ni como una producción distinta de ésta, sino como una manera de ser de la misma, así como la belleza ’no tiene existencia propia fuera del individuo o la mirada no se concibe separada del ojo" (Chauchard, o. c. en bibl., 17).Entre las propiedades vitales que diferencian al ser vivo de las formas inanimadas, Lersch destaca las siguientes: 1) el desarrollo o modificación de una forma viva en el tiempo, bien por mero crecimiento o configuración, bien por diferenciación progresiva; 2) la centralización de la acción formando una totalidad con estructura (organización jerárquica de sus miembros) y, sobre todo, con integración (dependencia recíproca y compenetración mutua de las funciones de sus miembros), que falta en las estructuras inorgánicas; 3) la tendencia y capacidad de autoconservación; 4) la comunicación y adaptación al medio ambiente, mediante autorregulación; 5) la autoactividad o "autoergia", que lleva consigo la característica irritabilidad de los vivientes de la que habló Von Haller; 6) la temporalidad, ese "tiempo interior" que, según Carrel, es simultáneamente anticipación del futuro y conservación del pasado, y pertenece a la intimidad de la vida; 8) la capacidad de reproducción (v. t., antes, lo dicho en el n° l).En resumen, el ser vivo, en tanto que vivo, es un organismo, una estructura material con la virtualidad de organizarse biológicamente (Palafox). Esta postura se puede llamar organicismo, entendiendo por tal la doctrina biológica que defiende que el organismo es una unidad funcional cuyas partes cooperan al bien del todo y, por tanto, sus propiedades solamente pueden entenderse desde este punto de vista. De acuerdo con esta doctrina, las manifestaciones del todo orgánico no pueden entenderse por el análisis químico, físico o morfológico de sus elementos; a pesar de que esta concepción se acerca al vitalismo, está tan fuertemente opuesta al rígido vitalismo de finales del s. XIX y comienzos del XX cuanto al mecanicismo de orientación físico-química. (Para ciertas interpretaciones y extrapolaciones que algunos han hecho del llamado organicismo, y sus consecuencias, v. TODO).El organismo, por tanto, está "animado" en todas sus partes vivas, en el sentido de que, aunque el animal ejecute muchas realizaciones biológicas mediante actos no conscientes, en su corporalidad se esconde un comportamiento dirigido, capaz de unir experiencias en su bios, usarlas con sentido y configurarse desde su propio medio como un todo (Spemann). La Biología nos aporta un hecho: "no es posible conseguir el fin perseguido, teniendo en cuenta solamente los factores de índole material" (Von Uexküll, o. c. en bibl., 14). Los últimos trasfondos de la v. animal no pueden disolverse en mera ciencia natural (v. t. artículo siguiente: II, 2).La vida humana. ¿Cuál es la situación del hombre en el orden de los seres vivos? ¿Tiene algo que esencialmente no tengan los animales o, por el contrario, ha surgido por mera evolución de los mismos? ¿Qué se da en el hombre que no se dé en otros seres? Las respuestas son muchas y evidentes en general; en el hombre se dan funciones de conocimiento (v.) intelectual y abstracción (v.), de voluntad (v.) con libertad (V.) y responsabilidad (v.), de conocimiento y elección de fines en cuanto fines, entendimiento (V.), razón (v.), juicio (v.), etc.; todo ello lo ponen bien de relieve la experiencia diaria, la historia en general, el arte, la pedagogía, la cultura, y la Filosofía, la Moral, el Derecho, la Teología, en particular (v. II-Iv). Pero aquí hacemos esas preguntas únicamente desde el punto de vista biológico. Para responder desde la Biología misma a esas preguntas nos parece lo más adecuado seguir las líneas argumentales desarrolladas por Palafox (o. c. en bibl.).Por vía histológica o bioquímica no parece encontrarse ninguna diferencia esencial, es decir, que cambie el orden o la naturaleza, entre hombre y animal: muchos animales tienen sentidos más, perfectos que el hombre y las modernas máquinas cibernéticas pueden superar actividades del cerebro humano, tales como resolver ciertos cálculos con mayor rapidez y seguridad o deducir y encontrar datos de muy difícil logro directo por el hombre. Las diferencias fisiológicas, por tanto, parecen meramente accidentales.Pero la realidad nos insiste, aunque a veces no se sepa dar cumplida razón de ello, que el hombre es esencialmente distinto de un animal o de un artefacto. ¿Qué hay, pues, de peculiar al hombre en un acto humano? El hombre presenta una serie de características que no parecen añadir nada físico ni material a las funciones fisiológicas sustratuales: no son un movimiento más, ni su perfeccionamiento ideal. Dichas cualidades son algo no fisiológico, ni material, algo que desborda la pura biología sin modificarla, pero que incide en ella; el biólogo no puede contestar qué es, pero tampoco puede decir que no es nada. Y es algo que a pesar de todo sólo puede realizarse fisiológicamente, biológicamente. Así, p. ej., si las neuronas no están en buen estado o coordinación mutua -vida celular y orgánica-, no será bueno el funcionamiento de la conciencia -vida espiritual-. De ahí que "el hombre, si bien como unidad del alma espiritual y cuerpo, se halla en el orden de lo animal, de modo que la animalitas es un rasgo esencial de su humaanitas" (Büchner, o. c. en bibl., 189).Estas características peculiares que se detectan de alguna manera en la biología humana son: la) la percatación (V. PERCEPCIÓN; REFLEXIÓN), que no es mera sensación (v.); mientras que el hombre nota que nota lo que nota o que no nota lo que debería notar, el animal se limita a notar, pero sin notar que nota (Palafox); "la pura sensibilidad animal es la mera liberación biológica de un estímulo" (Zubiri); 2a) la significación (v.), que no es mera señalización instintiva; el lenguaje (v.) es exclusivo del hombre; el miso Paulov afirma que "es la palabra lo que nos hizo hombres"; 3a) la opcionalidad, que no es mera indeterminación, ya que añade a ésta la posibilidad de elegir; el hombre está condenado a ser libre, dirá Sartre (v.), si bien este pensador no parece entender ni al hombre ni a la libertad; el hombre tiene necesidad de optar, diremos nosotros, aunque a veces prefiera no tomar una decisión (v. VOLUNTAD); y 4a) la intencionalidad (v.), que no es mera finalidad, sino más bien hacer las cosas con deliberación, con un propósito (V. t. FIN).Estas notas pueden reducirse a dos: el hombre es un animal consciente y hegemónico. Se percata de los actos que hacen los animales, a veces incluso mejor que el hombre pero de manera inadvertida, y actúa con dominio y señorío sobre los mismos. El hombre, por tanto, es un organismo que biológicamente se sale de la pura "organismidad", un animal capaz de hacer orgánicamente acciones que son transorgánicas, un ente material con componente inmaterial. Esta "necesidad de trascender es tan inherente y constitutiva de la personalidad humana como el instinto sexual o el instinto de conservación" (Simmel). Es lo que llamamos conciencia (v.) humana, "el dato empírico más inmediato y, por tanto, más fehaciente de mi experiencia, porque me doy a mí mismo en una propia conciencia" (Letamendi).Sin embargo, la vida humana es "más que vida" (Simmel), la biología humana es transbiológica (Jaspers), frases con las que se trata de describir cómo el hombre está por encima de su biología y al mismo tiempo cuenta con ella. La propia conciencia no puede conocer del toda esta paradoja humana, pues nos falta conocer de forma última el alcance y naturaleza trascendente de nuestra propia conciencia (Millón Puelles). "El conocimiento de los hombres perdería su sentido... si olvida la conciencia, que está más allá del mundo de las cosas, más allá del mundo de las formas, y por la cual las cosas y las formas adquieren su significación" (Berger, o. c. en bibl., 106). El componente inmaterial del hombre, al no provenir de la materia, rebasa la mera condición animal; hace que el hombre se quede radicalmente insatisfecho con una vida basada sobre un esquema biológico necesidad-satisfacción y tenga presente un espíritu que apetece siempre algo más (López lbor), algo cuya explicación no puede dar la ciencia biológica positiva (v. t. artículo siguiente, II, 3). "Al final es la Teología la que dice lo más próximo a su experiencia, a saber, que no se puede entender totalmente al hombre desde sus presupuestos naturales, que éste sólo llega a sí mismo cuando se fractura en 61 la corteza de lo natural" (Büchner, o. c. en bibl., 192) (V. t. PERSONALIDAD III; y todo el art. siguiente, II).J. MARTÍN RAMIREZ.V. t.: PLANTAS; ANIMAL; HOMBRE; PSICOLOGÍA (Introducción); ANTROPOLOGÍA.J. FERRER SERRATE, JORGE IPAS, R. JORDANA BUTTICAZ, J. MARTÍN RAMÍREZ, E. SANTIAGO CALVO.
BIBL.: S. ALVARADO, Biología general, Madrid 1973; H. CURTIS, Biología, Barcelona 1473; D. KENNEDY (dir.), La célula viva, Madrid 1969; A. L. LEHNINGER, Bioquímica, Barcelona 1972; M. CALVINI, Chemical evolution, Oxford 1969; A. SANTOS Ruiz, Vida y espíritu ante la ciencia de hoy, Madrid 1970; S. PALAFOX, Diferencía biológica esencial entre hombres y animales (Conferencia), Madrid 1972; ÍD, Fundamentos biológicos de la educación, "Boletín de la Asociación de Especialidades Médicas", Madrid 1974; P. CHAUCHARD, Compendio de biología humana, 4 ed. Buenos Aires 1970; F. BÜCHNER, Cuerpo y espíritu de la Medicina actual, Madrid 1969; H. SPEMANN, Forschung und Leben, Stuttgart 1943; P. LAÍN ENTRALGO, Historia de la Medicina moderna y contemporánea, Barcelona 1962; PH. LERSCH, La estructura de la personalidad, 8 ed. Barcelona 1971; A. MILLAN PUELLES, Estructura de la subjetividad, Madrid 1967; G. BERGER, Carácter y personalidad, 2 ed. Buenos Aires 1967; J. vox UEXKÜLL, Teoría de la vida, Madrid 1944; C. F. vox WEIZSÄCKER, Historia de. la Naturaleza, Madrid 1962; VARIOS, Heresy in the halls of biology: Mathematicians question Darwinism, "Scientific Research" nov. 1967; É. GILSON, D’Aristote à Darwin... et retour, Essai sur quelques constantes de la biophilosophie, París 1971.
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