Verlaine, Paul
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Biografía GER
Poeta francés, n. en Metz el 2 oct. 1844. Su padre era capitán de Ingenieros y después de su dimisión la familia V. se trasladó a París, donde el joven Paul siguió los cursos del Liceo Bonaparte (hoy Condorcet). Al término de sus estudios -en los que se había despertado su vocación poética- consigue un modesto empleo en el Ayunta- miento de París y al mismo tiempo frecuenta los ambientes literarios de la época.Primeros poemas. Sus primeros pbemas aparecieron en "Le Parnasse contemporain" en 1866 y ese mismo año publicó su primer libro de versos con el título de Poemes saturniens (Poemas saturnianos), en el que, dentro de la estética parnasiana, se aprecia claramente el instinto poético y musical característico del poeta, los efectos sonoros de las rimas, el ritmo melancólico de la melodía lo alejan, sin embargo, de la frialdad ampulosa e intelectual de los parnasianos. En 1869 aparecen Fetes galantes (Fiestas galantes) y un año más tarde La Bonne chanson (La buena canción), ilusionado canto de esperanzas que V. entona a sus amores con Mathilde Mauté, su prometida, con la que se casará ese mismo año. Sin embargo, sus anhelos de pureza se verán pronto decepcionados; la misma guerra que hace movilizar a V. y le hace caer nuevamente en sus antiguas costumbres de intemperancia, pone en movimiento a un adolescente de Charleville, Arthur Rimbaud, que ha enviado a V. -ya poeta de cierta notoriedad- algunas composiciones suyas.
Verlaine y Rimbaud. El 10 sept. 1871 tiene lugar el encuentro entre ambos poetas y desde entonces comienza la desquiciada aventura que los llevará a Londres, a Bruselas y que terminará en la capital belga con los dos tiros que V., borracho, disparará contra Rimbaud el 10 jul. 1873. Condenado a dos años de cárcel, es encerrado primero en la de Bruselas y luego en la de Mons. En 1874 aparece su cuarto libro de poemas, Romances sans paroles (Romanzas sin palabras), que es, sin lugar a dudas, el más plenamente influido por las concepciones poéticas rimbaudianas. La influencia del "caminante de las suelas de viento" no sólo fue absoluta en el débil carácter de V., sino que le arrastró por caminos poéticos hasta entonces inexplorados, y Romances sin palabras son el reflejo de esta experiencia en la que, sin perder su característica perfección musical, V. abandona el sentimiento íntimo para intentar abrazar el alucinante universo que Rimbaud le había revelado. En la cárcel. V. experimenta un sincero remordimiento y en 1874, al enterarse de que su mujer ha conseguido la separaci6n, se convierte al catolicismo. Los versos de Sagesse (Cordura), 1881, dan testimonio de esta crisis espiritual, alternando las místicas manifestaciones de amor divino con las humildes apetencias de serenidad interior: "Mon Dieu, mon Dieu, la vie est la simple et tranquille". ( Le ciel est, pardessus le toit)
Príncipe de los poetas. Después de su liberaci6n en 1875 intentó empezar una nueva vida desempeñando el cargo de profesor en Inglaterra y más tarde en diversos colegios de Francia. Pero poco a poco vuelve a sumergirse en la degradaci6n física y moral; su madre, que le había soportado hasta el final, muri6 en 1886 y los últimos años de su vida transcurrieron entre las tabernas y los hospitales. M. el 8 en. 1896. Parad6jicamente la gloria le lleg6 durante estos años; la publicaci6n en 1884 de su estudio sobre Los poetas malditos, donde daba a conocer la obra de Rimbaud y Mallarmé, entre otros, y la aparición de su Arte poético -De la musique avant toute chose... (De la música ante todo...)- en Jadis et naquere (Antaño y hogaño), 1885, hicieron de él el jefe del movimiento simbolista y le rodearon de la admiraci6n de los j6venes poetas. Incluso lleg6 a ser proclamado "príncipe de los poetas" a la muerte de Leconte de LisIe en 1894.
La situaci6n literaria de v. en esta época -que de Baudelaire a Mallarmé representa una total revoluci6n poética- se halla un poco al margen de toda doctrina y es más que nada reflejo de una vida jalonada por dramas, remordimientos y vanas esperanzas. Su lirismo no deriva de una creación intelectual, sino más bien de una sensibilidad personal que por su sobriedad y por su abandono de los oropeles románticos o parnasianos establece una sutil y profunda comunicaci6n con el lector. Es la suya una poesía auténticamente popular y directa, cuya influencia en la poesía y en un determinado género de canci6n literaria de nuestros días continúa siendo patente. Además, aunque su temática sea en la mayoría de los casos un reflejo de su interioridad, otras veces -como en Fetes galantes (Fiestas galantes)- aparece v. como un virtuoso -y hasta frívolo- artista. y en general, es de una gran categoría artística siempre su tratamiento del verso con miras a los efectos musicales; sus ritmos, cadencias, rimas interiores, aliteraciones, disonancias, empleo del verso impar, etc., revelan un trabajo consciente y una extraordinaria facultad de composición. Comp dice Valéry "este ingenuo es un primitivo organizado, un primitivo como nunca lo hubo, y que procede de un artista muy hábil y muy consciente...". Este juicio, en la pluma de uno de los mayores poetas buscadores de perfección formal de todos los tiempos, da la medida de la importancia de Verlaine.
Es preciso hacer resaltar igualmente la influencia de V. sobre la poesía española de principio de siglo. De todos los poetas franceses posrománticos es él quien influyó de una manera más intensa en el modernismo con su poesía sensorial y rítmica, con su íntima experiencia de hombre atribulado. Azorín nos ha relatado el descubrimiento de V. por parte de los literatos españoles del 98, y su huella estará siempre patente en Rubén Darío, en Manuel y Antonio Machado y sobre todo en aquel discípulo fiel de versos y gestos de bohemia verlainiana, que fue Emilio Carrere.
FRANCISCO I. HERNÁNDEZ.
BIBL. : E. DÍEZ-CANEDO, La poesía francesa. Del romanticismo al surrealismo, Antología, Buenos Aires 1943; M. RAYMOND, De Baudelaire al surrealismo, México 1960; A. ADAM, Verlaine, París 1953; I. RICHER, Paul Verlaine, París 1953; I. H. BORNECQUE, Verlaine par lui meme, París 1966; P. VERLAINE, Obras poéticas Madrid 1948; íd, Oeuvres poétiques completes, París 1962.
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