Troeltsch, Ernst
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Biografía GER
Teólogo protestante y filósofo de la religión, de la historia y de la cultura. N. 17 feb. 1865 en Haunstetten, junto a Augsburgo, m. 1 feb. 1923 en Berlín. Enseñó en Gotinga (1891), en Berlín (1892 y desde 1915) y en He¡delberg (1894).Entre los pensadores que influyeron en T. merecen destacarse Kant (v.) y Schleiermacher (v.). Con este último comparte el pensamiento de la presencia originaria de la vida infinita en el hombre. En efecto, según T. hay en la razón humana un a prior¡ religioso que se debe a la presencia del espíritu absoluto en las conciencias individuaIes. Desde ahí explica la necesidad inmanente de la religión, así como el sentido de obligación que la acompaña. Esa presencia del espíritu infinito en lo finito, continúa T., es la raíz del dualismo entre las fuerzas psíquicas y naturales en general, por un lado, y el mundo de la personalidad y la razón, por otro. Ahí mismo ve T. el fundamento que posibilita la intercom~unicación, pues a su juicio la razón de que un individuo pueda comprender a otro está en la participación común de ambos en una conciencia universal que se manifiesta en ellos.Esa afirmación de la identidad de lo absoluto y lo relativo -que implica el panteísmo (v.)- no incapacita a T. para descubrir la fugacidad de los valores históricos. Al ver cómo toda creación humana (derecho, arte, etc.) se disuelve en el flujo temporal de la historia, concluye que no presenta una estructura eterna, sino solamente un conjunto de totalidades individuales que nacen, crecen y mueren. Cae así en un relativismo. Cada totalidad ¡tidividual tiene, dice, su propia esencia, consistente en el valor o sentido de la conciencia inmanente que le da unidad. Ninguna totalidad sirve de medida para otra, y tampoco se da un desarrollo de la una a la otra. Por esto la historia universal constituye un mero agregado de totalidades. La comprensión y el enjuiciamiento de una época histórica han de alcanzarse comparando sus aspectos particulares con el valor clave que ha determinado su desarrollo.Como hemos dicho, todo ello conduce a un relativismo cultural y religioso. Con todo, T. no se resigna a quedarse en él -aspira a superar el historicismo de Dilthey (v.)- y pretende alcanzar el terreno de lo absoluto en los valores religiosos. Para intentar lograr este resultado acude al pensar kantiano acerca de la tensión entre la idea y las realizaciones concretas de la misma por parte del hombre. En la vida moral -dice- el hombre se halla en lucha continua entre la dimensión de la naturaleza, por una parte, y la del bien y de la razón, por otra: para él es imposible la victoria definitiva de la segunda dimensión sobre la primera, de modo que sólo logra compromisos transitorios entre la naturaleza y la moral, y eso se abre a un ideal que está más allá. Expresando más sus ideas distingue un triple estadio en el terreno de los valores. En primer lugar están los que se refieren a la cultura y la civilización (familia, Estado, derecho, economía, ciencia, arte), los cuales, dice, no tienen ningún carácter absoluto, sino que están condicionados por una determinada totalidad histórica. En segundo lugar, los morales, que se refieren a la idea de la obligación o del deber. Y, finalmente, los atemporales, como el valor "formal" de la dignidad y unidad de la persona. Esta tercera esfera empalma en su vértice con la religión, la cual, ante la postulada imposibilidad de un dominio definitivo sobre la naturaleza, coloca el "¡deal" en un más allá de la vida y en el silencio del corazón. Toda religión, concluye, se refiere a un mismo objeto: la manifestación de la vida divina en individualidades históricas. El cristianismo mismo es una revelación divina, pero no la única: sólo es absoluto para nosotros, los europeos, pues sin él no seríamos lo que somos. Como se ve, no consigue superar el relativismo, y reduce el cristianismo a un mero valor cultural negando su verdadera sustancia de revelación sobrenatural dirigida a toda la humanidad. Su intento de superar el historicismo (v.) no va más allá de un irracionalismo.BiBL.: Las obras de T. pueden hallarse en una edición completa de 4 vol. Tubinga 1912-25.-Estudios: E. FULING, Geschichte ais Offenbarung, Berlín 1956; 1. EsCRIBANo, Die Gewinnung theol. Normen aus der Geschichte der Religion, Munich1961; B. GHERARDINI, La Seconda riforma, 11, BrCscia 1966, 5279 (con abundante bibl.); N. AUAGNANO, Historia de la filosofía, III, Barcelona 1956, 267-269; A. HILCMAN, Troeltsch, en Enc. Fil. 6, 618-620.**AURAÚL GABÁS.
**BIOTROLLOPE, ANTHONY
Novelista inglés, autor de más de 25 novelas, de varios relatos de viajes y de una autobiografía. N. en Londres 24 abr. 1815; m. en Londres 6 dic. 1882. Era hijo de la novelista Frances Trollope. T. describe en su Autobiography, publicada en 1883, las estrecheces económicas de su infancia, los esfuerzos de su madre para mantener a la familia con la pluma y los años que pasó en las escuelas de Harrow y Winchester, antes de ingresar en el cuerpo de Correos, empleo que desempeñó con gran eficacia. Como inspector de Correos visitó varios distritos de Inglaterra e Irlanda y aprovechó sus observaciones para ambientar las novelas que empezó a publicar a partir de 1847.
Sus dos primeras novelas, localizadas en Irlanda, tuvieron una fría acogida. Tampoco tuvo gran éxito The Warden (El director del asilo), 1855, la primera de las llamadas novelas de Barsetshire, que giran en torno a la vida clerical de la ciudad de Barchester, en realidad Salisbury o Winchester. No obstante T. alcanzó la fama con las demás novelas de dicha serie, que son las que siguen gozando de mayor popularidad hoy en día: Barchester Towers (Las torres de B.), 1857; Dr. Thorne (El Dr. Thorne), 1858; Framley Parsonage (La rectoría de Framley), 1861; The Small House at Allington (La casita de Allington), 1862; y The Last Chronicle of Barset (La última crónica de B.), 1867.Entre sus otras novelas cabe mencionar las que tratan de la vida política, tales como Phineas Finn, The Irish Member (Phineas Finn, el diputado por Irlanda), 1869;The Eustace Diamonds (Los diamantes de los Eustace), 1873; Phineas Redux (1874); The Prime Miníster (El Presidente de Ministros), 1876; y The American Senator (El Senador norteamericano), 1877. Publicó varios relatos de sus viajes por el Caribe (1859), Norteamérica (1862), Australia y Nueva Zelanda (1873) y África del Sur (1879). En este mismo año apareció también un estudio monográfico sobre su contemporáneo el novelista William Thackeray (v.). La actitud que T. adopta ante la creación literaria es la del artesano; como Arnold Bennet, que más tarde rechaza el concepto de la inspiración espontánea y caprichosa, insistiendo en que la producción literaria es fruto del trabajo y de la constancia.Algunas de las limitaciones que la crítica moderna suele ver en las obras de T., tales como una cierta falta de estructuración, que le lleva a escribir muchas páginas de relleno, y un estilo un tanto pedestre, acaso sean achacables a este excesivo profesionalismo, aprendido probablemente de su madre. Estos defectos, sin embargo, se ven compensados en la obra de T. por el extraordinario talento que posee para crear personajes convincentes y cuya autenticidad se mantiene sin altibajos a través de sucesivas novelas. Una vez creados por el autor, estos personajes parecen cobrar una vida independiente y evolucionar por sí solos. En su Autobiography T. declara que después de matar a la Sra. Proudie, la esposa del Obispo de Barchester, ha seguido estando obsesionado durante mucho tiempo por las posibilidades aún no agotadas de este personaje. Las fisonomías morales de sus personajes, que son precisamente su punto fuerte, las retrata T. desde tres puntos de vista: por lo que hacen y dicen, por lo que se dice que hacen y dicen, y a menudo, mediante los comentarios irónicos o humorísticos del autor. Estos personajes, moralmente hablando, son en su gran mayoría tipos medios; T. se consideraba como el historiador moral de hombres y mujeres corrientes, de gente, como dice en su Autobiography, que no es ni exageradamente buena ni excesivamente mala y cuyos problemas son los problemas que se presentan en la vida de cada cual. Gran parte de la popularidad en su día de las novelas de T. se debió, en efecto, al hecho de que sus lectores podían reconocerse en ellas e identificarse con los sentimientos y motivaciones de sus personajes. Cabe destacar la importancia de su Autobiography como fuente reveladora de sus ideas sobre la actividad creadora.P. SHAW FAIRMAN.
BIBL.: La mayoría de las novelas de T. y su Autobiography están publicadas en la serie de los World’s Classies; Trollope: The Barsetshire Novels, ed. M. SADLEIR, 14 vol., Oxford 1929; O. J. COCKSHUT, Anthony Trollope: A critical study, Londres 1955; R. HELLING, A Century of Trollope Criticism, Helsingfors 1956; B. A. BOOTH, Anthony Trollope, Londres 1959.
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