Triple Alianza, Guerra de la (américa) HIST.
Categoria:
Historia
Antecedentes. Muerto el presidente paraguayo Carlos Antonio López el 10 sept. 1862, asumió el poder provisionalmente, de acuerdo con la disposición que al extinto le permitía hacer la Constitución de 1856, su hijo el general Francisco Solano López (v.), a quien el Congreso designó, el 16 de octubre siguiente, presidente efectivo. El nuevo presidente dio pronto muestras de su personalidad, erigiéndose en árbitro de las cuestiones .rioplatenses, para lo cual buscó, primero, el entendimiento con Brasil y, no conseguido esto, con Argentina, con cuyo presidente, general Mitre (v.), estableció una cordial correspondencia, pese al ambiente argentino, que era de clara hostilidad al Paraguay por cuestiones limítrofes (Y. PARAGUAY III, 7; ARGENTINA III, 7).La alianza argentina era interesante y posible cuando Mitre invitó a López a constituir una especie de entente, no sólo con vistas al arreglo de las cuestiones de límites, sino para actuar de acuerdo en la crisis política uruguaya, ya que se había planteado en la zona oriental la lucha entre los "blancos", a la sazón en el poder, y los "colorados", que constituían la oposición y eran amigos del partido gobernante en Argentina. Por eso, cuando el coloradismo uruguayo comenzó una revolución (19 abr. 1863) halló apoyo en personalidades argentinas, que creían necesario tener al otro lado del Plata unas autoridades amigas. Los uruguayos, a su vez, comprendiendo la necesidad de ayuda, la buscaron en Paraguay, y no en Brasil como era tradicional. Así, la misión Lapido se propuso como objetivo fundamental el hacer ver a López los propósitos argentinos de reconstruir el virreinato del Río de la Plata y el inducirle, por tanto, a pedir explicaciones a la Argentina.López mantenía entonces correspondencia con Mitre, quien le había asegurado la neutralidad argentina en los conflictos orientales, y se manifestó, en consecuencia, opuesto a pactar con Uruguay cualquier acuerdo que sobrepasara los límites de un tratado comercial. Pero, al mismo tiempo, viendo -como señala Cardozo- la posibilidad de iniciar su política de arbitraje regional, formuló al Gobierno argentino la petición de explicaciones, aunque rechazara antes las invitaciones uruguayas para firmar una alianza y ocupar la isla de Martín García, así como las insinuaciones de Urquiza en contra del Gabinete bonaerense. López, además, ofreció su arbitraje en los problemas argentino-uruguayos, pero no fue aceptado por Mitre, que creía que Paraguay se había ligado a Uruguay mediante un pacto secreto (V. URUGUAY III).Herido en su dignidad, López insistió en su petición de explicaciones y ordenó el reclutamiento de tropas, que poco después aumentó cuando, tras la misión confidencial de Lorenzo Torres, Paraguay prescindió de las aclaraciones argentinas y se rompió la comunicación entre los dos Gobiernos. La situación se agravó por la negativa de López a pactar con Uruguay, por el incidente con el Paraguarí y, sobre todo, por la intervención brasileña en los problemas platenses. La injerencia brasileña en Uruguay alarmó a la opinión argentina, y ello determinó al Brasil a comenzar una aproximación hacia Buenos Aires, lo cual indujo al Uruguay a insistir cerca de López para que interviniera como mediador, lo que el presidente paraguayo aceptó, proponiendo oficialmente dicha mediación, que fue rechazada por el imperio y por el propio Gobierno montevideano, que en ese momento (fines de junio de 1864) creía aclarada la situación. Lo cierto es que la mediación entre los dos bandos rivales uruguayos fue llevada a cabo por el canciller argentino, el representante brasileño y el ministro británico en Buenos Aires, quienes se reunieron con el general Flores en Punta del Rosario. En dicha reunión, el plenipotenciario brasileño afirmó que López, Urquiza y el Gobierno uruguayo habían constituido una alianza, contra la cual era urgente crear otra, también triple, entre Argentina, Brasil y el coloradismo uruguayo.Fracasada esa conciliación, los blancos volvieron de nuevo sus ojos al Paraguay, ante el cual denunciaron la supuesta alianza argentino-brasileña. Mientras tanto, recibido por Montevideo el ultimátum brasileño de 4 ag. 1864, los blancos solicitaron y obtuvieron la intervención paraguaya, cuyo Gobierno expuso al del Brasil que cualquier invasión del territorio oriental por parte del Brasil atentaría contra el equilibrio de los Estados del Plata, y que, en su virtud, protestaba contra la amenaza brasileña y advertía que Paraguay iría a la guerra si se despreciab.a su protesta.La guerra. Brasil invadió Uruguay el 12 nov. 1864, no sin antes asegurarse de la actitud de Mitre ante un probable paso por territorio argentino del ejército paraguayo que fuese en apoyo de Montevideo. Mitre afirmó entonces que, si ese paso se daba, declararía la guerra al Paraguay. López gestionó el tránsito de sus tropas con Urquiza, quien prometió no oponerse y apoyar a Asunción frente al imperio brasileño. En consecuencia, invadido Uruguay por las tropas brasileñas, López rompió las relaciones con Brasil y empezó la campaña en la zona de Mato Grosso, donde se apoderó del territorio fronterizo en litigio. Planteado el problema del tránsito por territorio argentino, López obtuvo de Urquiza la necesaria garantía, pero después éste revocó su promesa y apoyó la negativa con que el presidente argentino respondió a la petición paraguaya.Seis días después terminó la presidencia de Aguirre en Uruguay y le sucedió Tomás Villalba, quien negoció con Flores la entrega del poder, como lo hizo en Unión el 20 de febrero. Con Flores en la presidencia, Brasil abandonó sus reclamaciones, con lo que terminó la guerra contra Uruguay. Mientras, López preparó la reunión de un Congreso extraordinario, que se inauguró el 5 mar. 1865 y que el día 18, tras respaldar la política brasileña de López, declaró la guerra al Gobierno argentino, y no al pueblo, distinción con la que el presidente paraguayo pensaba atraerse a los caudillos locales enemigos de Mitre.La declaración paraguaya de guerra, que favorecía las miras del partido argentino que deseaba incorporarse el Paraguay, precipitó la firma del tratado de la T. A.(1 mayo 1865) entre Argentina, Brasil y Uruguay. El tratado unía a los tres países en alianza ofensivo-defensiva contra Paraguay, cuyas independencia, soberanía e integridad territorial se garantizaban por cinco años, pero previendo un ajuste de límites que otorgaba a Buenos Aires las tres cuartas partes de la tierra paraguaya, y a Brasil toda la zona fronteriza en litigio con Paraguay. Los aliados, además, acordaron no terminar la guerra ni tratar por separado con su común enemigo. La guerra, que tuvo una primera fase relativamente equilibrada, no sólo se hizo impopular en la Argentina, sino que, después de la victoria paraguaya en Corrales y los encuentros nulos de Tuyutí, provocó la protesta de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia, cuando conocieron los términos de la Triple Alianza.Tras los sangrientos combates de Boquerón y Sauce, que quedaron en tablas, López propuso a Mitre una entrevista, que se celebró el 12 sept. 1866 en Yataity Corá y no dio resultado, ya que, pese a la buena disposición argentina, Brasil se negó a negociar con López. Continuó, pues, la guerra. A continuación de la victoria paraguaya de Curupaity, Estados Unidos ofreció su mediación, pero fue rechazada por los aliados. A partir de entonces, el giro de la contienda fue cada vez peor para Paraguay, cuyo presidente ofreció (septiembre 1867) unas bases de arreglo y su retirada del gobierno y del país. Rechazado el plan por Brasil, los aliados cercaron Humaitá, centro neurálgico de las fuerzas paraguayas, y la armada brasileña llegó ante Asunción y la bombardeó el 22 feb. 1868. Los combates continuaron gracias al heroísmo paraguayo. No obstante, después de los choques de Ytororó y Abay y de la sangrienta batalla de Lomas Valentinas (diciembre 1868), los aliados entraron en Asunción (5 en. 1869), que hallaron desierta y saquearon durante varios días. Por último, ya ocupado casi todo el territorio paraguayo, López y los pocos supervivientes que le acompañaban fueron batidos en Cerro Corá (1 mar. 1870), donde el presidente paraguayo, mortalmente herido en la pelea, fue rematado de un balazo en el corazón.La paz. Paraguay quedó aniquilado por la guerra. De 1.300.000 hab. que tenía al empezarla, quedaban unos 200.000, mujeres en su mayoría. El 15 ag. 1869 se había constituido un Gobierno provisional, al que tocó firmar el 20 jun. 1870 un tratado preliminar de paz, en el que se fijaba un plazo de tres meses para ratificarlo en el definitivo. Las gestiones, empero, fueron largas, y los desacuerdos posteriores entre los aliados hicieron que se estableciera la paz por separado. Firmada con Brasil el 9 en. 1872, se acordó con Uruguay el 13 dic. 1873 y con Argentina el 3 feb. 1876. Con Brasil perdió Paraguay la zona situada entre el Apa y el Blanco, y a la Argentina tuvo que cederla hasta el brazo principal del Pilcomayo. En ambos casos, el vencido reconoció como deuda propia los gastos de la guerra.JAIME DELGADO.
BIBL.: E. CARDOZO, Paraguay independiente, en Historia de América y de los pueblos americanos, XXI, dir. A. BALLESTEROS BERETTA, Barcelona 1949; J. C. CENTURIÓN, Memorias, o sean, reminiscencias históricas sobre la guerra del Paraguay, 4 vol., Buenos Aires-Asunción 1894-1901; J. A. COVA, Solano López y la epopeya del Paraguay, Buenos Aires 1948; L. A. DE HERRERA, La diplomacia oriental en el Paraguay. El mariscal Francisco Solano López, Buenos Aires 1912; C. PEREYRA, Francisco Solano López y la guerra del Paraguay, Madrid 1919; A. TAsso FRAGOSSO, História da guerra entre a Triplice Alianza e o Paraguay, Río de Janciro 1934; P. HORTON, Los orígenes de la guerra de la Triple Alianza, Buenos Aires 1958; S. DALLEGRI, El Paraguay y la guerra de la Triple Alianza, Buenos Aires 1964.
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