Totemismo
Categoria:
Cultura
1. Totem y totemismo. La exótica voz totem aparece utilizada por vez primera en la obra, del viajero anglosajón J. Long, Voyages and Travels of an Indian Interpreter and Trader (Londres 1719) bajo la forma totem y otras variantes como dodaim y toodaim. En los amerindios Ojibway, tribu algonquina de la región norteamericana de los Grandes Lagos, el emblema (=figura simbólica) de un clan es un objeto, animal, vegetal, geográfico, telúrico o cósmico, que representa al clan y con el que éste se considera en una determinada relación de parentesco; así, por ejemplo, un ciervo o la figura de un ciervo constituyen el totem del clan llamado o que se autodenomina "del ciervo" o "de los ciervos". De aquí que la voz totem posiblemente venga de la grafía incorrecta adoptada por Long para la palabra algonquina ototemam (=su antepasado, su pariente). Así, pues, ha venido a denominarse totem a un ente de la naturaleza, por lo común un animal, o su efigie, que en la mitología de algunas tribus y pueblos antiguos se toma como emblema, y a veces como protector o como antepasado o progenitor, de la colectividad o del individuo, y que en ocasiones recibe alguna especie de culto (de ahí que la voz totem pase al lenguaje coloquial para significar un objeto o ente al que se venera casi sacralmente).Las relaciones de unos individuos, de una tribu o de un clan con un totem se encuentran a veces institucionalizadas, hablándose entonces en Etnología, Historia de las religiones y otras ciencias de totemismo. Éste se puede considerar como un sistema clasificatorio exogámico (v. EXOGAMIA), tanto en el plano religioso, como en el social y en el lingüístico, basado en la creencia en un totem. Quizá sería más lógico hablar de totemismos que de totemismo, dada la multivocidad y complejidad del sistema que A. R. Radcliffe-Brown considera como una serie de "costumbres o creencias por las que se establece un sistema especial de relaciones entre la sociedad y los animales, plantas y demás objetos naturales que son importantes para la vida social".El apego de una persona hacia el objeto que constituye su totem, o el de su grupo, está inspirado al parecer en un sentimiento, muchas veces mezclado con lucubraciones más o menos pseudomíticas, de íntima afinidad o parentesco que se cree advertir entre sí y un determinado objeto; parentesco que en muchos autores (antropólogos, sociólogos e historiadores de las religiones) se interpreta como una relación de mayor o menor identidad sustancial con el totem, y que se manifiesta en el hecho de que los miembros de un determinado grupo portan como nombre común y estírpico el de su totem, al que consideran su antepasado. Los fenómenos socio-religiosose institucionales a que dan lugar tales creencias y prácticas, que se encuentran en ciertos pueblos, especialmente los dedicados a la caza y recolección de frutos naturales, constituyen el complejo y proteico fenómeno denominado t., que, en general, puede considerarse como una forma de superstición (v.).2. Clases de totemismo y características. El estudio del llamado t. se lleva a cabo desde mediados del s. XIX, de acuerdo con diversas tendencias de escuela, que han dado lugar a muy distintas conclusiones. De todas formas, los que han estudiado el t. están de acuerdo en que por lo menos pueden distinguirse tres formas: individual o personal, o de grupo o colectivo y de sexo. Se llama t. individual a la relación místico-mágica o semirreligiosa de una persona con un animal singular, una planta o un determinado fenómeno de la naturaleza. En el t. de grupo se admite la existencia de una relación totémica de grupos o clanes locales con una especie entera de animales o plantas. Dicha relación está sustentada por elementos tales como narraciones tradicionales, que explican una descendencia común desde el totem o aventuras corridas por el ancestro humano del grupo con el totem; prohibiciones de casarse dentro del mismo grupo totémico; transmisión hereditaria del totem (más en la línea masculina, menos en la femenina); asociaciones simbólicas o mágicas de totems u objetos naturales en virtud de analogías reales o supuestas. Los totems más frecuentes pertenecen al mundo animal; más raros son los de fenómenos naturales y cuerpos celestes. Y se llama t. de sexo (tipo especial limitado a Australia) cuando los hombres por una parte y las mujeres por otra, en una misma tribu, poseen separadamente su propio totem (cfr. J. Haekel, o. c. en bibl., 1387-1388)."Las notas comunes a todas estas formas son: la) relación permanente de carácter emocional, místico, mágico, mítico y de parentesco de los miembros de una unidad social o de personas individuales con animales u objetos naturales considerados como totems; 2a) el totem considerado como patrono, auxiliador, compañero o pariente, con fuerzas a menudo sobrehumanas; 3a) nombres y emblemas relativos al totem; 4a) identificación con el totem; 5a) prohibición de matar al totem, de comerlo o tocarlo; 6a) ritual referente al totem" (J. Haekel, o. c., 1387).No hay que confundir el t. con la zoolatría (V. ANIMAL IV). En el t. se trata, entre otras cosas, no de culto a animales, sino de presuntas representaciones del padre de la tribu o de divinidades en forma animal, de metamorfosis de hechiceros o de animales a los que se atribuye un simbolismo astral o alquímico. El denominado t. cúltico, de ciertos grupos de Oceanía y Australia, es una especie de t. de grupo, que se encuentra en clanes locales con referencias a ascendientes totémicos de los tiempos míticos, con mitos, cantos y lugares sacros, objetos cúlticos, imágenes de piedra o trazadas sobre arena, dramatización de los actos de los ascendientes totémicos, ritos para la reproducción de especies animales y vegetales e intuiciones y creencias acerca del origen supraterreno de las almas de los niños.3. Los orígenes del totemismo. El t. se encuentra sólo en determinados pueblos. Formas más o menos acusadas de t. individual se han observado en pueblos situados en cualquier nivel de civilización y organización social, desde pueblos cazadores y culturas arcaicas a sociedades modernas. Así R. Linton ha observado el fenómeno, con variados matices y tendencias, entre contemporáneos norteamericanos y europeos: miembros de un equipo de fútbol o béisbol, que pueden autodenominarse como osos, panteras u otros animales más o menos feroces, de clubs cívicos (leones, etc.), partidos políticos, organizaciones militares o paramilitares, etc. La cuestión de si el t. de grupo -forma quizá la más difundida de los t.- ha tenido un origen único o múltiple no tiene respuesta. Lo que parece más seguro es que haya surgido en distintas ocasiones independientes; sus formas son muy divergentes, aunque se advierte en él la tendencia a establecer una coordinación ideológica y mágica entre la naturaleza y cosmos con el respectivo grupo social.Un posible precedente del llamado t. de grupo es el t. individual (herencia del t. personal del jefe de una familia o grupo local). Ya se ha indicado como un apego o sentimiento hacia un objeto que se considera afín, semejante, etc., puede degenerar en un cierto totemismo. Además, O. Falsirol ha señalado como fundamentos ideológicos del t. a los proporcionados por el animalismo que suele imponerse en las culturas cazadoras y en las que predomina el elemento viril. A partir de ahí se daría en ocasiones el t. de grupo y de clan en pueblos que además de la caza conocían la agricultura, y en los que un sedimentarismo efectivo favoreció la formación de grupos de parentesco bien trabado (clanes), constituidos a veces a partir de dos mitades exogámicas precedentes, puestas bajo el patrocinio de un totem o de un supuesto soporte de una potencia impersonal. A éste se atribuiría una especie de fundamento sagrado para la vida del grupo, imponiendo multitud de prohibiciones: tabús (v.) alimenticios, sexuales, funerarios, etc.La percepción del t. como una especie de sistema socioreligioso sirvió de pretexto en el s. XIX para extrañas lucubraciones de diversos antropólogos y etnólogos evolucionistas sobre la historia de la religión. Entre ellas, la hipótesis del t. de grupo como origen o forma primera de religión (W. Robertson Smith, E. Durkheim), hipótesis que fue pronto refutada y abandonada. En efecto, el t. no se encuentra en todos los pueblos más antiguos conocidos por la etnología y prehistoria, y en los que se perciben elementos religiosos (V. PRIMITIVOS, PUEBLOS II); tampoco constituye una fase que se encuentre en la historia cultural de todos los pueblos. Además, los elementos o aspectos religiosos del t. y su proyección no son suficientemente acusados para atribuir al t. un papel importante en ese terreno; destacan más en el t. elementos simbólicos y sociales, y también mágicos y supersticiosos, que son más bien lo opuesto a la religión (V. MAGIA; SUPERSTICIÓN). Elt. de grupo, dentro del conjunto de la cultura del pueblo en que se da, y en el que marca más o menos su estructura, a menudo sólo es un elemento externo informal y los totems sólo son meros nombres y emblemas (v. RELIGIÓN).4. Totemismo y organización social. El t. de grupo se considera frecuentemente como un sistema social, un "operador lógico" lo definió Lévi-Strauss, que rige diversos o todos los aspectos de la existencia del grupo, determinando lo que se puede y lo que no se puede hacer en el mismo. Así, los miembros de un mismo totem son obligados a no consumir la carne del animal que les sirve de patronimio y también la de especies que presenten relaciones analógicas con el totem (lo que sirvió de ocasión a Freud para publicar algunas de sus curiosas especulaciones). Igualmente, cuando se lleva el "nombre de familia" del totem (prácticamente equivalente a un apellido), indicando el ascendiente, no se puede buscar cónyuge más que fuera del propio clan. Atentar contra el totem comiéndolo o consumiéndolo, contra la hermana (incesto), contra el hermano (fratricidio) vienen a ser como tres aspectos de un mismo sacrilegio, falta moral o más bien sociológica (en cuanto viene a considerarse una especie de "imposibilidad" estructural). Para que la sociedad funcione, alimentos, esposas, etc., se cree que deben ser buscados fuera del clan; por ello se toman precauciones para evitar ciertos contactos con lo relacionado con el totem y se imponen más prohibiciones que prescripciones. Evidentemente todo esto es independiente de un presunto contenido sacral.Lo que Lévi-Strauss denomina "operador totémico" serviría para plantear una serie de identidades y de diferencias entre especies naturales y "especies culturales", es decir, clasificaciones sociales y lógicas, en términos de homologías y cambios. Se trataría de un problema, que lejos de ser únicamente el de las sociedades totémicas es el de toda sociedad: "Cómo hacer para que la oposición, en lugar de ser obstáculo en la integración, sirva más bien para producirla" (Lévi-Strauss). El t. sería un intento de respuesta, afirmando compartimientos diferenciales entre los animales y en la naturaleza, que son llevados al terreno de la cultura. Las diferentes categorías que por homología se asignan a las diversas series animales sirven para reconocer diferencias y cambios entre los hombres. Que todo ello esté más o menos mezclado a veces con supersticiones o a veces con cuestiones religiosas es otro tema que no siempre es fácil tratar independientemente.J. GÓMEZ TABANERA.
BIBL.: J. M. GÓMEZ-TABANERA, Totemismo, Madrid 1958; O. FALSIROL, II Totemismo e l’animalismo dell’anima, Nápoles 1941; A. VAN GENNEP, L’état actuel du probléme totémique, París 1920; W. KOPPERS, Der Totemismus als menschheitsgeschichtliche Problem, "Anthropos" 21 (1936); J. G. FRAZER, Totemism and Exogamy, 4 vol., Londres 1910; L. ADAM, Totem und Individualtotem, "Zetschrift für vergleichende Rechtswissenschaft" 34 (1916); H. BAUMANN, Individueller und kollektiver Totemismus, en Memorias del XIV Congreso Internacional de Sociología, IV, Roma 19’50; H. PETRI, Kult-Totemismus in Australien, "Paideuma", IV (1950); J. HAEKEL, Totemismo, en Diccionario de las religiones (dir. KSNIG), Barcelona 1964, 1387-1390; H. PINARD DE LA BOULLAVE, Estudio comparado de las religiones, 2 ed. Barcelona 1964 (cfr. índice de materias).
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