Trotski, León
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Biografía GER
Primeros años. Leiba, Liev o León Davidovich Bronstein n. (7 nov. 1879) en Yanovka, provincia de Jerson, en Rusia. Hijo de un próspero granjero judío ueraniano, cursó brillantemente Derecho en Odesa, donde ingresó en los círculos populistas. Hijo de padres acomodados, con una infancia feliz, ni el propio T. puede explicar por qué se hizo revolucionario; y, sin embargo, por fundar la Unión de Obreros del Sur de Rusia y el periódico Nashe Dielo (Nuestra causa), fue detenido como peligroso agitador cuando sólo contaba 18 años (1898) y desterrado a Sibería oriental (1899). Allí se convirtió en un convencido colaborador del partido social-demócrata.Se evadió de Siberia (1902), utilizando el pasaporte de un carcelero llamado Trotski, cuyo nombre hizo suyo en el futuro; y, en el otoño del mismo año, llegó a Londres, desde donde colaboró en el órgano social-demócrata (La Chispa) y entró en contacto con los principales marxistas rusos. Intervino en los congresos del partido social demócrata de Bruselas (1902) y Londres (1903); en este último, que marcó la escisión del partido, se inclinó hacia los mencheviques, oponiéndose a la dictadura de un partido centralizado.Volvió a Rusia durante la revolución de 1905, y colaboró con los bolcheviques como presidente del Soviet (mayoritariamente menchevique) de Petrogrado, cuyos manifiestos redactó y cuyo periódico (kvestia) dirigió. Fracasada la revolución, volvió a ser arrestado, detención que aprovechó para precisar su tesis de la revolución permanente y del exclusivo protagonismo revolucionario del proletariado industrial, Desterrado de nuevo a Sibería (1906), logró huir, otra vez, a Viena, donde fundó Pravda.Desde el congreso del partido social-demócrata de Copenhague (1910), adoptó una postura conciliadora entre bolcheviques y mencheviques, aun defendiendo la revolución permanente y la necesidad de una rápida industrialización de Rusia que permitiera el desarrollo de un proletariado industrial numeroso, capaz de superar la inercia de una abundante clase campesina retardataria. Su actitud intermedia -o, mejor, individualista- le llevó a no querer representar a los mencheviques en una conferencia internacional, a colaborar con los bolcheviques en el periódico Nashe Slovo (Nuestra palabra) y a romper con Plejanov (v.) y Martov, partidarios de la guerra mundial.La revolución rusa. Tras accidentadas estancias en Turquía, Suiza y Francia, pasó por España a Nueva York (1917), donde le sorprendió la caída del Zar. Quiso trasladarse a Rusia, pero fue detenido por los ingleses, que le retuvieron en Canadá, hasta que le reclamó Miliukov, ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno provisional ruso. Así llegó a Petrogrado (4 mayo 1917), poco después de Lenin (v.), asumiendo el papel de destacado agitadorpolítico. Cuando Lenin lanzó el slogan de "todo el poder para los soviets", T. se solidarizó con él e ingresó en el partido bolchevique (julio 1917), formando parte de su Comité central y convirtiéndose en el hombre más importante después de Lenin..Su papel en la revolución de octubre fue decisivo (V. REVOLUCIÓN RUSA). Como presidente del Soviet de Petrogrado (septiembre 1917) y de su Comité militar revolucionario (9 octubre), defendió la tesis de la insurrección inmediata que propugnaba Lenin, y organizó el asalto al poder.Como comisario del pueblo para Asuntos Exteriores del primer Gobierno soviético, encabezó la delegación que negoció la paz con los alemanes. Ilusionado con la esperanza de que se desencadenase la revolución en Alernania, resistió las exigencias germanas; pero las circunstancias le obligaron a aceptar la paz inmediata -como quería Lenin- en Brest Litovsk (3 mar. 1918), aunque dimitiera a continuación. Poco después (julio 1918), era nombrado comisario de la Guerra, cargo desde el que creó el Ejército Rojo, en el que se amalgamaban antiguos oficiales zaristas con jóvenes jefes revolucionarios, y gracias al cual la URSS pudo superar la guerra civil (1918-20). La energía que desplegó y la disciplina que impuso T. provocaron la enemistad de muchos viejos bolcheviques, especialmente Stalin (v.) y Zinoviev, reacios a admitir sus directrices. A ellos se unieron cuantos veían con malos ojos que T. quisiera someter los sindicatos al Estado, la dureza con que había reprimido la insurrección Kronstadt (1921), su defensa de la revolución permanente y su propósito de imponer -frente a la NEP patrocinada por Lenin- la exigencia de una industrialización a ultranza.La caída. Desde 1921, los cada vez más numerosos enemigos de T. desbancaron a sus partidarios de los puestos importantes del partido comunista. A partir de ese momento, T. no gozó de verdadero poder, aunque siguiera considerado por muchos como delfín de Lenin. Al enfermar éste (1922), los stalinistas del Politbur(5 cerraron filas contra T., quien, a fines de 1923, pidió el rejuvenecimiento de los mandos del partido y fue presentado como candidato a la jefatura del mismo; pero su derrota fue total y, como Lenin aún vivía, T. hubo de transigir. T. era entonces la personalidad más discutida del partido, quien siempre encabezaba la oposición a la "norma directiva", un auténtico lobo solitario. Demasiado intelectual, incapaz de llegar a un compromiso, era un mal político, cuyo carácter impulsivo y vanidoso hacía muy difícil trabajar con él.Su desprecio hacia Stalin, al que consideraba un beskulturni, un inculto, era impresionante y aumentó cuando, al morir Lenin (enero 1924), estalló entre ambos la lucha por la sucesión. En otoño de 1924, T. publicó sus Lecciones de octubre, con graves acusaciones contra la vieja guardia bolchevique, y después Nuevo curso, directísimo ataque a Stalin, cuyo reforzamiento del aparato del partido presentaba como una reacción burocrática y termidoriana. Stalin, apoyado por Zinoviev y Karnenev, denunció la "herejía trotskista", desviación menchevique del leninismo (1924), y logró la destitución de T. del Comisariado de Guerra (enero 1925). Pese al espectacular cambio que supuso (diciembre 1925) la tardía alianza de Karnenev y Zinoviev con T., constituyendo la NOP (Nueva oposición) contra la política de Stalin, éste, con el apoyo de la burocracia del partido, consiguió excluir a T. del Politburó (23 oct. 1926), del Comité ejecutivo de la Komintern (27 sept. 1927), del Comité Central del partido (23 oct. 1927) y, al fin, del partido comunista (15 nov. 1927). En 1932, ya en el exilio, T. fue privado de la nacionalidad soviética.Los problemas teóricos que ocasionaron la caída de T. fueron dos. En un mundo comunista, T. se oponía a la tesis stalinista, ya adoptada por Lenin, de que la revolución rusa sólo podía asegurarse por la unión de los obreros y los pequeños campesinos, y apoyó, como marxista ortodoxo, la acción directiva del proletariado industrial urbano. Por otra parte, frente a la implantación del socialismo en un solo país, defendía la revolución permanente: la revolución es, por su propia esencia, internacional y, bajo la creciente presión de las masas obreras, debería transformar el mundo en una federación de repúblicas socialistas. Esta última sería la tesis que exponía cuando, desterrado en Alma Ata (enero 1928), en el Asia central soviética, escribía La revolución permanente (no se publicó hasta 1930).Expulsado de la URSS (enero 1929), T. se refugió en Turquía, donde escribió Mi vida (1930) e Historia de la Revolución rusa (1932), hasta que, en 1933, marchó a Francia. Allí se esforzó en constituir una coalición antistalinista, fruto de cuyo propósito y del contacto con ciertos grupos trotskistas fue la creación (agosto 1933) de la Liga Comunista Internacional, que provocó serios problemas en el comunismo internacional, determinando escisiones ’ particularmente entre los intelectuales. En 1934, T. pretendió que los grupos trotskistas se introdujeran en las organizaciones socialistas mundiales y quiso, en vano, conquistar la III Internacional.Al firmarse el pacto franco-soviético (1935) T., expulsado de Francia, se estableció en Noruega; momentáneamente, porque la URSS, argumentando que T. era el alma de un vasto complot antisoviético, exigió que se le expulsase en 1936. Por entonces se habían iniciado los "procesos de Moscú", donde se acusó a T., Zinoviev y Kamenev de haber planeado el asesinato de Stalin. La ejecuciófi de numerosos trotskistas en la URSS hizo que T., refugiado en México desde 1937, temiera por su vida. Sus temores no eran vanos; convencido de la imposibilidad de hacerse con la III Internacional, había creado la IV (1938); trabajaba en su obra póstuma, Stalin, una de las biografías más feroces jamás escritas, cuando un agente stalinista que se había ganado su confianza, el español Ramón Mercader, le asesinó el 20 ag. 1940.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: L. TROTSKI, Mi vida, Madrid 19172; J. DEUTSCHER, Trotsky, el profeta desterrado, México 1969; H. WILDE, Trotsky, Madrid 1972; J. GORKIN, Cómo asesinó Stalin a Trotsky, Barcelona 1965.
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