Tibet Iii. Religion. REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
La religión oficial del T. es el lamaísmo (v.), al menos hasta la invasión de la horda marxistacomunista. Su precedente fue la religión bon (v.), queTIBETcon el budismo (v.) formó el lamaísmo. No es posible realizar una historia religiosa del T. antes del s. VI por falta de documentación escrita. Sin embargo, hubo una religión indígena anterior a las mencionadas, que podemos conocer de alguna manera a través de leyendas.Sustrato religioso prehistórico. Los tibetanos distinguen siete o diez periodos caracterizados por el reino de una especie particular de demonios o divinidades menores; después llegaron reyes celestes que durante el día regían el país, y por la noche volvían al cielo. Por fin, aparecieron los reyes terrestres, y fue entonces, en aquellos tiempos míticos y correspondiendo a acontecimientos prehistóricos deformados, cuando según la tradición apareció en el país la religión bon, la más antigua del Tibet. El primer rey, Songtsen Gampo (v. II), está considerado como la encarnación del bodhisattva Avalokiteshvara, patrón y protector del T., que introdujo el budismo y la civilización.Nos encontramos en el T. con dos religiones importadas: el bon y el budismo; existió una religión autóctona, y los tibetanos hacen una distinción entre la "religión de los dioses", Ihachos, término que designa al bon y al budismo, y la "religión de los hombres", mi-chos, forma anterior e indígena de su religión. Esta última estaba representada en la historia mítica del T. por los narradores de cuentos míticos, sgrung, y los cantores, lde’u. Parece que a las dos religiones organizadas del bon y del budismo se han incorporado algunos elementos religiosos de esa forma indígena; sin embargo, en el culto, en las invocaciones a los dioses y divinidades del T. se dan, a menudo, los dos nombres, el antiguo de la "religión de los hombres" y el nuevo de la "religión de los dioses". De esta religión indígena quedan: cuentos míticos, sgrung y leyendas ancestrales sobre el origen del mundo, que surgió de un huevo; ciertas costumbres, algunos ritos tales como colocar algunas piedras en los puertos de montaña, lo que acaba por formar un montón de piedras llamado el "castillo de los guerreros" y que representa a los genios guerreros de los montes, o quemar ramas de enebro e invocar a los dioses locales. Muchas costumbres primitivas del lamaísmo no proceden del bon, sino de la religión indígena del país.Bon y lamaísmo. La religión bon es poco conocida, y las crónicas tibetanas la describen como importada; se invitó a bonpos de Tazig (Irán) cuya especialidad era "domar a los demonios"; fueron, pues, extranjeros llegados del Sudoeste en una fecha antigua. Se cree que los sacerdotes bon eran chamanes (v.), pero también pudieron ser brujos tántricos. El fundador de la religión bon es Shenrab mibo (o Jzenrab), al que se hace llegar del Irán; se ha pensado en influencias iraníes maniqueas (v.) y gnósticas (v.), y el importante papel que juegan las emanaciones de luz en la religión bon confirmaría esta tesis (v. IRÁN VII). La descripción de los ritos bon en la biografía de Milarepa muestra el ritual seguido en la curación de enfermedades, en las evocaciones de muertos y en las prácticas mágicas.Las técnicas del bon fueron asimiladas en el lamaísmo; brujos tantristas, sngags-pa o dbon-po, las utilizaron. Con la introducción del budismo, algunos bonpos o seguidores del bon dieron vida a una nueva o más sistemática secta bon como reacción a aquél y al lamaísmo a que dio lugar. A menudo se confunde al sacerdote bon con el brujo tantrista de la orden no reformada del lamaísmo, los nyingmapa, y los historiadores tibetanos llaman bonpos a los taoístas de China.Los bonpos han imitado el budismo; tienen sus escrituras sagradas propias, una especie de monasterios en el Este del T. y en el Norte del Nepal, y su vocabulario técnico de filosofía. En lugar de girar hacia la derecha los objetos sagrados, lo hacen hacia la izquierda, y su esvástica está al revés de la del lamaísmo. En vez de decir el gran mantra lamaico om.mani.padme.húm, recitan la fórmula mágica om.madre.mule.sale.ndu. Tienen sus lugares sagrados y sus propagadores, que actúan sobre todo en las tribus de los mosso, en la frontera entre China y Tibet.La doctrina bon sobre los orígenes del T. recoge las mismas leyendas que la tradición lamaica; la línea de los maestros bonpos desciende de los "dioses de luz" y acaba con Shenrab mibo, cuya biografía se encuentra en el Gzer-myig, escrito como sútra budista y que recuerda las leyendas de la vida de Buda. Un texto bonpo muy popular es el Klu’bum, texto de los Nága, los dioses del suelo, y sobre todo del subsuelo acuático, que tienen su origen en la India. Para la fusión con el budismo, la forma peculiar que adopta éste en el T. y su historia allí, v. LAMAÍSMO.Danzas y fiestas religiosas. Según J. Bacot, en el lamaísmo, el ritual mágico de las danzas con máscaras, cham, tan populares en el T. y descritas por los viajeros, pertenecía a la antigua religión bon. Estas danzas se crearon a propósito de las máscaras antiguas, bag, veneradas en Samye, según la historia tibetana, al igual que las estatuas. Representaban a los dioses "protectores de la religión", chosskyong, y se utilizaban para la manifestación de la divinidad que poseía el que las llevaba. Las danzas sagradas con estas máscaras evocaban la presencia de los dioses; el dios Mahákala era la divinidad central de estas ceremonias, cuyo tema consistía en la expulsión del mal, representado por una muñeca que era apuñalada y despedazada por la divinidad principal. Esta inmolación es corriente en el ritual tántrico; se mata a la parte demoniaca del demonio para liberar el principio consciente, rnam-shes, y permitirle subir al "paraíso". Los sacerdotes tántricos no llevan máscaras en las danzas porque no representan a dioses; en sus ropas se dibujan cabezas y huesos humanos; son los "dueños de los mantram", sngaps-pa.Estas danzas sagradas, tan características del T., a pesar de hallarse dentro del calendario religioso y del ritual del lamaísmo, tienen todavía muchos elementos de ritos antiguos prelamaicos; aparecen en todas las grandes fiestas del año religioso, sobre todo en la de Año Nuevo. La fecha ha cambiado con los siglos y ahora corresponde al Año Nuevo chino, sin duda desde la época mongola, y coincide con la luna de febrero. A lo largo del año tienen lugar otras fiestas, cada una con su carácter religioso y mágico a la vez; solicitan la protección de los dioses sobre el país, y se acompañan de danzas y posesiones de mediums, chos-skyong, para conocer la voluntad de las divinidades.La fiesta más característica del T. es la de Fin de Año, en la cual se trata de expulsar al mal; hay un chivo expiatorio representado por un individuo que huye de la ciudad, y se celebran danzas sagradas purificadoras en las que los danzarines se cubren con máscaras. Un manuscrito de los s. VIII-IX d. C., descubierto en las excavaciones de Tuen-huang y relativo al ritual bonpo de los funerales reales, indica el número y la especie de víctimas, hombres y animales, que se debían inmolar en la tumba del rey difunto. Este texto, tal como señala I. Bacot, evoca el osario de la gran necrópolis recientemente descubierta en China y cuya fecha se calcula en la época Chang (s. XVI-XI a. C.). La disposición de estos restos que tienen 3.000 años de antigüedad es análoga a la descrita en el ritual tibetano de Tuen-huang. La antigua religión del T. prelamaico podría pertenecer así a unas amplias corrientes culturales prehistóricas de Asia. Las luchas legendarias del budismo contra la religión local corresponden a la resistencia de los tibetanos, fieles a su vieja magia nacional. El budismo triunfó, pero gracias a un compromiso con los antiguos conceptos religiosos; tuvo que aceptar muchas costumbres y cultos antiguos que integró en su propio ritual tántrico.V. t.: BON; LAMAíSMO; BUDA Y BUDISMO; INDIA VI.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: J. BACOT, Introduction á l’histoire du Tibet, París 1962; R. A. STEIN, La civilisation tibétaine, París 1962; A. DAVIDNEEL, Mystiques et magiciens au Tibet, París 1929; íD, Initiations lamaiques, 3 ed. París 1957; S. B. DASGUPTA, An introduction to tantric buddhism, Calcuta 1958; W. Y. EVANS-WENTZ, The Tibetan book of the dead, Londres 1957; A. GOVINDA, Foundations of Tibetan mysticism, Londres 1959; H. V. GUENTHER, sGam-po-pa, the iewel ornament of liberation, Londres 1959; M. LALOu, Les religions du Tibet, París 1957; P. TACCHI VENTURI, G. CASTELLANI (dir.), Storia delle religioni, V, Turín 1971; C. REGAMEY, La religión del Tibet, en F. KSNIG (dir.), Cristo y las religiones de la tierra, I, Madrid 1960, 279-289; íD, Tibet, en Diccionario de las religiones (dir. F. KONIG), Barcelona 1964, 1380-1383.
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