Túnez (túnis) VII. Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Dentro del panorama global de la literatura árabe magribí, la correspondiente a la región conocida históricamente como Ifriqiyya, la actual T., tiene como nota característica general un mayor sentido de arabización orientalizante, lo que está de acuerdo con la actuación más eficaz de las minorías cultas de este país. No es que falte en la literatura tunecina la expresión popular -presente siempre en cualquier literatura árabe local-, pero es menos importante que la adquirida en las otras del área magribí. En realidad, la literatura de Iffiqiyya surge también con evidente retraso respecto a la oriental, y comienza su desarrollo a partir del s. XI, cuando en los centros urbanos notables del país (Qayrawán, Túnez, Mahdia, etc.) laboran unos cuantos Roetas de cierto valor: Ibrahim, al-Husrá (m. 1022), lbn garaf, m. en al-Andalus (1068), Ibri al-tallá’ y al-Kafif al-HusrI- (m. 1095). De la misma época es el gran antólogo y crítico de la literatura lbn Raá-lq (m. 1064), argelino de nacimiento y tunecino de obra.El brillante Estado hafsí que gobierna T. a partir del s. XIII (v. IV) promueve un interesante movimiento literario del que son exponentes los poetas Ahmad al-Gassiini, garaf al-Din Ab5-1-Fad1 y Abu Zakariyá’ (m. 1249),primer sultán hafsí independiente. Como la emigración andalusí llega también a T., tunecina es en buena parte la obra de los levantinos llm al-Abbár (m. 1260), secretario del sultán; lUázim almQartá~anni (m. 1285), autor de una casida elegíaca por la perdida de la zona oriental de al-Andalus, y el polígrafo Abií-1-Hal~á~ de Baeza (m. 1255). Esta emigración andaluza, en la que se mezcla lo popular, lo intelectual y lo artesano, contribuye a dar a la cultura de T. una impronta particular, celosísimamente conservada hasta nuestro tiempo. La figura más grande de la literatura tunecina, el mayor historiador árabe de toda las épocas y uno de los primeros de la historia de la Humanidad, es otro descendiente de andalusíes; ’Abd al-Rahmán b. Jaldun (v.; m. 1406).A mediados del s. XIX, y aprovechando la relativa independencia de que los gobernadores o beys tunecinos disfrutan en ciertos asuntos, se inicia en T. un levísimo despertar literario, con figuras como Muhammad Qabadú, p.ej. Es el momento en que se afianza la prensa naciente (v. X) y cuando unos grupos de ulemas, como en la vecina Argelia, emprenden una labor de erudición y estudio de cuestiones específicamente islámicas que se continúa luego brillantemente, y que tiene gran repercusión en la formación de una élite intelectual contemporánea, de la que son representantes Hasan Husní ’Abd al-Wahháb (1883-1967) y Muhammaá al-Fááil ilm ’Al-ur, Contemporáneo suyo es el’poeta clásico "y cortesano Muhammad Jaznadar (m. 1954).Hacia 1925 irrumpe una generación de jovencísimos poetas, cuya obra será después dramáticamente tronchada en general, y entre los que destacan ’Abd al-Razzáq Karabáka (n. 1904), Mahm-úd Burguiba (n. 1910) y sobre todo Ab5-1-Qásim al-Ia-*bbi (1909-34), el más grande poeta tunecino y uno de los espíritus más sensibles de la literatura árabe contemporánea. Colega suyo es el raro y bohemio ’Al¡ al-Du’á~-i (m. 1949), y algo posteriores el narrador Balir Iráyaf (n. 1917), que escribe preferentemente en árabe dialectal, y MahmÚd Mas’adí, dramaturgo de interés. Con la independencia definitiva de Francia, empieza a dejarse oír la voz de la joven generación de escritores, que plantea una problemática bastante afín a la de sus coetáneos en otros países árabes, aunque con menos violencia, dada la menor dimensión del país, y sus más suavizadas diferencias ideológicas y sociales. Algunos nombres que destacan en este joven plantel son los de los poetas Mustafá Fársi, al-Tilátli y NUr alDin Samúd, y los de los prosistas Muhammad R. Hamzáw-i y Ná~¡ya Támir.BIBL. :Aparte la correspondiente a la literatura árabe general, se puede consultar: M. AL-EZDIL IBN EMUR, El movimiento literario e intelectual en Túnez, El Cairo 1956; La poesía y los poetas en Túnez, II, especial de "al-Fikr", abril 1964; M. FERIDGHAM, La tittérature tunisienne contemporaine, "Orient" 12, París 1959, 131-197.**AUP. MARTíNEZ NIONTÁVEZ.
**ARTTÚNEZ (Túnis) VIII. ARTE.
Con anterioridad al Islam, T. vive dentro de la órbita cultural cristiano-bizantina, por lo que conserva algunos restos de la época de cierta consideración. Dada la circunstancia principalmente militar de la expansión bizantina, estos restos son preferentemente recintos fortificados, como los de Ksar Lemsa y Ain Tunga.Por su situación geográfica y su actuación en la cultura árabe-islámica, T. sirve de enlace entre las manifestaciones culturales del Oriente y del Occidente íslámicos, pero, al mismo tiempo, se mantienen también, y especialmente en lo arquitectónico, elementos anteriores de la tradiciónromano-bizantina, muy aclimatados en el país. Cronológicamente, el arte musulmán de T. puede agruparse así: a) s. IX a XII; b) s. XIII a XVI; c) a partir del S. XVI.a) S. IX-XII. Durante este periodo se emplean algunos elementos anteriores, como el cimacio y la imposta, sobre los que descansa el arco, y el de tirantes de madera. Es ya frecuente el arco de herradura ligeramente apuntado y con escasa curvatura. La obra más representativa es la gran mezquita de QayrawÚn (s. IX), de patio y sala hipóstila, con naves perpendiculares al muro de la quibla, algo más ancha la central, y cubierta al comienzo y al final con sendas cúpulas. El alminar está formado, de mayor a menor, por tres cuerpos cuadrados, y parece que el inferior sería del s. XI. La de la Zaytuna, en T. capital, y la gran mezquita de Susa (s. IX ambas) adoptan la misma disposición, en tanto que la de Las Tres Puertas, de QayrawÚn (s. IX también), presenta algunas diferencias, como la de abrirse directamente a la calle. También se desarrolla en esa época la arquitectura militar, repitiendo habitualmente modelos bizantinos. Ejemplos importantes son: la fortificación de Susa con su espléndido ribat, el ribÚt de Monastir y el recinto de Sfáq, todo obra del s. IX, aunque con añadidos posteriores. Del siglo siguiente es la gran mezquita de Mahdia, cuya novedad consiste en tres patios en torno a la sala de oración.b) S. XIII-XVI. Este periodo corresponde esencialmente al gobierno de los Hafsíes (v. IV), de origen magribí, que aportan a T. características del arte almohade y, con ello, del hispano-musulmán, fomentado con una fuerte corriente emigratoria andalusí. El conjunto más importante de monumentos se halla en la capital: mezquita de la Qasba (s. XIII), con alminar cuadrado que recuerda el de la Kutubiyya; mezquita al-Hawa (s. XIII), y puertas, como las de Bab al-Yadid y Bab al-Manara, la primera acodada, y de marcada influencia almohade ambas. En este sentido, son también importantes algunas puertas de Monastir, como Bab al-Sur y Bab al-Darb, donde se emplean matacanes, quizá por primera vez en Túnez. La mayor parte de los zocos de la capital remontan en origen a esta época, aunque luego han sido reformados.e) S. XVI en adelante. La llegada de los turcos otomanos aporta nuevas formas arquitectónicas, como el alminar octogonal, el coronamiento en forma de pagoda, y la proliferación de cupulillas. Los edificios principales son las mezquitas del s. XVII de: Yúsuf, Uammúda y Sidi Mahrez, que recuerda la Ahmadiyya de Constantinopla, con dos oratorios superpuestos. La madrasa (o medarsa) tunecina de esta época asocia a la tumba del fundador una fuente pública. Ejemplo de este tipo es la Sulaymaniyya, en la capital. Prolifera también en esta época el tipo de zagüía, cuyo mejor ejemplar es, quizá, la de Sidi Sahib o del Barbero, de Qayrawán (s. XVII), y adquiere también cierta importancia la arquitectura civil, con palacios como los de Dar-Husayn (s. XVIII), Dar al-Bey (s. XVIII-XIX) y El Bardo.Museos. Hay en T. algunos museos de importancia, especialmente: Museo Nacional de Cartago, con objetos procedentes de las excavaciones; Museo de El Bardo, el más interesante del Norte de África, y uno de los más ricos del mundo en mosaicos romanos. Las piezas de arte musulmán están repartidas entre el Museo de Arte Islámico y el Inst. Nac. de Arqueología y Artes, instalados en el palacio de Dar-Uusayn. Es también muy interesante el Museo de Lápidas de Sídi Bu-Krisan, con una amplísima colección de lápidas musulmanas a partir del s. IX. Aparte lo dicho, conviene advertir que en T. quedan algunos restos de fuertes españoles o hispano-turcos, del s. XVI: La Goleta, isla de los Gelves (Djerba), etc.M. M. LILLO DE MARTÍNEZ MONTÁVEZ.
BIBL.: G. MARIAIS, Tunis et Kairouan, París 1937; íD, L’architecture musulmane d’Occident, París 1955; S. M. ZBISS, Monuments musulmansd’époque husseynite, Túnez19 5 5.
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