Vate HIST.
Categoria:
Historia
El término v. es ítalo-celta, y designa al adivino y poeta. Proviene de la raíz indoeuropea wat-, que significa algo así como "estar excitado, o inspirado, espiritual o emocionalmente"; y tiene semejanzas con el galo ouateis, "adivino"; irlandés faith, "poeta, vidente"; y el sánscrito vatayati, "que hace comprender". Un testimonio claro en su acepción de adivino en latín es Plauto (Mil. III, 3,37): "Podrías ser un buen adivino (vates), ya que conoces el porvenir". Varrón (De L. l. VII,36) atestigua el significado de poeta: "a los antiguos poetas se les llamaba vates". Cuando se generalizó el uso del vocablo poeta, v. tomó un sentido peyorativo. Son derivados suyos vaticinor ("profetizar"), vaticinio, etc.Circulaban en la Antigüedad cierto número de oráculos o vaticinios, a menudo anónimos, que muchas veces eran asociados al nombre de alguna persona considerada "inspirada". La más famosa era la Sibila (v.), con otros nombres más o menos conocidos en época histórica; en Grecia chresmodos (o chresmologos), y en Roma vates. Acudíase a estas personas, sobre todo, en épocas de violencia, guerras, etc. Entre ’los griegos era análogo el mantis, "que conocía los secretos del pasado, presente y futuro", como Calcas, Tiresias, etc. Siempre las antiguas religiones griegas y romanas (v. GRECIA VII; ROMA V) aceptaron la posibilidad de un contacto directo entre la inteligencia humana y la divina.Para los griegos, los héroes (v.), por un don divino o por la influencia misteriosa que ejerce sobre ellos la proximidad de la muerte, podían leer en el pensamiento divino sin recurrir a signos (Calcas, Heleno, Tiresias, etc.). La religión de Apolo consideraba a la mayoría de estos cresmólogos o adivinos como servidores, amigos o hijos del dios de los oráculos (v.). El más célebre representante en Creta fue Epiménides, quien "no adivinaba el futuro, sino los hechos desconocidos del pasado" (Aristóteles, Ret., III, 17,10); paisanos suyos son Minos y Radamantis. Muy popular y citado era el beocio Bacis, que pasaba por especialmente poseído de las Ninfas; la confianza en sus oráculos quedó desde el s. V a. C. muy arraigada hasta tiempos de Luciano (s. II d. C.); Heródoto estaba convencido de que Bacis había predicho la invasión de Jerjes. El mismo Heródoto cita también a Anfilito, contemporáneo del tirano Pisistrato. También podemos citar a la troyana Casandra, a Anfiarao, Manto, Fineo, Anfiloco, Anquises, en la época heroica; ya en tiempos históricos, a la Pitia, Eumantis, Calias, Trasibulo, Lampón, Lisímaco, Teócrito, Pitágoras, etc. El ateniense Onomácrito editó los oráculos de Museo y los poemas de Homero.Las religiones itálicas parecen haber reservado la prerrogativa de la adivinación (v.) a seres divinos. Fuente de inspiración principal eran las divinidades de las aguas; los antepasados de los romanos, atendiendo el murmullo de los arroyos y durmiendo junto a fuentes habitadas por las Linfas (divinidades populares identificadas muy pronto con las Musas griegas), creían oír unas voces que proferían fórmulas mágicas y proféticas (carmina), cuyo ritmo servía de modelo al verso saturnio. Las primeras fórmulas fueron las que emanaron de los v., adivinos o magos, a quienes los romanos pedían no tanto la previsión de las desgracias futuras como la prevención de las mismas. Cicerón cita a Marcio (o a los hermanos Marcios) y a Publició, que con el dios Fauno, el primer v., representan la poesía de los adivinos nacionales. De Marcio dice Tito Livio que fue un "adivino ilustre". La mayoría de los v. eran brujos que con sus fórmulas pretendían curar enfermedades, sanear campos, alejar el granizo, etc. Los romanos confundieron las producciones poéticas con las fórmulas mágicas, y a los poetas con los propios v., al igual que identificaron a las Camenas, divinidades romanas, con las Musas; a la vez adoptaron términos griegos de alcance poético. A Fauno le atribuían tan sólo revelaciones directas, y pasó a ser el inspirador de los profetas humanos. A pesar del respeto de los romanos por su pasado, aquellas supersticiones cayeron en el descrédito, y la religión oficial olvidó a los antiguos dioses vaticinadores del Lacio: Pico no figura en el calendario de las fiestas; y Fauno, sólo como protector de los rebaños. Augusto reunió y destruyó varias colecciones de fórmulas y oráculos.V. t.: ORÁCULO; ADIVINACIÓN.J. BAÑALES.
BIBL.: J. POKORNY, Indg. etym. Wörterbuch; WALDE-HOFFMAN, Lat. etym. Wörterbuch; BOUCHÉ-LECLERQ, Histoire de la divination, I-IV, Bruselas 1963.
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