Tomás Moro, Santo
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Biografía GER
Lord Canciller de Inglaterra, humanista, mártir. La figura de T. M. ha cobrado en el s. XX un atractivo especial. No sería fácil enumerar todas las causas que han contribuido a un mayor aprecio e interés por este mártir de la Iglesia en Inglaterra, pues muchas son las corrientes culturales y religiosas que confluyen en la producción de la caudalosa literatura sobre Moro. Desde su muerte, en 1535, hasta nuestros días, son numerosas las biografías que han expuesto la vida noble, leal y sincera de este hombre que, aunque penetraba en la profundidad de la vida, tenía al mismo tiempo un gran sentido del humor. Su martirio fue un digno fin a una vida de santidad cristiana, extraordinaria por su influjo político, profesional y cultural, y, a la par, encantadoramente ordinaria y simpática en el círculo de su familia y amigos. En el proceso de continua renovación que tienelugar en la Iglesia, en su misión de santificar al mundo, han surgido en nuestro días temas que se encuentran encarnados en este laico, instruido a la vez en la doctrina de la Iglesia y convencido de que su prestigio profesional y su habilidad literaria, ejercidos de un modo secular, podrían ser de un gran servicio a la Iglesia. No es una casualidad el que haya sido precisamente en el periodo comprendido entre los dos Conc. Vaticanos cuando mejor se ha visto que T. representa un modelo de santidad cristiana inteligible a todos los fieles, humanamente atractivo y espiritualmente sólido.Familia y estudios. Thomas More n. el 6 feb. 1478 en Cheapside, histórico barrio de Londres, no lejos de la Torre donde moriría el 6 jul. 1535. Aunque vivió casi siempre en Londres, realizó muchos viajes en servicio del rey o de la Iglesia. El padre de T., el Caballero Juan Moro, era abogada, y más tarde sería nombrado juez. Su madre, Inés, murió cuando T. aún era joven, dejando a Sir John viudo y con seis hijos. De niño, T. fue al colegio de Saint Anthony, y luego entró de paje al servicio del card. Morton. Este viejo y sagaz prelado pronto se dio cuenta de las dotes del pequeño Moro, sobre todo por su inteligencia y desparpajo, y recomendó que le enviaran a Oxford. Allí estudió literatura y filosofía. Dos años después volvió a Londres, y a los 16 años empezó a estudiar Derecho en New Inn. Siempre fue un alumno aventajado y en 1501 fue admitido como Barrister en Lincoln’s Inn. Ese mismo año tuvo lugar la boda de Catalina, hija de los Reyes Católicos de España, con Arturo, el heredero de Enrique VII de Inglaterra. Moro fue testigo ocular de aquel acontecimiento, pero jamás hubiera sospechado que tendría trágicas consecuencias en su vida. En los últimos años de estudiante, T. vivió en la Cartuja de Londres como huésped, participando en las prácticas de piedad de los religiosos; le atraía la contemplación, pero comprobó que no tenía vocación de monje. Al mismo tiempo tomó una parte muy activa en los círculos humanistas, teniendo como íntimos amigos a John Colet y a William Grocin, entre otros célebres hombres de letras (v. HUMANISMO I, 2). Con Grocin, Moro se interesó en la lengua griega; y con Colet, en los Padres de la Iglesia, sobre todo en S. Agustín. Se sabe que T. pronunció una serie de conferencias sobre el De Civitate Dei en la Iglesia de S. Lorenzo de Londres con gran éxito. Colet fue su director espiritual, y T. siempre acudió a él para que le orientara en sus luchas y dificultades interiores. Seguramente sería Colet quien le animó a que no abandonase el mundo en sus deseos de perfección, sino que se casara y ejerciese su trabajo en la City, tomando parte activa en la vida política, y siguiendo sus estudios clásicos, para mayor gloria de Dios y de su Iglesia.En 1504 fue T. elegido miembro del Parlamento y al año siguiente se casó con Jane Colt, de quien tuvo cuatro hijos: Margarita, Isabel, Cecilia y Juan. Moro fue un buen marido y padre, y se preocupó también de que sus hijos y su mujer se dedicasen al estudio. Jane murió en 1511, cuando los niños eran aún pequeños, y Moro se casó por segunda vez, con la viuda Alicia Middleton. Toda su familia llegó a formar un verdadero colegio, integrándose en ella la anterior hija de su segunda esposa, que también se llamaba Alicia, y más tarde William Roper, el marido de su hija mayor, Margarita, y otros protegidos de Moro. Fue en esta familia en la que Erasmo (v.) encontró el amor y la alegría cristiana que recuerda con afecto en sus escritos.Actividad política. En todos estos años, Moro ocupó distintos cargos públicos. En 1510 fue de nuevo elegido miembro del Parlamento, y ocupó el cargo de Under-Sheriff de Londres. Cobró gran prestigio entre las compañías de la City por sus conocimientos legales y por su habilidad en la negociación de los asuntos. También sus dotes como orador latino fueron aprovechadas en las recepciones oficiales y en intercambios comerciales. La actividad de T. es sorprendente; sin embargo, se sabe por sus biógrafos (su yerno Roper, entre otros), que nunca dejó sus prácticas religiosas y en ello daba ejemplo a los miembros de su familia. Su vida profesional y política -íntimamente ligadas y ejercidas con gran espíritu de caridad- fue intensa, y a pesar de ello aún encontró tiempo para dedicarse a sus estudios literarios e históricos. En años anteriores ya había publicado varias obras menores, pero alrededor de 1513. escribió la Historia del Rey Ricardo III, y en 1516, durante su estancia en Flandes, adonde había ido en una embajada comercial, escribió la Utopía, que corrió impresa por toda Europa, y constituye su obra capital, valorada a lo largo de los siglos como una pieza maestra de la literatura y del pensamiento.Mientras Moro estaba atareado en estos menesteres, Enrique VIII (v.) había sucedido a su padre, Enrique VII, quien antes de morir había obtenido del papa julio II una bula de dispensa para que Enrique pudiera casarse con Catalina, la viuda de su hermano mayor Arturo. La boda tuvo lugar el 11 jun. 1509, y el 28 de ese mes, la coronación. El nuevo rey, que había tenido ocasión de conocer a Moro como humanista y como abogado, consiguió que entrase en su servicio por mediación del card. Wolsey (v.). En 1517 fue nombrado miembro del Consejo del Rey, y al año siguiente Moro dimitió de sus distintos cargos en la City y tuvo que dedicarse casi exclusivamente al servicio del rey y de su Corte. En, este periodo fue compañero constante de Enrique y de Catalina, quienes apreciaban su agudeza de ingenio, la excelencia y variedad de su erudición y la lealtad e integridad de su conducta. El rey le cobró gran afecto, y muchos fueron los cargos que le confió. En 1520 Moro acompañó a Enrique VIII al Campo del Paño de Oro, donde se entrevistó con Carlos V y Francisco I de Francia. Al año siguiente fue nombrado Caballero, y en 1523 Speaker de la Cámara de los Comunes. También fue Canciller del Ducado de Lancaster y High Steward de las Univ. de Oxford y Cambridge. Acompañó al card. Wolsey en varias embajadas, en 1521 a Calais, en 1527 a Amiens, y con su amigo Cuthbert Tunstal, obispo de Londres, tomó parte en las negociaciones que culminaron en la Paz de Cambrai. En medio de esta actividad, T. siempre veló por el bienestar de su familia y la educación de sus hijos, y no se olvidaba de sus amigos (como lo demuestra, p. ej., la larga carta que escribiría en 1520 a un monje que había atacado a Erasmo). Tampoco abandonó las letras, pues, aparte de algún otro escrito, en 1521 ayudó a Enrique VIII a publicar contra las herejías de Lutero su Assertio Septem Sacramentorum, que valió al rey el título de Defensor Fidei. En 1528, a petición de Tunstal, "en sus ratos de ocio" se dedicó a escribir en lengua inglesa libros de divulgación en contra de las herejías que se estaban introduciendo en Inglaterra por obra de Tyndale. El Diálogo acerca de las herejías fue publicado en junio 1529 por John Rastell, cuñado de Moro. Lo que más es de admirar en esta obra, aparte de ser eminentemente asequible al pueblo, es que está escrita en un tono cordial, comprensivo, pero dejando claro que Lutero y Tyndale habían caído en la herejía. A este Diálogo le siguieron muchos otros, fruto de un constante trabajo, pues como él mismo dice en su Apology, "cuesta menos y se hace antes el escribir herejías que el contestarlas adecuadamente".Mártir de la fe. El 23 oct. 1529, Moro sucedió a Wolsey como Canciller, a pesar de que ya entonces había contestado claramente al rey que no podía estar de acuerdo con su propósito de anular el matrimonio con Catalina. Este asunto era algo que Enrique VIII (v.), por motivos personales, estaba decidido a obtener, y por ello había sido destituido Wolsey. En un principio el rey respetó las objeciones de conciencia de Moro, y éste se dedicó de lleno a los deberes de su cargo, de tal forma que logró poner al día todos los asuntos pendientes en la Cancillería, cosa que no había sucedido en mucho tiempo. Por lo que se refiere al asunto del divorcio del rey, la postura de T., antes de que Enrique VIII tomara la justicia entre sus manos, era que como laico no debía entrometerse en algo que caía bajo la competencia de la autoridad eclesiástica. Pero el Parlamento que el mismo Moro, como Canciller, había inaugurado el 2 nov. 1529, pronto se convirtió en dócil instrumento del rey, que usó de él para doblegar al clero, reforzando el despótico poder de la monarquía para lograr así su intento de casarse con Ana Bolena. El 15 mayo de 1532 el clero fue forzado a presentar un acta de Sumisión por el que se delegaba incondicionalmente en el rey la potestad legislativa en materias eclesiásticas. Moro había intentado por todos los medios legales impedir que se aprobasen aquellas medidas, pero al no poder evitarlas, presentó en seguida su dimisión como Canciller.La familia de Moro no comprendía por qué había decidido abandonar el cargo, entre otras cosas porque esto suponía verse privado de su principal medio de vida. T. sabía bien el peligro en que se encontraba, al no apoyar la causa del rey, pero les animaba bromeando, y les preparaba para el desenlace que presentía habría de venir pronto. Les hacía ver la alegría de la muerte del mártir diciéndoles que "un hombre puede perder la cabeza fácilmente, y, sin embargo, no sucederle por esto ningún mal".Durante este tiempo siguió escribiendo contra los herejes, y su Apology apareció en 1533. Ese mismo año, el 11 de julio, Clemente VII declaró inválida la boda de Enrique VIII con Ana Bolena, que se había celebrado meses atrás, antes incluso de que Cranmer, quien había sido nombrado arzobispo de Canterbury, hubiese declarado nulo el anterior matrimonio del rey con Catalina de Aragón. En junio, había tenido lugar la coronación de Ana Bolena, y T. se había negado a hacer acto de presencia. El 23 mar. 1534 el Papa declaró, finalmente, que el primer matrimonio de Enrique con Catalina había sido válido. Entonces el Parlamento aprobó el Acta de Sucesión que daba poderes al rey para exigir de todos sus súbditos que observasen todo lo que se contenía en ella. A Moro le pidieron, el 13 abril 1534, que se presentara en el Palacio de Lambeth, a jurar el acta y reconocer consiguientemente la unión del rey con Ana. Después de confesar y comulgar, se despidió de su familia, presintiendo que ya no les volvería a ver a todos reunidos. En el Palacio se mostró dispuesto a jurar todo lo que se refería a los derechos de sucesión, aceptando que podían ser fijados por el rey y el Parlamento, pero se negó a afirmar nada que pudiera ir en contra de la autoridad del Papa. Bajo la custodia del abad de Westminster permaneció cuatro días, resistiendo las amenazas y los consejos de amigos y enemigos, y el 17 de abril fue encarcelado en la Torre de Londres.En la prisión estuvo 15 meses, y durante éste tiempo se preparó para el martirio que sabía no tardaría en llegar. Allí escribió varias obras espirituales, en las que resaltan su honda piedad y la íntima y personal familiaridad con la vida y Pasión del Señor. Además de los sufrimientos físicos debidos a la humedad, el frío y demás incomodidades de la prisión, tuvo que soportar la incomprensión de su familia, sobre todo de su mujer, que no entendían cómo se obstinaba en no jurar algo que -con pocas y honrosas excepciones- todos los obispos y doctores del reino habían aceptado. Poco a poco, sin embargo, fueron aceptando -aunque con gran dolorlas razones de Moro. En una conversación mantenida con su hija Margarita, que pudo visitarle varias veces en la prisión, T. le explicaba: "Ya te he dicho que si en esta cuestión me fuera posible dar contento a su Majestad el rey, sin ofender con ello a Dios, no habría hombre más gozoso de hacer juramento que yo" (A. Vázquez de Prada, o. c. en bibl., 290).El 1 jul. 1535 fue juzgado bajo una nueva Acta del Parlamento, acusándole de traidor por no querer atribuir al rey su "justo" título de jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra. En el juicio T. hizo su propia defensa. El ex Canciller, magistrado, abogado y estudioso del Derecho se manifiesta en toda su grandeza, con una defensa magistral, que, sin embargo, resultó estéril. Después de oír la sentencia, dejó bien claro ante el tribunal que la verdadera razón de su condena no había sido su silencio sino el no haber condescendido en el asunto del matrimonio del rey. Fue ejecutado el 6 de julio; su cabeza, clavada en una pica y colocada a la entrada del puente de Londres, fue recuperada, mediante soborno, por Margarita y sepultada en la tumba de los Roper en San Dunstan’s de Canterbury (actualmente iglesia anglicana). Su cuerpo, enterrado en la capilla de S. Pedro ad Vincula en el recinto de la Torre, fue luego arrojado a una fosa común para evitar su reconocimiento. Posteriormente fue imposible localizarlo, pero una inscripción recoge la lista de cuerpos de algunos ajusticiados que pasaron por la Torre; por una de esas extrañas ironías de la historia, los restos de T. y S. Juan Fisher (v.), ejecutado pocos días antes que Moro, descansan en paz junto a los de Ana Bolena y Tomás Cronwell.La noticia de la muerte corrió por toda Europa. Erasmo escribió al obispo de Cracovia narrando el martirio del "mejor y más santo de los hombres que vivieron en Inglaterra". Tres siglos más tarde, el 29 dic. 1886, León XIII beatificó a Tomás. Con ocasión del cuarto centenario de su muerte, el card. Bourne, los obispos y arzobispos de Inglaterra, Escocia e Irlanda, sus fieles, las Universidades, presentaron a la Santa Sede una instancia suplicando que se incoase el proceso de canonización, y el 9 mayo 1935, Pío XI elevaba a T. M. y a S. Juan Fisher a los altares. Se celebra la fiesta de los dos el 22 de junio (hasta 1969, la de T. el 6 de julio).RICHARD A. P. STORK.
V. t.: ANGLICANISMO; ENRIQUE VIII DE INGLATERRA; GRAN BRETAÑA V, 4; INGLATERRA III, 2-3; INGLATERRA, MÁRTIRES DE. BIBL.: Complete Works of St. Thomas More, Yale 1961 ss.; The Correspondence of Sir Thomas More (ed. E. FRANCES ROGERS), Princeton 1947; P. HUGHES, The Reformation in England, 1, 4 ed. Londres 1956; K. PICKTHORN, Early Tudor Government, Henry VIII, Cambridge 1934; A. VÁZQUEZ DE PRADA, Sir Tomás Moro, Lord Canciller de Inglaterra, 2 ed. Madrid 1966 (con amplia bibl.); T. E. BRIDGETT, Life and Writings of Sir Thomas More, Londres 1891; E. E. REYNOLDS, Santo Tomás Moro, Madrid 1959; R. W. CHAMBERS, Thomas More, 2 ed. Michigan 1958; D. SARGENT, Thomas More, París 1935; A. PREVOST, Tomás Moro y la crisis del pensamiento europeo, Madrid 1972; R. J. SCHOECK, Tommaso Moro, en Bibl. Sanct. 12, 608-614.
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