Toscana II. Historia. HIST.
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Historia
En la división augustea, T. correspondía a la VII regio; comprendía la parte central de la región habitada por los etruscos (v.), llamada Etruria, así como Tuscia, de donde se derivó el nombre de Tuscania. Su unidad administrativa se deshizo en el 367, al crearse una T. suburbicaria al sur del Arno, y una T. anonaria al norte, división suprimida con las invasiones bárbaras. T. padeció entonces numerosas devastaciones y fue teatro principal de la guerra entre bizantinos y ostrogodos. Recuperó su unidad administrativa durante el periodo lombardo (568-774), constituyéndose un ducado con Luca por capital. Con la llegada de los francos, se transformó en condado, y después en marquesado; quedó bajo el gobierno de la familia condal de los Bonifacio hasta mediados del s. XI, y luego bajo la familia feudal de los Attoni, a la que pertenecía la condesa Matilde de Canossa, a quien se debe la entrada de T. en el conflicto entre Imperio y Papado (v. ENRIQUE IV DE ALEMANIA). Aprovechándose de esta lucha, las ciudades de Arezzo, Luca, Pistoia, Siena, Pisa (v.) y Florencia (v.) se erigieron en comunas libres, Florencia güelfa, y las demás gibelinas (V. GÜELFOS Y GIBELINOS).La formación de estas comunas libres trajo consigo un renacimiento del desarrollo mercantil e industrial de las ciudades y el de una reforma agraria contra el latifundio, en favor de la pequeña propiedad. A la hegemonía inicial de Luca sucedió la de Pisa, ciudad de mercaderes y navegantes, que extendió su influencia sobre Cerdeña y el mar Tirreno. Pero se encontró Pisa con la rivalidad comercial y naval de Génova (v.), siendo derrotada por ésta en Meloria (1284). Le correspondió entonces a Florencia tomar la iniciativa política. Florencia fue combatida al principio por los gibelinos, a la cabeza de los cuales se puso Uguccione della Faggiola, señor de Pisa, quien extendió su dominio a Luca y venció a las fuerzas florentinas en Montecatini (1315). A su muerte, su puesto fue ocupado por Castruccio Castracani, señor de Luca y Pistoia, que derrotó a los florentinos en Altopascio (1325) y se adueñó de Pisa, ejerciendo un vasto dominio. A su muerte (1328), la señoría gibelina se desmembró y Florencia volvió a dominar la situación, iniciando su expansión, la cual concluyó en 1406 con la ocupación de Pisa y Livorno; así se formó el Estado regional de T., con Florencia como centro. El régimen oligárquico fue sustituido por la señoría de los Medie¡ (v.; 1430), que duró un siglo, interrumpida por dos fallidos intentos de restauración republicana (1494-1512 y 1527-30). Pero T. carecía de cohesión interna y verdadera unidad política, y era muy marcado el particularismo de las viejas ciudades comunales.Con la investidura ducal concedida por Carlos V a Alejandro de Medie¡ en 1532, T. se transformó en principado, poniendo así los cimientos de un compacto Estadoregional, ulteriormente consolidado y perfeccionado por Cosme I (1537-74) con la conquista y anexión del territorio de la república de Siena (1555). Permaneció independiente Luca, que buscó apoyo en España y Génova para evitar ser absorbida. Cosme I gobernó con habilidad y sabiduría; introdujo reformas internas, que dieron estructura definitiva de Estado unitario a T., erigida en gran ducado por Pío V (1569). En cambio, resultó pernicioso para T. el gobierno de su sucesor Francisco I (1574-87), bajo el cual T. se vio asolada por el hambre, la peste y los bandidos. A Francisco le sucedió su hermano Fernando I (1587-1609), que inició una política de independencia contra el dominio español, acercándose a Francia y haciendo entrar a T. en el juego de la política europea. En política interior, impulsó los trabajos de saneamiento en Valdichiana y Maremma, la desviación del curso del Arno y el incremento del comercio del puerto de Livorno, que abrió a los hebreos procedentes de España. Su hijo Cosme II (1609-21) continuó la política de independencia respecto a España. Le sucedió su hijo Fernando II (162170), quien, aun intentando mantener alejada a T. de la guerra de los Treinta Años (v.), no pudo evitar el prestar ayuda a España en el caso de Monferrato. Intentó también formar una liga de Estados italianos, pero el único resultado de su política exterior fue debilitar las finanzas del Estado. Bajo su hijo Cosme 111 (1670-1723), el régimen mediceo cayó en un despotismo mojigato y vano.En el tratado de Londres, T. fue asignada a D. Carlos de España. Tropas españolas fueron mantenidas en T. durante el reinado del degenerado Giangastone (1723-37), con el que se extinguió la dinastía de los Medie¡. Apenas terminada la guerra de Sucesión de Polonia (v.), T. pasó a Francisco II de Lorena, esposo de María Teresa de Austria (1737-65), que la gobernó desde Viena por medio de un Consejo de regencia. Con él se inició el periodo de las reformas, impulsadas en el reinado de Pedro Leopoldo, uno de los más típicos soberanos ilustrados de la Italia del Setecientos. Fueron reformados el Derecho civil y penal, liberalizado el comercio, abolidos el fideicomiso y las manos muertas, reestructurada la administración y el sistema fiscal. Con el apoyo del clero jansenista, comenzó la lucha contra los privilegios eclesiásticos. No fue posible, sin embargo, hacer mella en la institución de la aparcería ni una profunda reforma agraria. Bajo Fernando III (1790-1824), T. fue ocupada por las tropas francesas (1799); luego de ser cedida por Napoleón a Luis de Borbón (1801-07), pasó al Imperio francés.Con la Restauración, T. impuso de nuevo la tradición liberal setecentista. Bajo Leopoldo I I (1824-59), T. se convirtió en uno de los Estados italianos más abiertos y tolerantes. En 1847 fue anexionado el ducado de Luca, y en 1848 se otorgó la Constitución. Empezada la guerra contra Austria (v. ITALIA V, 7), T. adoptó un gobierno democrático que forzó a huir a Leopoldo II. Pero la dictadura democrática de Guerrazzi provocó un movimiento que condujo a la restauración de Leopoldo II, apoyado por Austria (1850). La reacción leopoldina motivó el surgimiento de partidos andinásticos y la difusión de teorías mazzinianas. La guerra de 1859 obligó a Leopoldo a abandonar T., que bajo el férreo mandato de Ricasoli fue llevada a la unificación con el nuevo reino de Italia (1860), del cual Florencia fue capital desde 1865 hasta 1870.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: Además de la de FLORENCIA II, C. DI NOLA, Politica economica ed agricoltura in Toscana nei sec. XV-XIX, Roma 1947; G. Rossi SABATINI, Vespansione di Pisa nei Mediterraneo fino alla Meloria, Florencia 1935; R. MORI, Le riforme leopoldine nei pensiero degli economisti toscani del 1700, Florencia 1951; G. GENTILE, G. Capponi e la cultura toscana del XIX sécolo, Florencia 1922; G. SPINI, Questioni e problemi di metodo per la storia del Principato mediceo e degli Stati toscani, "Rivista Storica Italiana" (1941); D. WALEY, Las ciudades-república italianas, Madrid 1969.
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