Toledo Ii. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
El primer pueblo históricamente conocido que ocupa el territorio de la actual provincia de T. es el de los carpetanos, de posible origen ibero, citados por Polibio (III,14,2) con motivo de las campañas de Aníbal en el centro de España (220 a. C.). Posiblemente, Talavera fuera la Elbora de los carpetanos que Ptolomeo denomina Libora y Tito Livio llama Ebura. El dominio cartaginés dura poco en esa zona, pues en el 192 a. C. Toletum es conquistada por el cónsul romano Marco Fulvio Nobilior, el cual somete a los carpetanos y domina la Meseta inferior.Toledo romana y visigoda. Como en otros lugares de España, la dominación romana no se efectúa sin resistencia, pero tras varias sublevaciones el territorio cae bajo la obediencia de Roma, encuadrado primero en la Hispania Citerior, llamada Tarraconense desde el 27 a. C., y, al dividirse ésta en dos provincias, en la Cartaginense (197). En la primera mitad del s. I a. C. se designa a Talavera como Caesarobriga, nombre que alude al topónimo celta briga (ciudad fortificada). Restos de villas romanas se han encontrado en Malpica, Cabañas de la Sagra y la misma Toledo. A ésta se refiere Tito Livio como "ciudad pequeña, pero fuerte por su emplazamiento". En época romana comienza ya la cristianización de T., al menos desde el s. III (v. III).La "ciudad pequeña" adquiere importancia con los visigodos (v.), que establecen en ella su capital, durante el reinado de Leovigildo (v.; 568-586), aunque ya desde Atanagildo (551-567) los monarcas visigodos residían en T., ciudad que sobresale en la España visigoda por los concilios (v. TOLEDO, CONCILIOS DE), cuya celebración dependía de circunstancias político-religiosas. El reino visigodo de T. se consolida desde el III Concilio (mayo 589), convocado por Recaredo I (v.). En el XII Concilio (9-25 en. 681) se trata de extirpar la "peste judía", lo cual evidencia los problemas de convivencia entre la población católica, hispano-romana y visigoda, y judía; ésta era numerosa e influyente en el comercio, sobretodo en la ciudad de Toledo. El XVII Concilio (noviembre 694) tiene como tema principal las actividades de los judíos, contra los que se decretan severas medidas (v. HEBREOS II, 2). A Wamba (672-680) se debe la restauración de las murallas de T., en las que coloca reliquias de santos con intención de proteger la ciudad.Toledo musulmana. En el 712, la provincia cae en poder de los musulmanes, pero la numerosa y activa población mozárabe (v.) crea graves problemas a las autoridades de Córdoba (v. CÓRDOBA, EMIRATO Y CALIFATO DE), ciudad que desplaza en importancia a T. hasta el fin del califato (1031). Durante el emirato de Abderramán I (v.; 756798) se registran varias sublevaciones en T., capital de una de las marcas en que se divide al-Andalus (v.). Sulaymán, gobernador de T., se levanta contra su hermano Hixem I (788-796), en defensa de sus derechos al emirato. Más importantes son las sublevaciones de T. durante los emiratos de Alhaquem I (v.; 796-822) y Abderramán II (822-852). La rebelión de los toledanos contra éste se mantiene desde el 829 al 837, en que la ciudad es tomada por las tropas leales al emir. Nuevamente se rebelan los toledanos, en esta ocasión contra Muhammad I (852-886), y con ayuda de Ordoño I de Asturias, pero son derrotados en la batalla del Guadalecete (o Guazalete), en el 855 (v. ASTURIAS, REINO DE, 5).El primer califa, Abderramán III (v.; 912-961), consigue someter a los toledanos, cuya capital conquista, pero durante el califato de `Abd Alláh (888-912) T. se mantiene prácticamente independiente, en poder de los beréberes andalusados, la población musulmana más abundante en T. y que siempre había rechazado la autoridad de los Omeyas de Córdoba, de origen árabe. T., pues, protagoniza una de las oposiciones más sistemáticas al centralismo omeya. En la época del califato, la ciudad de T. llega a tener unos 37.000 hab. y una importante industria de armas.Ya en 1010, durante el califato de Hixem II, T. se constituye prácticamente en reino independiente y llega a ser una de las taifas (v.) más expansivas, que resiste hasta 1085 el avance castellano. En un principio, gira en la órbita de la taifa de Sevilla (v. SEVILLA II), con la que limita por el S. Muhammad ibn Ya’is gobierna T. hasta 1036, año en que comienza el reinado de la familia berberisca Banú Di-I-Nñn, que se mantiene hasta 1085. Al primer sciberano, Ismá’il ibn Zenun al-Zéfir (103643), sucede Ismá’il al-Ma’mún (1043-75), bajo cuyo gobierno la taifa toledana logra su máxima expansión, con la anexión de Valencia (1065) y la conquista de Córdoba (1074); al-Ma’mun continúa la política de su padre y antecesor de mantener las fronteras del reino frente a los ataques de los reyezuelos de Badajoz y Zaragoza, para lo cual busca la ayuda de Fernando I de Castilla y León, de quien se hace tributario después que el monarca cristiano efectuara algunas incursiones devastadoras por el reino de T., con intención de conquistarlo (1062). Con Ismá’il ibn Yahyá al-Qádir (1075-85) termina la taifa de T. en manos de Alfonso V I de Castilla y León (v.), que conquista Talavera (1082), la capital (1085) y otras poblaciones de la actual provincia, comenzando la repoblación (v.) en esta zona.Toledo castellana. La conquista de T. supone el avance de la Reconquista (v.) a la línea del Tajo. Illescas recibe carta de población de Alfonso VII de Castilla y León (1154). La provincia resiste los ataques de almorávides y almohades, que devastan la cuenca del Tajo y llegan hasta las puertas de Toledo (1196). A fines del s. xii se constituye, con la finalidad de perseguir a los bandoleros, la hermandad integrada por vecinos (colmeneros, balleteros, etc.) de los concejos de T., Talavera v Villarreal, una de las hermandades (v.) castellanas más famosas en la Edad Media; confirmada oficialmente en 1300, es reconocida por la Santa Sede como Santa Real Hermandad Vieja de T., Talavera y Villarreal, cuya organización sirve de base a la Santa Hermandad (v.) y a la que sobrevive hasta el s. XVIII. También en Escalona se forma una hermandad, pero con poblaciones fuera del ámbito provincial: con Segovia y Ávila a fines del s. XII, con Plasencia a principios del s. XIII.Hasta mediado el s. XIII, con el avance de la Reconquista hasta el Guadalquivir, T. no queda libre de las incursiones musulmanas. En la capital, donde conviven francos, mozárabes, mudéjares, judíos, etc., se concentran los combatientes de las Navas de Tolosa (v.; 1212), y en ella se dedican los caballeros francos a perseguir y matar judíos, con una idea de exterminio que no encajaba en la mentalidad castellana; pero pronto tal idea importada de Francia se impone y dificulta la convivencia cristiano-judía. Talavera, uno de los centros ganaderos de la Mesta (v.) en la Baja Edad Media, es donada por Alfonso XI (1325-50) a la reina, de ahí el nombre de Talavera de la Reina. Las grandes propiedades caen en manos de unos pocos señores, con lo que predomina el latifundismo y comienza la emigración en las zonas rurales, tras una escasa actividad repobladora. Los toledanos contribuyen a la repoblación del valle del Guadalquivir.En las luchas entre Pedro I de Castilla (v.; 1350-69) y Enrique de Trastámara, T. se rebela contra el primero, que toma la ciudad (1355), y a partir de entonces ésta sigue su causa, resistiendo el asedio de Enrique de Trastámara desde el 30 abr. 1368 al 22 mar. 1369. Cuando las tropas enriqueñas entran en la ciudad, persiguen a los judíos, que habían sido protegidos por Pedro I. Talavera,el castillo de Montalbán (1420), Escalona, Fuensalida, Portillo y Ocaña son escenario de los enfrentamientos entre el infante de Aragón D. Enrique y Juan II de Castilla (v.; 1406-54), con la participación del pueblo toledano en defensa de su rey; pero en 1450 se subleva T., a causa de los excesivos impuestos, contra el valido Alvaro de Luna (v.). También menudean en ese reinado, y durante todo el s. XV, las querellas entre cristianos viejos y judíos conversos de Toledo. Escalona, que había pertenecido a Alvaro de Luna, es cedida por Enrique IV de Castilla a su favorito Juan Pacheco (1470), marqués de Villena, a quien nombra duque de Escalona (1472). T. es capital de la Santa Hermandad, cuya constitución se aprueba en las cortes de Madrigal (1476). De las cortes de T. en el s. XV tienen mayor importancia las de 1480, convocadas por los Reyes Católicos. Con la expulsión de los judíos no conversos en 1492, se inicia la decadencia económica de T., donde eran particularmente numerosos los hebreos dedicados a actividades comerciales e industriales, que desdeñaban los nobles. La presencia de judaizantes (v.) continúa creando problemas de convivencia, incluso entre cristianos viejos y cristianos nuevos.Siglos XV a XX. El 22 mayo 1502 Juana y Felipe "fueron jurados príncipes de Castilla y León, en la iglesia Mayor de Toledo, en presencia de los Reyes Católicos" (L. Galíndez de Carvajal, Anales breves del reinado de los Reyes Católicos, BAE, 70,552). En T. comienza el movimiento de las Comunidades (v.). En 1520, el regidor Juan de Padilla, en nombre del cabildo municipal, proclama la Comunidad independiente del poder central y opuesta al gobernador Adriano de Utrecht, que representaba a Carlos I de España, ausente entonces del país. T. es una de las 15 ciudades que forman la junta Santa (29 jul. 1520), presidida en un principio por el toledano Pedro Lasso de la Vega. Cuando los comuneros son derrotados en Villalar y sus jefes degollados (1521), las ciudades de la Junta capitulan, excepto T., donde dirigen la resistencia hasta 1522 Antonio de Acuña, obispo de Zamora, y María de Pacheco, viuda de Padilla. Las consecuencias de las Comunidades para T. se reflejan en su decadencia política, que sigue a la económica, pues aunque Carlos I reside temporalmente en la ciudad (de ahí el calificativo de ciudad imperial), como antes lo habían hecho los Reyes Católicos, T. deja de ser ese relativo centro político de una España unida, con una corte trashumante, que Felipe II traslada a Madrid (1561).De 10.933 familias en 1594 pasa a tener 5.000 familias en 1646, sin grandes cambios en el s. xvlii, a pesar del resurgir de la industria textil en 1748, con la creación de la Real Compañía de Comercio y Fábricas. En ese siglo, integran la provincia los partidos de T., Alcalá de Henares, Ocaña y Talavera de la Reina, y el priorato de San Juan. En la guerra de Sucesión (v.), la ciudad de T. es ocupada unos días por las tropas austriacas. Durante la guerra de la Independencia, en la batalla de Talavera (27-28 jun. 1809) vencen los españoles (34.000, en su mayoría campesinos sin experiencia) e ingleses (19.000) a los franceses (40.000-50.000), pero los aliados no explotan el éxito. En la batalla del Puente del Arzobispo resultan victoriosos los franceses (8 ago. 1809), quienes encuentran libre el camino hacia Andalucía al triunfar en Ocaña (19 nov. 1809).La actual división provincial de T. data de 1833. El intento de sublevación carlista el 3 oct. 1833 en Talavera, dirigido por el guerrillero Manuel María González (17891833), fracasa y termina con el fusilamiento de éste y dosde sus hijos. La desamortización (v.) de los bienes eclesiásticos afecta a gran parte de la provincia, pero no resuelve el problema agrario planteado por los latifundios y que se mantiene hasta nuestros días. En la segunda mitad del s. XIX, el cambio demográfico de la capital (16.000 hab. en 1857 y 23.317 hab. en 1900) es un reflejo del provincial; la población es absorbida cada vez más por Madrid.En la Guerra de 1936-39, el Alcázar de T. resiste el ataque de las fuerzas republicanas, que se hacen con la ciudad al comenzar la contienda. Dirige la resistencia el entonces coronel José Moscardó (1878-1956), director de la Escuela de Educación Física de T., que pierde a su hijo Luis por negarse a entregar el Alcázar, liberado al fin, después de 10 semanas de asedio (22 jul.-28 sept. 1936), por las tropas del general José Enrique Varela (1891-1956). Terminada la guerra, la recuperación de T. ha sido lenta, incrementándose la despoblación de la provincia.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: G. MARAÑON, Elogio y nostalgia de Toledo, Madrid 1941; 1. FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Historia de la muy noble y muy leal ciudad de Talavera de la Reina..., Talavera 1896; C. SÁNcHEz-ALBORNOZ, El aula regia y las asambleas políticas de los godos, "Cuadernos de Historia de España" V, Buenos Aires 1946, 84-89; ABDUL MAYÍD NAANAHI, Los Banú Di-1-Nún en Toledo, Madrid 1961; 1. F. RIVERA RECIO, Reconquista y pobladores del antiguo reino de Toledo, Toledo 1966; S. DE Moxó, Los señoríos de Toledo, Toledo 1972; E. BENITo RUANo, Toledo en el siglo XV, Madrid 1961; F. JIMÉNEZ DE GREGORIO, Talavera de la Reina en el siglo XVIII, Talavera de la Reina 1962; íD, Toledo en la guerra por la independencia de 1808, Toledo 1953; R. CID LEVO, Mártires de Toledo, Toledo 1942; 1. MOSCARDó, Diario del Alcázar, Madrid 1943; C. RUIZ DE AzILU, El Alcázar no se rinde, Madrid 1960; J. PORREs, Historia de las callesTOLEDO IIIde Toledo, Toledo 1971; INSTITUTO PROVINCIAL DE INVESTIGACIONES Y EsTUDIos TOLEDANOS, Anales toledanos, t. I a VIII, Toledo 1967-73.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.