Venecia (venezia). I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
El origen de V. se remonta a la época de las invasiones bárbaras, y especialmente a la de los hunos de Atila, que obligaron a los habitantes de Aquileya y luego a los de Concordia, Altino, Padua y otros puntos del Véneto (v.) a buscar refugio en las islas de la Laguna: Rialto, Olivolo, Malemocco, etc. Después de consolidarse la dominación lombarda, los fugitivos dieron carácter estable a su emigración, y aunque seguían dependiendo políticamente de la autoridad del exarca de Rávena (v.), organizaron su propio gobierno en torno a los Tribuni marittimi, elegidos entre la aristocracia local. Grado fue centro religioso de la naciente V., Torcello centro comercial, y Heracles centro político. Sin embargo, después de la lucha de los iconoclastas (v.) en el 726 se consolidó de hecho en las islas de la Laguna la autonomía del gobierno local, autonomía que se acentuó al derrumbarse el gobierno exarcal de Rávena (751).Amenazada por los francos, V. buscó el apoyo griego, incorporándose así a la órbita bizantina, lo que le permitió mantener viva la corriente de tráfico con el Oriente, causa ésta de su futura grandeza. En el 840, V. regularizaba con un acuerdo bilateral (Pactum Lotharii) sus relaciones con el Regnum Italiae, en tanto que en el interior se robustecían las clases mercantil y artesana (v. ITALIA IV). En el 887, V. consiguió la autonomía absoluta y formal de Bizancio, pera su interior se veía agitado por una serie de sangrientas luchas entre las principales familias de la ciudad (Orseolo, Partecipazio y Candiano) para monopolizar el ducado, transformándolo en monarquía hereditaria. La violenta reacción aristocrática trajo consigo una disminución del poder ducal (Consejo de los Sabios), que poco a poco condujo a V. hacia una forma estrictamente oligárquica. Los poderes del dux quedaron explícitamente limitados, sustrayendo la elección al pueblo y confiándola a unas pocas personas escogidas. Durante el s. XII, la aristocracia se hizo más fuerte, y acabó consolidándose en 1172 con la institución del Consejo Mayor, compuesto de 480 miembros de una restringidísima aristocracia, renovables cada año. De éste se derivaron otros Consejos aún más restringidos, como el Consejo Menor o de los Pregadi (1178), que en 1230 adoptó el nombre de Senado, y el Consejo de los Cuarenta, integrado por 40 miembros, encargados de la función político-administrativa. Los dux se vieron más tarde obligados a jurar una Promissio, especie de carta constitucional que regulaba los poderes ducales.La fisonomía estrictamente oligárquica de V. se consolidó definitivamente con la Serrata del Maggior Consiglio (1297), que impedía el acceso de la clase popular al gobierno, pasando éste definitivamente a manos de un limitado número de familias. Contra esta concentración oligárquica se produjo una reacción con la conjuración popular-señoril de Baiamonte Tiepolo (1310), conjuración que fracasó, provocando como contrarreacción la instauración del Consejo de los Diez y de los Tres Inquisidores del Estado, encargados de velar por la seguridad y mantenimiento del monopdlio oligárquico. Esta evolución interna trajo consigo una ampliación de los intereses comerciales de V., que después de haber conseguido, tras una encarnizada lucha contra los piratas eslavos e ¡lirios, un absoluto predominio marítima sobre las costas dálmatas, obtuvo de Bizancio, a cambio de su ayuda contra los normandos, importantes concesiones económicas en los puertos orientales (v. BIZANCIO I, 9).De este modo se transformaba V. en una gran ciudad comercial a la que iban a parar los traficantes de Italia y de Alemania meridional, y las mercancías de todo el Oriente. Luego, el establecimiento de una colonia comercial en la misma Constantinopla permitió a V. monopolizar todo el tráfico comercial del Imperio bizantino. Pero esta ampliación del tráfico arrastró a V. a una esfera más vasta de relaciones internacionales, poniéndola en contacto con la competitiva actividad comercial de Génova (v.) y Pisa. Después de una primera derrota en las Curzolari (1298), V. tuvo que hacer frente a dos verdaderas guerras contra Génova, la primera con diversas alternativas entre 1351 y 1355, y la segunda (guerra de Chioggia) entre 1378 y 1381, que terminó con una derrota y una paz de compromiso.El pequeño territorio de la República había entrado ya en el juego de la política mundial, y V. sintió entonces la necesidad de garantizar su propia defensa ensanchando sus dominios en tierra firme, encerrados en un círculo del cual sólo era posible salir mediante una política de adquisiciones territoriales. Habiéndose rehecho en poco tiempo de la guerra de Chioggia, V. empezó así una vigorosa expansión en tierra firme, conquistando Treviso y Castelfranco (1339), y después Verona, Vicenza, Padua, Feltre, Belluno y Bassano (1402). Finalmente, en 1421 V. reconquistaba al Imperio muchas ciudades de Dalmacia, haciéndose asimismo con casi todas las posesiones del Patriarcado de Aquileya. Transformada en una gran potencia territorial, encontróse V. desempeñando un papel decisivo en los acontecimientos de la Península. Contra el expansionismo de Milán, V., aliada con Florencia, conquistó Brescia y Bérgamo (1423-33), y tras la guerra de sucesión de Nápoles (1435-41) se anexionó Rávena y Peschiera.La política expansionista de V. sufrió un parón con la caída de Constantinopla (1453), que la obligó a asumir nuevamente su antigua política marinera y a atrincherarse en una cauta política de defensa de las propias posiciones, dada la multiplicidad de los intereses políticos en juego. Pero contra V., único Estado fuerte e independiente que había quedado en Italia, habíanse acumulado resentimientos y envidias en Italia y fuera de ella, por lo que fue fácil a Julio II coaligar contra ella a Francia, España, Imperio y Estados italianos en la Liga de Cambrai (v.), la cual estuvo a punto de aniquilar a la República (1509). V. logró salvarse gracias a su habílisma diplomacia y al apoyo que obtuvo de la población rural, pero el golpe recibido la hizo desistir definitivamente del proyecto de crear un vasto dominio en Italia septentrional (lo único que habría podido hacer de contrapeso a los Estados Transalpinos) y limitarse a una táctica puramente defensiva, dando de este modo a su larga parábola descendente (v. ITALIA v). La economía veneciana, a consecuencia de la contracción del tráfico, provocada en parte por los descubrimientos portugueses, acentuó su reflujo del mar hacia tierra firme, lo que si por una parte promocionó el desarrollo industrial e hizo aumentar las inversiones agrícolas, por otra provocó la ruptura del equilibrio político interno, empujando a V. hacia soluciones conservadoras. Absorbida por los problemas de su crisis comercial y del enfrentamiento con los turcos, V. renunció a un papel activo en la política italiana y europea.Luego de la ruptura de la paz con los turcos (1645), V. se vio obligada a concentrar sus esfuerzos en Levante, penetrando forzosamente en el juego de la política oriental de la casa de Austria (guerra de Candía, 1645-69; guerra de la Santa Liga, 1683-99; guerra austro-véneto-turca, 1711-18). Perdida Morea (1718), V. se cierra en una política de inerte neutralidad y mezquino conservadurismo que la llevaría a ser fácil víctima de la política napoleónica. Con el tratado de Campoformio (1797), fue cedida por Napoleón a Austria. Terminaba así tristemente la historia de la Serenísima. En 1848, V. se liberó de los austriacos y proclamó la República, encabezada por Daniele Manin; pero tras una valerosa resistencia fue nuevamente ocupada por Austria en 1849. Después de la tercera guerra de independencia italiana, V. fue cedida por Austria a Francia, la cual a su vez le cedió al nuevo reino de Italia (1866), con cuya historia se identifica en lo sucesivo la de Venecia. Su población ha variado poco en la época de mayor grandeza, tenía 200.000 hab.; en 1881, 134.810; en 1921, 171.665; en 1986, 331.454 hab.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: H. KRETSCHMAYR Geschichte von Venedig, Gotha 1920; E. MUSATTI, Storia di Venezia, Milán 1936; R. CESSI, Storia della repubblica di Venezia, Masina 1945-46; G. LUZZATO, Storia economca di Venezia dall’ XI al XVI sec., Venecia 1961; F. THIRIET, Historia de Venecia, Barcelona 1956; C. DIEM, Una república de patricios: Venecia, Madrid 1961; A. BAILLY, Historia de Venecia, Barcelona 1963; A. ZORZI, La Republica del Leone (Storia di Venezia), Milán 1980.
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