Vándalos HIST.
Categoria:
Historia
Origen y primeras relaciones con Roma. Antiguo pueblo germánico perteneciente al grupo que los lingüistas suelen denominar óstico u oriental. Su centro originario debe situarse una vez más en el Sur de Escandinavia (¿Gotland?). De allí pasaron a las costas del Báltico, de modo semejante a los godos. Quizá su lugar de asentamiento pueda buscarse en el Norte de Jutlandia y, en una segunda fase, en Silesia. En el s. I debían de hallarse, según Plinio el Viejo, entre Pomerania y la zona de Poznan. En un momento ulterior se subdividen en dos tribus, los silingos, establecidos en Silesia según Ptolomeo, y los asdingos, que a principios del s. III se hallaban, según Dión Casio, al pie de los Cárpatos.En el 171 los silingos atacaron, sin éxito, la frontera romana de Dacia. Entre este momento y la mitad del s. III sus movimientos no son conocidos, pero en el 248 los asdingos aparecen asentados junto al limes de Panonia y, en el 277, hallamos a los silingos en Germania, en la zona del curso del Main. Es probable que en esos momentos los silingos entraran en relaciones con los comerciantes romanos establecidos en la orilla occidental del Rin. A fines del s. IV, el movimiento de los hunos (v.) expulsó a los asdingos de su asentamiento y, siguiendo el curso del Rin, se dirigieron hacia Occidente. Hacia el 400 se establece un cierto acuerdo entre las dos ramas de los vándalos. Tras un ataque infructuoso a la provincia romana de Retia marcharon hacia la frontera romana del Rin.Los vándalos en las Galias y en Hispania. El 31 dic. 406 (fecha tradicional) v., alanos y suevos consiguieron cruzar el Rin aprovechando una fuerte helada. La empresa no debió producirse sin resistencia por parte de las tropas romanas, por cuanto en ella murió el rey de los asdingos Godagisel. Tras saquear las Galias (406-409) y ante un probable ataque conjunto de las tropas de Constantino III, los soldados de Honorio, y quizá también de las fuerzas hispanas del anti-emperador Máximo, a las órdenes de Geroncio, cruzaron los Pirineos por los pasos occidentales entre Aragón y el Cantábrico.V., alanos y suevos saquearon Hispania, excepto la Tarraconense, durante los a. 409-411 hasta llegar con Máximo a un acuerdo en virtud del cual los asdingos recibieron una parcela en la provincia de Galaecia y los silingos en la Bética; uná falsa etimología ha hecho derivar de este acuerdo el nombre de Andalucía. La actuación militar romana a partir del 415 tuvo como consecuencia, en primer lugar, la destrucción de los silingos (418). Se establece entonces una larga lucha con los asdingos, quienes pasan a la historia como únicos v., y los restos de silingos y alanos que se les unen en la lucha contra las tropas imperiales. Con éxito (en el 426 atacan las Baleares, y en el 428 Cartagena) y derrotas, este grupo de pueblos, consigue sostenerse en Hispania hasta el 429, en que se trasladan a África. Lo que hoy sabemos de este reino v. de España es muy poco. Desde el punto de vista de las instituciones, no parece que los v. se diferenciaran gran cosa de los restantes pueblos germánicos, y su actuación en España parece haber sido exclusivamente militar, sin asentamientos fijos ni otros recursos o medios de vida que los resultantes del saqueo. La historiografía romana interpretó siempre la marcha a África como un recurso obligado, tras agotar las tierras de la Península.La conquista de África y la política mediterránea. Tras embarcar en Tarifa y tocar tierras africanas entre Tánger y Ceuta, los v. alcanzaron Hipona, la actual Bona, en la primavera del 430. Tras un pacto con el Imperio romano, en el 435 fueron reconocidos como aliados, foederati, del mismo. Este pacto implicaba la cesión a los v. de: Mauritania, quizá sólo en parte, Numidia y la zona occidental del África proconsular. Tal acuerdo se mantuvo hasta el 439, en el cual el monarca v. Genserico atacó Cartago y se adueñó del África proconsular hasta alcan zar la frontera de Tripolitania. Pudiera esperarse que la ofensiva de Genserico aspirara a la ocupación de las tierras de Egipto. Por el contrario, la belicosidad v. se dirige a partir de entonces hacia las costas del Mediterráneo occidental, alternando la piratería y el saqueo con la ocupación de territorios. En el 440 los v. desembarcaron en Sicilia sin conseguir dominarla enteramente hasta el 468. En el 455 ocuparon Córcega y Cerdeña y, a poco, las Baleares, que quedaron definitivamente separadas del futuro reino visigodo. Por las mismas fechas (455), atacaron las costas de Italia y saquearon Roma, mientras otras expediciones se dirigían a las costas de España y Grecia. Un poderoso intento para recuperar los territorios insulares y frenar el poder naval v. fue dirigido por el emperador Mayoriano, pero una afortunada expedición v. destruyó la escuadra imperial en la bahía de Alicante. La muerte de Genserico interrumpió esta política encaminada a cortar el cordón umbilical de la existencia de Roma: el suministro del trigo africano. Por esta razón, Sicilia se convirtió en baza obligada en las relaciones entre el reino v. y el Imperio romano de Occidente. Un año antes de la muerte de Genserico, Odoacro recibió Sicilia a cambio de un tributo, si bien en el 491 Teodorico cedió a los v. la zona occidental de la isla.Política interior del reino vándalo. La actuación de los v. en África tuvo que enfrentarse con la resistencia pasiva que opusieron los grandes propietarios, católicos, y los campesinos pobres, donatistas. De aquí un primer choque entre los v., arrianos, y los indígenas, católicos, a los cuales se sumó la "resistencia romana" de los grandes propietarios. Bajo Genserico, fueron frecuentes algunas formas de persecución, como la deportación de obispos e incluso presbíteros. Este choque con la jerarquía y algunos ensayos de redistribución de la propiedad rural supusieron una momentánea adhesión del campesinado donatista al nuevo estado de cosas introducido por los v., pero a la larga fue inútil, puesto que la reforma de la propiedad agraria se tradujo en la sustitución de los grandes propietarios romanos por otros vándalos. Esta política fue fatal para el reino v., puesto que a las diferencias religiosas sumaba, al contrario que en Italia o en Hispania, las iras de los antiguos propietarios desposeídos de sus bienes. Si bien los sucesores de Genserico restituyeron a aquéllos, generalmente emigrados, una parte de sus bienes, no consiguieron con ello captarse su apoyo. Añádase a ello que la administración del reino v. fue concebida como administración de un territorio ocupado militarmente, poniendo en práctica en él los sistemas de la administración militar romana, sin participación ni beneficio por parte de los grupos romanos e indígenas, a los que no se reconoció otro derecho que el de ser los únicos contribuyentes.En realidad, el sistema de Genserico era el más adecuado para atraer enemistades. A los viejos y numerosos problemas sociales del África romana y a los externos provocados por la expansión de los señoríos beréberes (la pérdida de territorios y retracción de fronteras en ese periodo parecen evidentes), se sumó la oposición de la jerarquía católica y la resistencia de los grandes propietarios. Territorios como Baleares, Cerdeña, Córcega y Sicilia pasaron a gravitar de acuerdo con esferas de influencia que no eran las habituales ni las más condicionadas por la geografía. Cuando, tras la muerte de Genserico, los católicos empezaron a vivir con cierta paz, el centro religioso del mundo v. africano fue Cartago. En este sentido, el papel del pueblo v. merece los juicios negativos de Courtois al considerarlo destructor del sentido occidental en sus territorios africanos e incapaz de ofrecerle otra posibilidad. La llamada talasocracia v., aparte de ofrecer una cierta semejanza anacrónica con la cartaginesa, ni se manifestó elaborando un nuevo sentido de concepción cultural africano-germánica, a semejanza de las Galias o de Hispania, ni intentó una colaboración semejante a la realizada por el círculo de Teodorico en Italia. Hay que reconocer, sin embargo, que la emigración o destierro de los sectores intelectuales africanos, fueran laicos o eclesiásticos, hacia Italia o Hispania tuvo consecuencias positivas. Respecto al arte hay que observar que el pueblo v., sin otra tradición artística que la producción de algunas joyas y piezas de adorno dentro de la temática animalística frecuente entre los pueblos germánicos orientales, se limitó en África a aceptar el repertorio, estereotipado y carente de espíritu, de las últimas manifestaciones de la industria artística africana del Bajo Imperio. Es decir, adoptó el repertorio que había sido grato al sector de los latifundistas, intentando sumarse a aquella tradición iconográfica y renunciando a adoptar formas de expresión propias. En el mismo orden cabe observar que si la literatura del África v. muestra personajes notables, éstos no pertenecían al grupo germánico (y en el reino v. lo escrito, al igual que en otros Estados bárbaros, se circunscribió al latín) sino que eran portavoces, ya de la resistencia católica, ya de la oposición de los antiguos latifundistas.El fin del reino vándalo. Sólo es posible comprender la facilidad de la caída del reino v., si tenemos en cuenta la desvinculación existente en él, ya que estaba limitado a una ocupación militar y a una explotación de ciertas formas económicas que en África se reducían prácticamente a la agricultura. La piratería v. fue un obstáculo para toda perspectiva de desarrollo de un comercio v. en el Mediterráneo. En cuanto a las posesiones ultramarinas, hay que tener en cuenta que, aparte Sicilia, valorada exclusivamente desde el punto de vista de la producción triguera, eran consideradas tan sólo en cuanto piezas de intercambio en la política internacional del Estado vándalo. Éste se hundió ante las tropas de Justiniano mandadas por Belisario "como un castillo de naipes" (Musset). Su caída sólo puede ser comparada, en cuanto a rapidez, con la conquista de Genserico favorecido por el conde Bonifacio, de igual modo que la oposición católica apoyó a Belisario frente al último rey v.: Gelimer. Si Genserico necesitó 13 años para adueñarse de África, a Belisario le bastaron nueve meses. Tras desembarcar en África el 30 ag. 533, ocupó Cartago el 15 de septiembre del mismo año y, en marzo del siguiente, Gelimer y sus tropas se rindieron a los soldados imperiales.Al contrario de lo que sucedería con los ostrogodos en Italia, los v., vencidos, fueron deportados. Su pasada política africana no era la más adecuada para asegurarles una permanencia pacífica. En general, marcharon con su rey para incorporarse a los ejércitos bizantinos de Oriente, si bien algunos se refugiaron entre los beréberes. En ambientes tan distintos, unos y otros perdieron su significación como pueblo. Aparte explicar hipotéticamente ciertos fenómenos antropológicos, la presencia v. se perdió en uno u otro lugar como la lluvia en las arenas del desierto.ALBERTO BALIL.
BIBL.: L. MUSSET, Las invasiones. Las oleadas germánicas, Barcelona 1967; CH. COURTOTS, Les vandales et l’Afrique, París 1955; ÍD, Victor de Vita et son oeuvre, Argel 1954 (centrado en el problema de la persecución de los católicos africanos).
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