Tintoretto, Jacopo Robusti
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Biografía GER
Pintor italiano. N. en 1518 en la ciudad toscana de Luca, hijo de Giovanni Battista Robusti, tintorero; de ahí el sobrenombre del pintor. Muy poco se sabe de su juventud y sus comienzos artísticos, aunque en 1539, a los 21 años de edad, ya es maestro pintor. Ridolfi (o. c. enbibl.) refiere el aprendizaje en el taller de Tiziano, que T. tiene que abandonar pronto por tenerle celos el maestro, al observar sus progresos. Sea o no verídica esta anécdota, lo cierto es que T. pasa casi toda su vida en Venecia; se sabe que sale a Roma y Mantua, y hay autores que niegan la posibilidad del primero de estos viajes. La estancia en la Venecia del s. XVI determina que el pintor no pueda sustraerse a la influencia de Tiziano (v.); pero no tiene sus regios clientes, ni viaja por Italia y Alemania como él; su pintura es únicamente veneciana (V. VENECIANA, ESCUELA), porque T. retrata siempre personajes de esa ciudad y ensalza las fuerzas que constituyen la base de la potencia de la República. En tanto que Tiziano hace constantes peticiones de dinero a sus clientes, T. regala algunas obras a la Scuola di San Rocco.En el estilo de T. se funden el dibujo de Miguel Ángel (v.), conocido en el Véneto gracias a la escuela manierista que allí se había creado (V. MANIERISMO I, A, 4a), y el colorido esplendoroso de Tiziano, culmen de la tradición colorística de Venecia, que tiene sus raíces en la tradición bizantina de los mosaicos y que sigue Giorgione (v.). Es razonable pensar que, aunque T. se forma probablemente en la "bodega" de algún pintor de segunda fila, no dejaría de trabajar en un ambiente artístico rico en personajes ávidos de novedades, donde circula una gran cantidad de grabados que dan a conocer a Rafael, Miguel Ángel y Giulio Romano, así como Ugo da Capri y Antonio da Trento. Un famoso grabador de la época, Marcolini, llama a T. "hijo mío". Este grabador había publicado dibujos de Giuseppe Salviatti, que debió de influir en la obra de Tintoretto.Primeras obras. En el abundantísimo trabajo realizado por T. durante más de 50 años, muy pocas obras están documentadas con fecha segura; no se puede señalar en su pintura un desarrollo constante, pero sí es permanente la búsqueda de recursos y novedades, excepto cuando pinta determinados temas, como cuando trabaja para el palacio ducal de Venecia. En sus primeras obras, realizadas en 1530-40, se aprecia un sincretismo de otros pintores venecianos: la pasta espesa de Bonifacio dei Pitati, la elegancia de Paris Bordone y la narrativa de Schiavone. En 1527, tras el saco de Roma (v.), los artistas romanos huyen de la ciudad; llegan a Venecia el Aretino y Sansovino; el primero difunde el conocimiento de los sepulcros mediceos, y Sansovino utiliza en los relieves de S. Marcos elementos dramáticos que más tarde recoge Tintoretto.La primera obra documentada de T. es el cuadro votivo Marcello (Lucerna 1537). Hacia 1540 ejecuta varias Sagradas conversaciones y Madonnas, como la del palacio Curtiss, que ya denota la preocupación espacial, una de las constantes en la obra de Tintoretto. Hacia 1540 ó 1545 es el momento de mayor proximidad de T. a Bonifacio y Schiavone. De 1545 son Apolo y Marsias y Mercurio y Argos, la segunda perdida; por estas obras, Aretino escribe una carta a T. dándole las gracias por haberlas pintado tan joven y en poco tiempo. Apolo y Marsias no se aparta del colorido veneciano, pero tiene la compleja morfología manierista de Bonifacio; si bien los contendientes aparecen muy convencionales, los espectadores, por su claroscuro y su línea de torsión, adquieren movimiento. Por primera vez se utilizan varios grupos de personajes, a fin de dar mayor amplitud espacial.De esa época es Las hijas de Níobe asaeteadas por Apolo y Artemisa (Col. Roca, Venecia), de composición diagonal. Las asaeteadas mantienen sus rostros impasibles, y sólo la diagonal manierística da cierto dramatismo a las figuras. También hacia 1545 encontramos una serie de cassoni, que unos atribuyen a T. y otros a Schiavone. Se conservan en Viena y son historias bíblicas: Convite de Baltasar y La reina de Saba, que a Luigi Coletti le parecen los más típicos de T. por su profundidad espacial; La predicación a David y La historia de Betsabé, de gran sentido espacial por los dos grupos de figuras circulares que la componen, se caracterizan por la frescura de ejecución y por la luz como modeladora de los ambientes.Poco después, hacia 1547, ejecuta para S. Marcuola de Venecia una última Cena y El Lavatorio, que puede considerarse como su primera gran obra maestra. En La Cena hay una gran ambigüedad de color, y un juego de claros y oscuros que mutuamente se resaltan y complementan. Los tonos densos, graves, recuerdan la manera de hacer de Bonifacio; las dos figuras laterales son alegóricas de la fe y la caridad, pero se utilizan también para cerrar la composición. Esta Cena de composición frontal es inferior al Lavatorio con que está emparejada. Lo que allí era un espacio cerrado y oscuro se convierte aquí en una magnífica sinfonía de planos y colores. La complejidad arquitectónica del escenario se ilumina por la derecha. El cuadro desarrolla el esquema compositivo del Banquete de Baltasar. Tiene la misma visión lateral de Tiziano en La Madonna Pessaro, pero lo que allí se coloca en un primer plano, T. lo transforma en un escenario, ampliado no sólo por la perspectiva lineal, sino por las luces y las sombras que se alternan. La "diopsia", consistente en exponer a la vez varios puntos de vista para expresar la tensión de fuerzas antitéticas, también está aquí presente. No es de extrañar que esta obra haya influido en la época veneciana del Greco, ni que Velázquez la comprara para España en su viaje a Italia. De ella hay una réplica en la col. Lord Farnhan (Irlanda).Hacia esa época pinta también T.: S. Demetrio y S. Félix, Cena en casa del fariseo, Ester y Asuero y La adúltera. Dos cartas del Aretino a Sansovino y a T. permiten fechar en 1548 El milagro de S. Marcos socorriendo a un esclavo. En ellas se alaba la belleza de la pintura (de dinamismo manierista en la composición), aunque se ataca la rapidez de ejecución. Si la obra de T. oscila entre tonalismo, cuando se acentúa lo colorístico, y luminismo, si destaca la luz, aquí se equilibran ambos. Se consideran también de ese periodo: Milagro de S. Inés, S. IÍrsula, Lázaro, etc. Hacia 1550 pinta los retratos de la familia Soranzo, de los que se conservan los laterales muy estropeados; y el de Jacopo Soranzo en el castillo Sforza de Milán. Jacopo, ya octogenario, refleja una gran firmeza de carácter en su fisonomía. En 1549 ejecuta: el cuadro de altar de S. Marcial, en el que aparece el santo en gloria; S. Juan de Patmos, de gran colorido; S. Agustín curando a los lisiados, de. Vicenza, manierista, pero lleno de luminismo; S. Jorge liberando a la princesa, de paisaje estratificado, en planos definidos por un juego de líneas curvas; Venus y Vulcano, escena intimista en que Vulcano sorprende a Venus con Marte, que se esconde bajo un velador. Esta obra, de la que hay un boceto en Berlín, es de un gran equilibrio en la composición y tiene gamas de colores influidas por Veronés. El resto de la habitación se ve mediante un espejo, recurso utilizado anteriormente por los flamencos (Van Eyck, maestro de Flémalle) y posteriormente por Velázquez.Madurez artística. Hacia 1550-53 T. realiza para la Scuola della Trinitá un ciclo de pinturas al que pertenecen: La creación de los animales, que parecen volar y nadar a impulso del Creador; Adán y Eva, composición diagonal de colorido tizianesco; Caín y Abel, de esquema diagonal, casi torsionado, en complicada composición, y dibujo casi miguelangelesco. De esa época son los temas mitológicos: Liberación de Arsinoé, de composición dramática claramente manierística; y Dido y Eneas. En S. Ludovico con S. Jorge y la princesa, para el magistrado de la sala de los camarlengos de Rialto, contrapone el recogimiento del santo obispo con el animado coloquio de S. Jorge y la princesa, reflejada ésta en la armadura del santo. Encargado de decorar las puertas del órgano de S. María del Huerto, realiza El martirio de S. Cristóbal (1551), de gran sobriedad compositiva. La visión angélica de S. Pedro decora con el anterior los postigos interiores del órgano. La presentación de la Virgen, terminada en 1556, es de composición circular por la forma de la enorme escalera de piedra, vista de abajo arriba, y la diagonal transversal a ella divide la pintura en una zona de luz y otra de sombra. La natividad de la Virgen quizá sea réplica de la de S. Zacarías.En plena madurez de su arte, T. realiza en 1555 intercalándolas con las pinturas de S. María del Huerto: S. Úrsula y las vírgenes, de gran cromatismo, similar al de las historias bíblicas del Prado; Moisés hace brotar agua de la roca, de inspiración veronesiana; las telas de la Biblia del Prado, a las que ya se ha aludido: Judith y Holofernes, La casta Susana, Moisés salvado de las aguas, Salomón y la reina de Saba, Ester, La purificación de las vírgenes medianitas y La mujer de Putifar (1555), compradas por Velázquez para Felipe IV durante su segundo viaje a Italia. También pinta en 1555 Susana, de Viena, con la cual llega al culmen de su primer momento tonal y recuerda el patetismo de Lorenzo Lotto (v.; 1480-1556). Ni Manet (v.; 1823-83) ni Renoir (v.; 1841-1919) han interpretado como él un cuerpo atravesado por la luz. Sólo Degas (v.; 1834-1917) sabrá representar así la intimidad femenina. Algunos críticos atribuyen al T. de esa época: Júpiter y lo, del Ermitage; Leda, de la col. Contini; Anunciación, etc.En 1555 casa con Faustina Episcopi, hija del guardián de la Scuola de S. Marcos, institución para la que empieza algunas pinturas, encargadas por el médico Tomasso Rangone. Antes había realizado las del órgano de la iglesia de S. María del Lirio (1552-57), que representan los cuatro Evangelistas con sus símbolos, colocados de dos en dos, en sucesión. de graduaciones y efectos de vibraciones luminosas, como en Frans Hals (v.; ca. 15801666); la postura de S. Marcos influyó más tarde en Caravaggio (v.; 1573-1610).Hacia 1560 decora frescos de fachadas venecianas que contribuyen a dar gran colorido a la ciudad. Se han perdido, pero conocemos por Ridolfi su existencia, y que pinta en el palacio Gussoni las figuras de las alegorías de las tumbas mediceas de Miguel Ángel. De esa fecha son además una Santa Cena para S. Trovaso, un retrato de Alvise Cornaro, y las pinturas para decorar la Scuola del Sacramento. De hacia 1562 son las obras ya citadas de la Scuola de S. Marcos. El hallazgo del cuerpo de S. Marcos recuerda a Mantegna (v.; 1431-1506) en el cadáver del santo. En Rapto del cuerpo de S. Marcos, una tempestad apaga el fuego en que los fieles querían quemar el cuerpo del santo. El milagro del sarraceno es de clásica composición diagonal manierista. En las tres aparece el retrato del donante. En 1562-65 pinta una pareja de lienzos gigantescos para S. María del Huerto: El juicio final, donde la figura de Cristo está inspirada en un grabado de Lucas de Leiden (ca. 1489-1533), y La adoración del becerro de oro, cuyo estatismo recuerda un antiguo mosaico bizantino.Hacia 1564, terminadas las obras arquitectónicas de la Scuola de S. Rocco, se decía que era un bello estuche carente de joyas. Para decorarla, se intenta convocar un concurso entre los pintores. Uno de los cofrades de la Scuola entrega 15 ducados para que se excluya a T., pero éste se procura secretamente las medidas del óvalo donde en concurso se debían realizar los bocetos, y el día del fallo presenta la pintura terminada: Gloria de S. Roque. Así se compromete a ejecutar las pinturas que constituyen un ciclo estudiado por cuantos artistas del s. XVII visitan Venecia. Para la sala de Albergue pinta: una grandiosa Crucifixión llena de movimiento y enmarcada por una luz lívida característica; en torno al óvalo central, cuyo eje es la cruz, se agrupan los comparsas, incluidos los que crucifican a los ladrones; Cristo ante Pilatos, con una figura de canon alargado, recuerda el manierismo de El Greco; el original Ecce-Homo, y Cristo con la cruz a cuestas. Para la librería Sansovina hace: unos filósofos de recuerdo bíblico (1571-72) y Cristo con Marta y María (1575), de colorido típicamente veneciano.Volviendo a S. Rocco ejecuta: La piscina probática, y entre 1576 y 1581 hace las pinturas de la sala superior: Adoración de los pastores, en que separa horizontalmente los personajes principales y secundarios; Bautismo de Cristo, donde la luz se hace espectral en el fondo; Multiplicación de panes y peces; La serpiente de bronce; Caída del maná, y Moisés saca agua de una peña. En las paredes, Isaac, fonás y la ballena, Resurrección, Ascensión, etc. Son 56 telas referentes a la liberación de males materiales o espirituales. Hacia 1577 pinta una serie de telas mitológicas para el palacio ducal, alegóricas de Venecia y su gobierno. Es una obra de taller, en el cual estaban integrados sus hijos Domenico, Marco y Marietta. Hasta 1587 sigue con las composiciones de S. Rocco, y en 1590 acaba La Cena, de S. Giorgio Maggiore, así como La recogida del maná. M. en Venecia el 31 mayo 1594. T. influye en la pintura española a través de El Greco y Velázquez.M. D. VARELA BARATAS.
BIBL.: C. RIDOLFI, Vita de lacopo Robusti. Il Tintoretto, Venecia 1642; VASARI, Vite..., Florencia 1568; A. M. ZANETTI, Della pittura veneziana, Venecia 1680; 1. RUSKIN, The stones ol Ven¡ce, 3, Venecia 1937; V. NEBBH, Tintoretto, la Scuola di San Rocco, Venecia 1944; L. COLETTI, Il Tintoretto, Bérgamo 1944; R. LONGHI, Viatico per tinque secoli di pittura veneciana, Florencia 1952; A. PALLUCCHINI, Tintoretto, Barcelona 1971; R. CHIRELLI, Tintoretto, la Scuola di San Rocco en Venecia, Florencia 1968; G. DELOGU, Drawings by Tintoretto, Nueva York 1969; M. G. GIARDI, Tintoretto, Buenos Aires 1964.
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