Venecia. II. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Los tesoros artísticos y las bellezas naturales hacen de V. una ciudad incomparable, una joya de la civilización. Cuenta con cerca de 120 iglesias, 300 palacios de excepcional valor artístico y una gran cantidad de obras de arte en todos los rincones de la ciudad, construida enteramente sobre el agua.La iglesia más antigua de la laguna es la catedral del Torcello, Santa Maria Assunta, levantada alrededor del 639, según el tipo de la basílica de Rávena (v.). Estructura arquitectónica similar tuvo también la primitiva iglesia de S. Marcos, construida a comienzos del s. IX por los dogos Partecipazio, con ocasión del traslado de la sede del ducado de Torcello a Rialto (813).La basílica de S. Marcos, espléndido monumento de fe religiosa y vida civil, se levanta en el centro de Rialto, la más grande de las 110 pequeñas islas que constituyen el archipiélago sobre el que se asienta V., que originariamente tenía precisamente el nombre de Rivoalto.En los s. XI y XII, el arte románico -se afirmaba espléndidamente en casi todas las regiones italianas, con excepción de la laguna véneta, donde prevalecían formas arquitectónicas peculiares, primeramente bizantina con clara impronta oriental y, en una segunda etapa, árabe-morisca. Los ejemplos más significativos se encuentran en Santa Fosca de Torcello y S. Giacomo de Rialto, con estructura y planta central; pero la creación verdaderamente genial de la época sigue siendo la basílica de S. Marcos. Completamente reconstruida por el dogo Contarini en 1063, la planta es de cruz griega, recubierta por cinco cúpulas, con un espléndido interior de mosaicos sobre fondo de oro y de mármoles policromados. La visión de colores que ofrece en su conjunto es resaltada por el oro. La fachada, añadida entre el final del s. XII y comienzos del XIII, se corona, según el gusto del arte gótico florido veneciano, con una fantástica diadema marmórea de estatuas, de pináculos y follajes rampantes. Por lo demás, también el arte románico está presente con fuertes acentos. Un artista o, más probablemente, un grupo de escultores afines a la escuela de Benedetto Antelami realizó, en los grandes arcos de la entrada principal de la basílica, uno de los ciclos más completos y ricos del arte románico italiano. La escena y las figuras esculpidas representan los temas preferidos de la iconografía trecentista: la vida humana, los meses, las bienaventuranzas, los oficios del hombre. Pero solamente en el siglo siguiente dos maestros locales, los hermanos Jacobello y Pier Paolo delle Masagne, inspirándose en la obra del Pisano (v.) y de la mejor escuela gótica italiana, crean la obra maestra de toda la escultura de la basílica de S. Marcos: la serie de estatuas que coronan la iconostasios delante del presbiterio.También en esa misma época conoció el periodo de mayor florecimiento la "Fábrica de San Marcos", la escuela que heredó de Rávena el arte del mosaico y que fue vivero y centro de los maestros que llevaron su arte incluso fuera de su región. A ellos se debe la historia bíblica, desde la Creación a la huida a Egipto, que embellecen los arcos del atrio de S. Marcos y gran parte de las espléndidas decoraciones de las paredes interiores del templo. La basílica de S. Marcos es, por todo ello, una de las más completas y mejores creaciones del arte medieval.Una vez renovada la basílica, surge la necesidad de ampliar y ceñir de pórticos la plaza que está delante, y que puede considerarse como la única plaza de V., la Piazza, como suele llamársele comúnmente. Tiene forma de trapecio, limitado por la fachada de la basílica y por una serie de edificios regulares y continuos (Torre del Reloj y Procuraduría Antigua, Procuraduría Nueva, Palacio Ducal); siempre llena de gente, merece el elogio de Napoleón: "el salón más bello del mundo".La casa-fondaco veneciana, un edificio de fachada abierta hacia el exterior, con pórtico y galerías, encerrada entre las dos características "torrecillas" laterales, surge entre los s. XI y el XIV, como para distinguir y exaltar el periodo de mayor gloria y prosperidad de la república veneciana, marinera y mercantil. Testimonios de esta arquitectura, toda entretejida de tramas, arcos y calados marmóreos, permanecen todavía en las casas patricias supervivientes en el canal Grande (Canalazza) y en los otros canales y canalillos de la ciudad. En el Canal Grande se sitúa la casa-fondaco de los Pesaro (convertida luego en Fondaco dei Turchi) y la de los Da Mosto, de los Dandolo, de los Loredan y, en la parte más interior, la casa de los Falier de los Santos Apóstoles y la de los Moro en San Bartolomé. Este tipo de mansión civil permanece como la característica más distinguida de la ciudad y, no obstante acusar la evolución histórica de los diversos estilos, del gótico al renacentista, del barroco al rococó, hasta el neoclásico, conserva su tradicional fisonomía con la fachada en tríptico. El arco, p. ej., se despliega según la siguiente sucesión cronológica y estilística: en primer lugar, realzado sobre los estribos; después, por efecto del influjo árabe-morisco, asume la forma de herradura; y, finalmente, se transforma en arco apuntado, con el vértice en punta como la carena de la nave, preanunciando el arco gótico trilobulado.En el periodo gótico, la fachada está toda revestida de mármol y coronada de almenas a la manera oriental. Al estilo gótico florido veneciano pertenece el mejor edificio de la arquitectura civil de la ciudad: el Palacio Ducal. En él se encuentra, realizado con técnica perfecta, el ventanaje calado que será modelo paradigmático del palacio gótico veneciano del cuatrocientos. Aunque respetando la tradición del pórtico y de la galería de la casa veneciana, su estructura arquitectónica sobrepone a ellos una superficie lisa y luminosa, coronada de almenaje calado. El edificio se completa con la Puerta de la Carta, obra maestra de Giovanni y Bartolomeo Bon. El interior se decora con pinturas de escuela veneciana de los s. XV, XVI y XVII que, por sí solas, forman una de las pinacotecas más famosas del mundo; una pinacoteca en la que las obras están colocadas en el lugar mismo para el que fueron realizadas.Casi contemporánea del Palacio Ducal es la Ca’ d’Oro (la Casa de Oro), extraordinariamente rica en adornos dorados, la más espléndida morada patricia del cuatrocientos. Entre las casas más grandiosas de ese siglo debemos recordar: Ca’Foscasi, el Palacio Bernardo, el Palacio Soranzo, el Palacio Pesaro-Fortuny. Por la misma época, ya se habían levantado las iglesias de Santa María dei Frari y de los Santos Juan y Pablo, tan similares en las formas góticas y en las proporciones, e inmediatamente después, S. Stefano, la Madonna dell’Orto, S. Alvise, S. Elena y S. Gregorio.Escasos son en V. los primeros testimonios del arte renacentista, cuyos influjos llegan a la ciudad por obra de artistas lombardos, capitaneados por la familia Solar¡, llamada de los Lombardos (Pedro y sus hijos Antonio y Tulio). Muy pronto realizan modelos clásicos, en forma bastante más genial, Antonio Rizo (ala oriental del Palacio Ducal) y sobre todo Michele Sanmicheli y Jacopo Tatti, llamado el Sansovino (v.). A él se debe uno de los monumentos más bellos de la plaza de S. Marcos: la Biblioteca, que es, al mismo tiempo, una obra maestra de arquitectura y de escultura. Se le deben, además, la Zecca y la Loggetta, a los pies del Campanile, joya arquitectónica ricamente adornada, además de otros, dos palacios sobre el canal grande, algunas iglesias y la mole grandiosa de la Escuela Nueva de la Misericordia. También Andrea Palladio (v.) está presente en V. con la luminosa realización de la iglesia de S. Gregorio in Isola y del Redentor en la Ginotecca.El más grande y genial arquitecto veneciano del seiscientos es Baldassare Longhena (v.), creador de la iglesia de Santa María della Salute, obra maestra del barroco veneciano. En la segunda mitad del ochocientos, y durante el periodo neoclásico, surgen obras de artistas menores, pero la trayectoria histórica y artística de V. puede decirse que concluye con el fin de la gloriosa república.V. t.: VENECIANA, ESCUELA.GIUSEPPE PALMIERI.
BIBL.: T. PIGNATTI, Venezia, Milán 1973; P. PADETTI, Architettura e Scultura in Venezia, Ongania 1913; C. SEMENZATO, La scultura veneta del seicento o del settecento, Venecia 1966 P. TOESCA, Il Medio Evo, Turín 1958; E. TEINCANATO, Venezia minore, Milán 1958; G. MARIACHER, Sansovino, Milán 1962; F. GALIEN y G. FRANCASTEL, El arte en Venecia, Barcelona 1964.
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