Vida BIOL.
Categoria:
Biología
I. Biología.Introducción general. V. es un concepto que se usa con muchos sentidos: v. vegetal, v. animal, v. humana, v. divina (y por Revelación sabemos que hay también v. angélica); y también se habla de v. fisiológica, v. sensitiva, v. intelectual, v. científica, v. cultural, v. afectiva, v. amorosa, v. moral, v. espiritual, v. social, v. artística, v. política, etc. Salta a la vista que se trata en cada caso de "vidas" diferentes, y hasta resulta sorprendente que el lenguaje ordinario no tenga mayores inconvenientes en emplear la palabra v. en todos esos y otros casos, muchos tan radicalmente distintos, como, p. ej., el de las actividades artísticas y el de las fisiológicas, o el de las actividades vegetales y el de las angélicas.
Estas someras indicaciones imponen ya reconocer que el término v. no es unívoco; es decir, no significa ni se refiere siempre a lo mismo, sino a conceptos y realidades dispares. Tan dispares que en ocasiones parece que lo único que tienen común es algo metafórico (como, p. ej., lo que hay de común entre la "luz" de una doctrina y la luz del sol). Es evidente que los conceptos que se quieren expresar con el término v. son, a lo sumo, de los que se llaman análogos; es decir, las realidades a que se refieren los distintos conceptos que se expresan con la palabra v. tienen algo parecido, pero son diferentes, a veces específicamente diferentes (como específicamente diferente es la luz del Sol de la "luz" de una doctrina, aunque por cierta analogía, en este caso metafórica, se use la misma palabra) (V. ANALOGÍA). Y en algunos casos el término puede resultar equívoco, o próximo al equívoco, por referirse a realidades tan distintas que nada tengan de común o parecido. Al referirse a la v. se impone ante todo, pues, definir o aclarar de qué v. se habla.Está, por tanto, expuesto a peligrosos y equívocos confusionismos hablar de vida en general. A pesar de ello, ha venido siendo tradicional tratar de la v. en general, y conforme se avanzaba en el estúdio se distinguía más o menos entre los diversos grados, las diferentes especies y los diversos géneros de vida. Y en esta voz v. de esta Enciclopedia, al confluir en ella artículos de distintas materias, de alguna manera se ha corrido aquel riesgo. Sin embargo, la misma confluencia bajo la misma voz de ciencias tan específicamente diversas como la Biología, la Filosofía, el Derecho y la Teología, evita en gran medida dicho riesgo de confusión. Parece que sería más adecuado empezar distinguiendo, no sólo entré los diversos grados de v., sino ante todo entre los diversos géneros y clases de v.: divina, humana, animal...; y después, dentro de cada una de éstas, entre sus diversas especies, grados o aspectos, funciones, etc.En definitiva, hay que señalar que v., en sí, es un concepto abstracto, sacado de vivir. Y vivir viene a ser un conjunto de actos que realizan determinados seres llamados vivientes o seres vivos. Es decir, que lo que hay en la realidad no es la vida, sino los vivientes o seres vivos; seres que viven, que realizan unos determinados actos llamados actos vitales. Dicho con otras palabras, el tema de las diferentes clases, géneros y especies de v. (no sólo grados de v.) es en realidad el de las diferentes clases de seres vivos; seres llamados indiscriminadamente vivos, pero que en realidad tienen muchas veces actos o funciones vitales específica, cualitativa o genéricamente distintos, y, por tanto, naturalezas igualmente distintas.Si como característica definitoria o propia de un ser vivo, que lo distingue de uno no vivo, suele señalarse la de la automoción, o capacidad de movimiento desde y con raíces interiores, hay que añadir inmediatamente que esa caracterización es válida sólo para algunos vivientes y en una primera aproximación. Y, sobre todo, que es algo específica y cualitativamente distinto de otra caracterización de la v. que se da sólo plenamente en Dios: la autoposesión. A su vez, hay que decir que también en el hombre se da una autoposesión, diferente de la divina no sólo en grado, sino en género y especie; y al mismo tiempo, la especie de autoposesión de que es capaz, y a la que tiende el hombre, le diferencia también radicalmente de la mera automoción.La autoposesión y autodirección de la v. humana, aunque tienen sus límites, no son simplemente una automoción perfeccionada ni una superior especie de automoción; no son un derivado de ésta, ni una automoción evolucionada. Es obvio que actos vitales humanos como los del conocimiento (v.) intelectual, o los del amor (v.) en libertad y responsabilidad, no son fruto de una automoción más compleja (aunque ésta se dé también en ellos); son radical y terminativamente diferentes de los actos y movimientos del "conocimiento" sensible y del apetito o tendencias instintivas del animal. Como diferentes, en su raíz u origen y en su dirección o término, son, p. ej., el trabajo (v.) humano y el "trabajo" que puede realizar un animal.Bastan estas sumarias indicaciones para señalar la complejidad del tema y para evitar los equívocos o confusiones en los que podría caer el lector no avisado. Las diversas cienciás desde las que aquí se va a estudiar la v., se ocupan, pues, de los diferentes seres vivos hasta donde alcanzan sus métodos de observación y de estudio. Es evidente que cada ciencia tiene sus límites, y en el estudio de los seres vivos, como en el de cualquier otra realidad o aspecto de ella, no hay’ una ciencia que contenga todas las explicaciones o que pretenda que pueda llegar a tenerlas. La multiplicidad de los seres vivos y sus, en muchas ocasiones, radicales diferencias imponen una consideración de las diversas clases de v. y de sus, distintas funciones con diferentes perspectivas y métodos.Sobre la "vida divina" el conocimiento natural humano llega a saber que existe y que es el origen o causa primera y última de todas las demás "vidas". Poca más puede naturalmente conocerse de la v. de Dios. De ello se ocupa la Teodicea (v.), que estudia lo que el hombre pueda conocer de Dios y de su vida a través de las cosas de este mundo y del hombre mismo, a través de la creación (v.). Saber algo más de Dios, de su v. trinitaria, sólo es posible a través de su Revelación (v.) sobrenatural, y de ello se ocupa la Teología (v.). En concreto, sobre la V. divina, V. DIOS IV, 12 y TRINIDAD, SANTÍSIMA.. Sobre la v. angélica, V. ÁNGELES II-III.Aquí se tratarán, sobre todo, las demás clases de v., desde la vegetal a la humana, según las diversas ciencias antes mencionadas. Además pueden verse las voces: PLANTAS; ANIMALES; HOMBRE; y también otras como BIOLOGÍA; BOTÁNICA; ZOOLOGÍA; ANTROPOLOGÍA, y especialmente PSICOLOGÍA; GNOSEOLOGÍA; ÉTICA y MORAL, para lo que se refiere al hombre. Y en relación con diversos aspectos de la v. del mismo puede verse también: TIEMPO; HISTORIA; TRABAJO HUMANO; PERSONA; VÍAS DE LA VIDA INTERIOR, etc.JORGE IPAS.
BIBL.: La de los artículos siguientes I y II.
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