Trujillo y Molina, Rafael Leónidas
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Biografía GER
Presidente de la República Dominicana en 1930-38 y 1942-52, y "hombre fuerte" del país desde 1930 al 30 mayo 1961 en que m. asesinado en la autopista que conduce a San Cristóbal desde Santo Domingo. Había nacido el 24 oct. 1891 en San Cristóbal, en el seno de una familia modesta. Se consideraba a sí mismo un autodidacta, un solitario. Influyó en él la personalidad de Mustafa Kernal Atatürk (v.), cuya biografía había leído detenidamente. Su caudillismo tenía bastantes modelos dominicanos, pero a todos superó él. A su egocentrismo y megalomanía contribuyó el excesivo número de aduladores y oportunistas que le rodeaban. En su divisa "Trujillo y Dios" se excluía la patria. El Congreso premió sus desvelos por reconstruir Santo Domingo (v.), después del ciclón que la destruyó en 1930, cambiando el histórico nombre por el de Ciudad-Trujillo (1936), cuando aún no había sido totalmente reconstruida. Numerosas poblaciones y otros lugares geográficos se denominaron Trujillo.Ingresó joven en el Ejército, después de haber trabajado como telegrafista y empleado en un ingenio de azúcar. Ascendió de teniente a coronel entre 1919 y 1925, permaneciendo al margen de las facciones políticas que dividían el país. Perteneció a la Guardia Nacional creada por EE.UU. Se le atribuye la formación de un nuevo ejército disciplinado, obediente a la Constitución entonces en vigor, y que T. no quiso emplear ni a favor ni en contra del movimiento cívico, ni de ningún otro grupo político. Elegido presidente de la república, recibía un país pobre, dividido, culturalmente atrasado y económicamente dominado por los Estados Unidos. Comenzó por suprimir los partidos políticos, creando el oficial y único Partido Dominicano (1931), cuya presidencia vitalicia ejercía él. Los miembros de su partido dominicanizaron la región limítrofe con Haití, creando colonias agrícolas, tras la expulsión de los haitianos (1937). Desde 1940 se reorganizaron los servicios de sanidad, beneficencia, previsión social, etc. La alfabetización de adultos se aceleró a través de escuelas gratuitas. Se negaban las libertades individuales y políticas, a cambio de un cierto progreso material exigible en justicia, lo que atrajo al trujillismo a las masas campesinas y obreras. Por su parte, la policía secreta procuró por todos los medios que la adhesión al Benefactor fuera unánime. Suprimidas las libertades de prensa y asociación, la oposición no existía oficialmente. Los detractores del trujillismo eran inculpados de comunismo. Los descontentos fueron eliminados, encarcelados y torturados. Los que pudieron se refugiaron en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, etc. La jerarquía católica denunció las medidas represivas del régimen y evitó diplomáticamente conceder a T. el título propuesto (1960) de Benefactor de la Iglesia.La expedición de 1947 sufragada por Cuba, Guatemala y Venezuela para derrocar el régimen de T. fracasó. Otros intentos de invasión fueron abortados antes de ponerse en práctica. T. reaccionó contra el presidente venezolano R. Betancourt (v.) tramando su asesinato (1960), que no pudo consumarse, y fue condenado por la OEA, cuyos componentes -con intervención destacada de EE.UU.rompieron las relaciones diplomáticas con la República Dominicana e interrumpieron parcialmente las relaciones económicas. junto a estos aspectos negativos, T. consiguió liberar al país de la deuda externa (1947), después de haber logrado la independencia financiera por el tratado T.-Hull (1940), ratificó el tratado de fronteras con Haití y organizó el país como un gran negocio cuyo primer beneficiario fue él y luego sus familiares y adictos, que controlaban la mayoría de los monopolios del país, con gran disgusto de Washington, y que proporcionaban a T. el dominio del mundo laboral. Su fortuna personal, amasada en 30 años’de gobierno directo e indirecto, superaba los 1.500 millones de dólares, según los cálculos estimativos más bajos. Bajo su dirección presidieron la república Jacinto B. Peynado (1938-40), Manuel Jesús Troncoso de la Concha (1940-42), su hermano Héctor Bienvenido Trujillo (1952-60) y Joaquín Balaguer (1961), salvando con dificultad las apariencias de una democracia representativa, en cuyo marco realmente dictatorial se reestructuró la nación económica y fiscalmente, prescindiendo cada vez más de los EE. UU.; de ahí la oposición de Washington al trujillismo en su época más evolucionada.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: M. NIEDERGANG, Las 20 jóvenes Américas, Madrid 1966, 686-707; E. CRUZ, La República Dominicana y su actuación internacional en la era de Trujillo, Madrid 1959; G. GALLEGO Trujillo, Madrid 1968; J. BoscH, Crisis de la democracia de America en la República Dominicana, 4 ed. México 1965; J. DE GALíNDFz, La era de Trujillo, Buenos Aires 19,62; T. TEJADA DíAZ, Yo investigué la muerte de Trujillo, Barcelona 1963.
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