Thorvaldsen, Bertel
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Biografía GER
Escultor danés; n. en Copenhague el 13 nov. 1770; m. en la misma ciudad el 24 mar. 1844. Neoclásico convencido, tanto por los consejos de sus compatriotas Zoéga y Carstens, como por la atenta lectura de Winckelmann(v.), se traslada a Italia en 1797, entendiendo haber nacido de verdad el día de su llegada a Roma, como escribía: "He nacido el 8 de marzo de 1797; hasta entonces, yo no existía". Efectivamente, mucha más escultura clásica hallaría en Roma que en Copenhague, pero de helenismo muy relativo. Virtualmente, no conoce verdadera estatuaria griega hasta que, trasladados de Egina los mármoles del templo de Afaia por Luis I de Baviera, este monarca le encarga su restauración. Pero, antes de este hecho, T. había tallado en mármol muchas grandes figuras y grupos, como Hebe, Venus, Las Tres Gracias, Jasón con el vellocino de oro, Psiquis, Amor y Psiquis, La Esperanza, Ganimedes, Baco y Ariadna, Marte y Venus, Aquiles y Príamo, etc. Todo un mundo de mármol -fue casi el único material que trabajara con sus propias manos- de perpetua corrección, pero de considerable frialdad, la propia en quien tenía de la estatuaria griega un concepto mucho más adivinado que preciso. No obstante, piezas como el altorrelieve Las Gracias oyendo los cantos del Amor sorprenden por su exquisito modelado, sólo posible en un gran escultor.De 1812 data una de sus obras más ambiciosas, la serie de bajorrelieves alusivos al Triunfo de Alejandro Magno en Babilonia, inspirados en el friso de las Panateneas del Partenón, que el artista pudo conocer mediante grabados, y que no fue emplazada en el palacio del Quirinal, para donde se proyectaba, sino que quedó en la villa Carlota, en Cadenabbia, cerca del lago de Como. En 1820 talla en la roca, en Lucerna, el León muerto, alusivo al sacrificio de los guardias suizos que defendieron a Luis XVI y su familia en el asalto de las Tullerías. Es obra más famosa que perfecta, a la que el escultor no dota del aire -de grandeza que la ocasión requiere. Otros monumentos, muy posteriores, resultan más afortunados. Aparte de las estatuas de Gutenberg en Maguncia, de Schiller en Stuttgart, del Mausoleo de Pío VII en S. Pedro de Roma, T. es el autor del sepulcro del duque Eugenio de Leuchtenberg en los Teatinos de Munich, y de las estatuas ecuestres del elector Maximiliano en esta misma ciudad, del príncipe Poniatowski en Varsovia y del príncipe Potocki en Cracovia. Ello da idea de su fama europea.Al regresar a Copenhague, luego de haber tallado tantísimas toneladas de mármol, el recibimiento es apoteósico. No deja de presentársele otra ocasión de continuar tallando, esta vez los temas cristianos, en la nueva iglesia de Nuestra Señora, construida por G. F. Hansen (1756-1845). T. realizó, en el frontón, un gran bajorrelieve figurando La predicación de S. Juan, y otro en el coro, Entrada de Cristo en Jerusalén. De mayor empeño son las 13 grandes figuras de mármol en el interior de este templo, esto es, un Apostolado completo y una imagen del Salvador, erguido, con los brazos abiertos, obra famosa, mil veces reproducida por todo procedimiento, pero que tiene más de divinidad clásica -acaso Zeus- que de cristiana.La gratitud de Copenhague a su artista se evidencia al encargar al arquitecto Bindesbóll (1800-56) el Museo T., edificio de líneas muy severas y afortunadas, donde se enclava la tumba del escultor y se guardan sus principales obras, las que no dejan de proporcionar frío al espectador por la glacial perfección con que las tratara su autor. El retrato de este rubio escultor de mirada impasible, por Eckenburg, puede verse en la Gliptoteca Ny-Carlsberg, también en Copenhague, y explica mucho de su obra. No le faltaron discípulos y continuadores; si en su país se llaman Bissen (1798-1868) y Jerichau(1816-83), en Alemania lo es Emil Wolff (1802-79), y en Italia Luigi Bienaimé (1795-1878), Pietro Galli (1804-77) y Pietro Tenerani (1789-1869). En la Historia del Arte se dan paradojas tan peregrinas como ésta. de un escultor escandinavo que adoctrina en estatuaria clásica a los italianos.J.A. GAYA NUÑO.
BIBL.: E. PLON, Thorvaldsen, sa vie et son oeuvre, París 1867; E. ROSEMBERG, Thorvaldsen, Bielefield 1896; T. OPPERMANN, Thorvaldsen, hans barndom og ungdom, Copenhague 1924; E. MOLTESSEN, Bertel Thorvaldsen, Copenhague 1927. V. t. los catálogos del Museo Thorvaldsen.
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