Toulouse, Escuela de (pintura) ARTE
Categoria:
Arte
Toulouse es la única ciudad francesa donde floreció, desde fines del XVI a mediados del XVIII, desde el manierista tardío y hiératico Boulvene (Las funciones del municipio, Museo de T.) hasta el ágil y brillante Despax (decoración de la capilla del Carmen), una verdadera "escuela de pintura" con la continuidad dr dinastías y talleres y un carácter original. Mucho tiempo ignorados o menospreciados, los pintores tolosanos fueron descubiertos a raíz de grandes exposiciones en T. y París (1946-47) yhan llegado a ocupar el rango que les corresponde en la historia general del arte. Su estilo se definió en relación con una clientela muy abierta al arte, pero esencialmente municipal y monástica, que atrajo a artistas del Languedoc y de la Francia del Norte y del Este.Desde el s. XIV, el Ayuntamiento tuvo sus pintores oficiales; los ocho "capitouls" (consejeros) anuales tenían derecho a retratos individuales y colectivos; además, la Audiencia, con magistrados muy cultos, proporcionaba a los pintores un suplemento valioso de encargos. Por otra parte, en una región muy contagiada por el protestantismo, T. aparece como una ciudadela de la Contrarreforma; muy activas, las órdenes religiosas piden casi tantos cuadros grandes de altar y ciclos narrativos como en España. El paralelismo en la gravedad, el realismo y el patetismo es tan importante que el mejor historiador de la pintura tolosana, Robert Mesuret, creyó reconocer en ella influencias directas de Juanes, Ribera, Zurbarán, etc. Aunque esta hipótesis no se haya podido comprobar documentalmente, es indudable que existe un clima común, y que el tenebrismo (v.) tuvo en T. un lugar de elección.De la Escuela de T., los maestros más vigorosos son probablemente los primeros y los últimos. En la primera mitad del siglo destacan dos artistas procedentes del este de Francia: Jacques Chalette (1581-1644), ante todo retratista severo y monumental, probablemente formado en Flandes (Los "caj touls" orando ante Cristo, Museo de T.), pero también pintor religioso muy expresivo en su Virgen de los prisioneros (ib); y Nicolás Tournier (1590después de 1657), que, a pesar de ser protestante, fue el pintor preferido de la devoción tolosana, a la vez constructor vigoroso y magnífico colorista en sus cuadros de la Pasión (Cristo en la Cruz, Louvre; Descendimiento y Santo entierro, Museo de T.). La generación siguiente (Ambroise Fredeau, Hilaire Pader, etc.), ecléctica y más barroca, es algo indecisa. Los últimos artistas del siglo testimonian la rica diversidad de la Escuela, tanto en el retrato (lean de Troy) como en las composiciones monásticas (Fayet, Vida de San Bruno, Toulouse, Saint-Pierre des Chartreux); las figuras dominantes son las de los Rivals, padre (Jean-Pierre, 1625-1706) e hijo (Antoine, 16671735), formados en el barroco romano, pero con una grave suntuosidad y un sabroso realismo; el magnífico Apoticario de los Franciscanos de A. Rivals (Museo de T.) pudo parecer como un "eco" del Esopo de Velázquez.Durante el s. XVIII, la atracción de la capital (los últimos de Troy conquistan la fama en Perís) y de su estilo decorativo más ligero y brillante alteran la personalidad tolosana. Sin embargo, la ciudad conserva excelentes pintores como Roques, dibujante enérgico (el Marat asesinado del Museo de T. no desmerece al lado del famoso de David), que fue maestro de Ingres, y enlaza la tradición languedociana con el arte del s. XIX.PAUL GUINARD.
BIBL.: P. MESPLÉ, A travers l’art toulousain, en Gazette des Beaux Arts (1947); R. MESURET, L’áge d’or de la peinture toulousaine, París 1946; D. MILHAu, Guide sommaire (peintures) du Musée des Augustins, Toulouse 1967.
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