Tesis
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Varios
Concepto. La palabra t. es transcripción de la griega beal; (latín thesis), que literalmente quiere decir acción de poner y posición. Se usa para referirse a una afirmación o juicio que no es inmediatamente evidente, y que, por tanto, necesita ser demostrado o probado por razonamientos u otros métodos deductivos, inductivos, etc., de conocimiento (v. MÉTODO; RACIOCINIO; CONOCIMIENTO). Cuando una afirmación o conocimiento es de inmediata evidencia (v.) no necesita demostración: es algo que el entendimiento (v.) capta directamente de la realidad y la expresa tal cual es; entonces se trata de un principio (v.), nombre más usado por los filósofos (al hablar de los primeros principios del conocimiento), o de un axioma (v.), nombre más usado por los matemáticos (aunque hay diferencias o matices diversos). Ahora bien, a partir de axiomas y principios se puede llegar a conocimientos nuevos, que tienen el carácter de conclusión de un razonamiento o de una serie de pruebas, experiencias, etc., y que son a los que se suele denominar tesis (en matemática se suelen llamar teoremas).Una hipótesis (v.), en cambio, es una suposición, que si puede demostrarse se convierte en t.; a veces también se toma una hipótesis como punto de partida de una demostración, con la que se llega a una o varias t. que dependerán de la verdad de la hipótesis de partida, o que confirmarán la hipótesis si puede demostrarse o comprobarse por otro camino la verdad o las t. concluidas. De lo dicho se desprende el sentido que tiene llamar t. a los trabajos que han de realizarse y presentarse para alcanzar los máximos grados (v.) académicos, generalmente los de doctor; se supone que la t. doctoral es un trabajo de estudio e investigación (v.) personales del doctorando, con el que se llega a alcanzar algún nuevo conocimiento o aspectos nuevos de algo ya conocido en la materia de que se trate.Para la t. como simple proposición o juicio, v. Juicio (Filosofía) y LÓGICA II.Historia. Platón (v.) emplea el vocablo t. en la República con el significado de afirmación o proposición. Aristóteles (v.) reconoce cierta diversidad de usos, entre los que destaca el de llamar t. al presupuesto de una demostración que no sea un principio o axioma básico; también llama t. a aquella opinión de un filósofo que, precisamente, contradice la opinión general; p. ej., era una t. de Heráclito (v.) el que todo cambia y nada permanece. Desde Cicerón (v.), por lo menos, t. equivale a proposición o cuestión que se ha de discutir o demostrar. Así, en la Edad Media, una t. era una proposición filosófica, teológica, jurídica, etc., que se presentaba para discutir o, en su caso, probar con razonamientos. Los grandes maestros medievales, sin embargo, no utilizan en sus exposiciones el método de t. que luego se haría clásico en filosofía, teología, matemáticas u otras ciencias. Así, por ej., S. Tomás de Aquino (v.) organiza su Suma teológica alrededor de preguntas y no de enunciados. Su método de cuestiones tiene tres fases principales: (1) se plantea una pregunta y se enumeran las varias razones y respuestas que llevarían a una conclusión contraria a la verdadera o a la del autor; (2) citando una autoridad, S. Tomás pasa al cuerpo de la demostración de lo que es la respuesta o solución verdadera; (3) se responde a las objeciones o respuestas dadas inicialmente, una por una. Duns Escoto (v.), Guillermo de Ockham (v.) y otros autores medievales siguen esta misma estructura expositiva y didáctica.Los filósofos modernos,p. ej.,losneoescolásticos y otros, siguen una organización un poco distinta, que llegó a hacerse clásica. En primer lugar se enuncia una t. o proposición, que es como un resumen sintético de lo que se va a demostrar. Luego siguen varias fases: (1) el estado de la cuestión (status quaestionis), donde se expone la historia del problema; (2) la demostración o pruebas de la tesis (probatur thesis), presentada generalmente en forma de uno o varios silogismos (v.); (3) los corolarios (corollaria), consecuencias o derivaciones de lo demostrado; (4) los escollos (scholia), que consisten en aclaraciones y ejemplos ilustrativos de lo demostrado; (5) se añaden a veces soluciones o respuestas a objeciones; aunque no siempre son necesarias estas tres últimas partes o etapas. Un ejemplo importante de este método de exposición es el del conocido y muy difundido manual de filosofía de J. Gredt (Elementa Philosophiae, 13 ed. Barcelona-Friburgo-Roma 1961). Esta organización expositiva ha sido bastante utilizada, con más o menos variaclones, en matemáticas y otras ciencias, sobre todo en tratados para uso escolar o universitario. En el teólogo, filósofo y lógico español Juan de Santo Tomás (v.), del s. XVII, se observa una transición entre el estilo de preguntas o cuestiones y el de tesis.Más contemporáneamente, casi ningún autor construye o expone su materia en forma de t., pensando que, en general, el valor pedagógico que pueda tener una clara presentación no compensa suficientemente una cierta pérdida de tensión intelectual cuando de antemano está enunciada la solución en la t. (por otra parte el esquema de t., estado de la cuestión, pruebas por silogismos, etc., puede favorecer, más que un estudio racional, un racionalismo sofocante; hay cosas que admiten varias opiniones o soluciones; v. RACIONALISMO). Por todo ello, se tiende a introducir las cuestiones, sobre todo las filosóficas, problematizando y haciendo hincapié en algo que pueda crear cierta perplejidad intelectual (un poco al estilo de S. Tomás). Esto parece inducir mejor a la actividad filosófica o intelectual que la presentación de t., que parece servir más para impartir información. A este modo de presentación también ha contribuido, quizá, la proliferación de ensayos (v.; estudios o trabajos que no pretenden un rigor científico, sino aproximaciones, hipótesis, sugerencias, opiniones, problemas, etc., sobre un tema). A veces, sin embargo, especialmente en manuales o tratados generales para uso escolar o académico, se añade al final un resumen de lo ’demostrado o concluido, en forma de t. (y en matemáticas suele predominar el enunciado previo del teorema). No se debe pensar que el enfoque problemático sea más honesto por parte del profesor o expositor que el enfoque que comienza enunciando la t., ya que normalmente al comenzar intentando crear perplejidad ya se sabe cómo se va a salir de ella. Y los ensayos deberían reservarse sólo para aquellas cuestiones que no están suficientemente demostradas y para las que, por su naturaleza, no admiten otro tipo de tratamiento o exposición.En la corriente de pensamiento llamada idealismo (v.), del s. XIX, la palabra t. es usada con un sentido especial dentro de su peculiar método dialéctico. Así, p. ej., Fichte (v.) entiende por t. la posición subjetiva con que comienza el movimiento dialéctico de t., antítesis (v.) y síntesis (v.; entendida ésta también de un modo peculiar). La "tesis" es correlato de la "antítesis", y ambas entendidas como aspectos parciales de la verdad, que en último término deben ser superados en la "síntesis" (este método es muy utilizado por el marxismo para dar una apariencia de demostración a sus sofismas). Parece ser que por influjo del idealismo se difundió entre estudios literarios e históricos la estructuración de la materia en t., antítesis y conclusión. Y también es probable se deba a influjo del idealismo la extensión de la falsa creencia de que la verdad (v.) está siempre en una posición intermedia entre posturas subjetivas opuestas calificadas de extremistas.JAMES G. COLBERT, IR.
BIBL.: La de los arts. JUICIO (Filosofía); LÓGICA II; HIPÓTESIS; PRINCIPIO; AXIOMA; SILOGISMO; MÉTODO; SÍNTESIS; ANTíTESIS; DIALÉCTICA; VERDAD, etc. Para el uso aristotélico, H. BONITZ, índex aristotelicus, Berlín 1961 (sub voce); para Fichte, X. LÉON, La philosophie de Fichte, París 1902, 22. Puede añadirse aquí: J. LASSO DE LA VEGA, Cómo se hace una tesis doctoral o manual de técnica de la documentación científica, 2 ed. Madrid 1958; íD, Manual de Documentación, Barcelona 1969, cap. XXXIV ss.; J. BULLEJOS, Método para la redacción de tesis profesionales, México 1959; G. LITTON, Cómo hacer una tesis de grado, Tucumán 1965; A. SERTILLANGES. La vida intelectual, Barcelona 1944; J. GuITTON, El trabajo intelectual, 5 ed. Buenos Aires 1965.
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