Vértigo
Categoria:
Varios
Concepto. El v. es un síntoma o síndrome caracterizado por una sensación subjetiva de inestabilidad y/o rotación, bien del propio cuerpo -v. subjetivo- bien de los objetos que rodean al sujeto -v. objetivo- (sobreentendiéndose una auténtica ilusión o alucinación de movimiento), que en los casos más intensos puede llegar a la caída brusca y suele acompañarse de ruidos subjetivos de oído, sordera completa o incompleta, sensación de náuseas o vómitos y nistagmus. El síndrome de Ménière se caracteriza por la tríada: v., hipacusia y acufenos. Además de estas formas típicas de v., hay otras atípicas, larvadas, atenuadas, mixtas, etc., que van desde el "mareo" (etimológicamente, mal del mar) hasta equivalentes epilépticos (v. EPILEPSIA), lipotimias, etc. El término v. procede del lat. vertere, girar.Variedades clínicas. El síndrome vertiginoso plantea un primer problema, dentro del diagnóstico diferencial, al haber v. verdaderos y falsos, debidos estos últimos a múltiples causas, especialmente ciertas diplopias, lipotimias, síncopes, colapsos, intoxicaciones, metabolicopatías, etcétera. Las pérdidas de conocimiento bruscas y completas no deben confundirse con los v. verdaderos, que por definición no se acompañan de pérdida de la consciencia, aunque también es preciso diferenciarlos de ciertas auras epilépticas vertiginosas y de los drop attacks de la insuficiencia vértebro-basilar.Los v. verdaderos de origen vestibular han de estudiarse, en primer lugar, desde un punto de vista clínico, insistiendo en sus modalidades evolutivas, modificaciones por la fijación ocular, el movimiento y posición, así como por los síntomas acompañantes, especialmente los trastornos neurovegetativos (náuseas, palidez, taquicardia, etcétera) y los trastornos cocleares, a veces extraordinariamente difíciles de separar de los vestibulares en el interrogatorio (zumbido de oídos y sordera de tipo perceptivo). La exploración clínica permite distinguir tres grandes tipos de signos vestibulares espontáneos. En primer lugar, el nistagmus espontáneo vestibular, caracterizado por la aparición de sacudidas sinérgicas y rítmicas de los ojos, que se suceden según una fase lenta y otra rápida, cuya dirección permite clasificarlos en derechos o izquierdos, así como la correspondencia con el plano del conducto semicircular causal (nistagmus horizontal, rotatorio y vertical); el nistagmus de posición depende de la situación de la cabeza en el espacio; también se le puede clasificar en puro, mixto, horizontal-rotatorio o múltiple; nistagmus es todo temblor asociado de los dos ojos. En segundo lugar, las desviaciones del equilibrio segmentario o de los miembros se comprueba fácilmente ordenando al sujeto que ponga los brazos extendidos y los mueva en las diversas direcciones del plano horizontal. En tercer lugar, los trastornos del equilibrio en la marcha se demuestran con pruebas sencillas como la de Romberg, marcha ciega, etc. (V. OÍDO; CEREBRO Y CEREBELO I).La exploración clínica abarca no sólo las pruebas vestibulares, sino que debe completarse también con a) Exploración otorrinolaringológica completa. b) Exploración neurológica completa, teniendo en cuenta la integración neurobiológica en sus diversos niveles y subsistemas, de los que el vestíbulo es uno de ellos en su complejidad. c) Exploración vascular, teniendo en cuenta la existencia del síndrome de insuficiencia vértebro-basilar. d) Exploración coclear, por las estrechas relaciones entre oído y sistema nervioso, tanto a nivel de los órganos y vías sensoriales del VIII par nervioso, como de los núcleos centrales. Las pruebas instrumentales vestibulares pueden clasificarse en dos grandes grupos: subjetivas (calóricas o de estimulación térmica y las rotatorias, como las de Barany) y objetivas (electronistagmografía, cuya principal aplicación se refiere al estudio del nistagmus espontáneo, térmico y giratorio).El diagnóstico etiológico permite una diferenciación en dos grandes síndromes vestibulares: periférico, por lesiones endolaberínticas o retrolaberínticas, y central, por lesiones de las vías y de los centros vestibulares. El hidrops laberíntico, las neuropatías vestibulares (con v. de origen troncular por neuritis agudas, subagudas y crónicas, procesos expansivos del ángulo pontocerebeloso, etcétera) y los v. de origen cervical (síndrome cervical posterior de Barré-Lieou, con cefaleas, v. y trastornos auditivos, visuales y neurovegetativos, emparentado con el llamado síndrome neurótico cervical y con el círculo timopático) y central, constituyen otras posibilidades de clasificación en algunas de las causas más frecuentes de vértigo.Otros tipos de vértigos. Aparte de estas posibilidades topográficas y cuyas causas cognoscibles son muy numerosas, existe todo un conjunto de v. de etiopatogenia imprecisa o desconocida, con las diversas pruebas clínicas en los límites de la normalidad, en cuyo caso deben buscarse trastornos a distancia o factores psicopatológicos y psicosomáticos tras la exclusión de las causas orgánicas por medio de exploraciones clínicas e instrumentales especializadas y completas. Desde esta perspectiva psicopatológica, numerosos autores han profundizado en el presunto significado del v.: entre otros, Binswanger, Hitzig, Alexander, etc.Weiss y English consideran al v. psicosomática dentro del tradicional grupo de trastornos neurovegetativos vasomotores -sensación vertiginosa que junto con los sofocos y algunas formas de lipotimias constituyen la expresión subjetiva de la distonía neurovegetativa o neurodistonía circulatoria- como respuestas angustiosas patológicas, investidas simbólicamente en función de conflictos intrapsíquicos inconscientes.López Ibor ha estudiado las diversas formas de v., especialmente el agorafóbico, asistemático, de las alturas, v. funcionales y orgánicos a estomaco lese, etc., como uno de los componentes más característicos de la timopatía (v.) angustiosa, dentro del amplio círculo timopático, traduciendo un trastorno del "espacio pático", es decir, dentro del espacio de la corporeidad, vivenciado. subjetivamente como perteneciente a nuestra mismicidad y lleno de resonancias de nuestro temple afectiva, llegando hasta constituir la típica entidad de v. timopático. López Ibor Aliño ha considerado también ciertas formas predominantemente psicosomáticas de v. como equivalentes depresivos, afectivos, endotímicos o timopáticos.V. CONDE LÓPEZ.
BIBL.: F. ALEXANDER, La Médecine psichosomatique, París 1970; J. J. LÓPEZ IBOR, El círculo timopático, "Actas Luso-Españolas de Neurología y Psiquiatría", 7 (1948) 161; ÍD, La angustia vital, 2 ed. Madrid 1969; J. J. LÓPEZ-IBOR ALIÑO, Los equivalentes depresivos, Madrid 1972; E. WEISS y O. ENGLISH, Medicina psicosomática, Buenos Aires 1949.
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