Teruel I. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Es la más meridional de las tres provincias aragonesas, la más pequeña (14.804 Km2) y la menos poblada (170.284 hab. en 1970); es también la menos poblada de España, junto-con Soria (11 hab/Km2), aunque supera en cifras absolutas a la misma Soria y a Segovia y Guadalajara. Teniendo en cuenta que la densidad media española es de 67 hab/Km2, puede apreciarse el grado de despoblación de T., incluida su capital, la de menor población absoluta de España. La población de la provincia calculada para 1980 es de 132.364 hab. Sólo nueve provincias españolas la superan en extensión. Pertenece al grupo de provincias con el más escaso índice de desarrollo (una de las cinco cuyos ingresos totales no alcanzaron los 6.000 millones de pesetas en 1964) y con el porvenir menos claro, a causa del constante éxodo demográfico. Limita con las siguientes provincias: al N, con Zaragoza; al S, con Valencia; al E, con Tarragona y Castellón, y al O, con Guadalajara y Cuenca (SO).Medio físico. Estas características de pobreza y retraso se explican en buena parte por el territorio que le cupo en suerte en la división provincial del siglo pasado. Podemos decir que T. es una recopilación completa de las topificadas desdichas naturales de la Península: relieve macizo, elevado y áspero, extrema dureza climática, aislamiento; un medio, en suma, nada favorable para la vida económica moderna.El 80% de la superficie se articula sobre los altos macizos del Sistema Ibérico (v.) meridional, lo que los turolenses llaman genéricamente la Sierra. La depresiónCalamocha-T., alto corredor entre los 850 y 1.000 m. de altura, bifurcado a partir de T. en el valle del Turia y del Mijares, se constituye en el eje demográfico de las sierras y la línea de sutura de sus macizos. Al oeste de la depresión se sitúa el macizo de Albarracín, relevado hacia el NE por el de sierra Menera. El relieve asciende como en amplios peldaños desde los 900-1.000 m. de la depresión hasta los 1.800 m. Los horizontes se mantienen muy abiertos, y la sensación de montaña sólo se adquiere por las inmensas foces del Guadalaviar (curso alto del Turia). Estas altas parameras son extensas superficies de erosión, que arrasan una estructura de pliegues laxos calcáreos de edad alpina, y que los últimos movimientos posmiocénicos han deformado en gradería. Los núcleos paleozoicos de sierra Menera, Albarracín y Cerro de la Plata destacan como pequeños horsts residuales. Un clima continental neto, con escasas precipitaciones a pesar de la altura, transparencia atmosférica, predominio de situaciones estables y fuertes oscilaciones térmicas, con mínimos no alcanzados en España, dan al paisaje una grandeza insospechada.Las calizas del jurásico repelen la vegetación o la empobrecen a un carrascal y enebral abiertos. A partir de los 1.400 m., el pinar se adueña del territorio creando una de las más hermosas masas de pinares de la Península: Pinus pinaster en los niveles inferiores, y Pinus silvestris a partir de los 1.500 m.La depresión Calamocha-T. es una larga desgarradura tectónica, de época miopliocénica, recorrida penosamente por el Jiloca por la falta de pendiente. Al este de la depresión se extiende otro conjunto de moles aplanadas, cuya altura aumenta hacia el Mediterráneo. El valle del Alfambra, que se une al Turia en T., permite distinguir dos sectores: las sierras de Cucalón (1.491 m.) y Palomera (1.498 m.) con los Llanos de Visiedo (1.400 m.) intermedios, el occidental; y las sierras del Pobo (1.758 m.), Gúdar (2.024 m.) y Maestrazgo (1.766 m.), el oriental. Su estructura y el predominio de las superficies de erosión fuertemente alabeadas son una repetición de Albarracín, con la única diferencia de que el zócalo paleozoico no aflora. La macidez del relieve es espectacular en las altas muelas del Maestrazgo turolense, entre Cantavieja y Mosqueruela. El clima se hace más mediterráneo, es decir, menos lluvioso y más luminoso, y el pinar, cubriendo también amplios espacios, es menos denso y esbelto. Al sur de T., entre el valle del Turia y del Mijares, se levanta el macizo de Javalambre (2.020 m.), aislado por los dos profundos surcos, pero en todo semejante a los demás.El 20% restante de la provincia se incluye dentro de la depresión del Ebro y es lo que los turolenses llaman Tierra Baja, y los zaragozanos, Bajo Aragón:? v. ARAGÓN (Región) I. Son tierras llanas, modeladas sobre materiales oligomiocénicos horizontales, en amplias mesas y mesetillas interfluviales, por los ríos Martín, Guadalope y Matarraña, afluentes del Ebro (v.) por su orilla derecha. Es verdaderamente una antesala del clima mediterráneo tortosino, purificado por la continentalidad y embellecido por la estepa.Economía. El contraste entre la Sierra y la Tierra Baja es un leit motiv que se repite en todos los aspectos de la provincia. La Sierra es el país ganadero y forestal muy poco poblado, salvo en las ranuras del Jiloca, Turia y Alfambra, únicos enclaves verdaderamente agrícolas, donde el monocultivo cerealista ocupa las tierras más altas, los viñedos se agrupan en torno a los pueblos, y los regadíos forman cintas de verdura junto a los ríos, con una modalidad frutera en el Turia-Alfambra, y remolachera en el Jiloca. Las altas parameras alimentan una poderosa ganadería lanar, que en tiempos fue trashumante, y que cuenta en la actualidad con unas 500.000 cabezas, riqueza que se complementa con la explotación del pinar (184.000 Ha.), casi siempre de tipo colectivo, y del mineral de hierro en Ojos Negros y Bezas, que dan trabajo a 500 obreros y se benefician fuera de la provincia.La Tierra Baja es un apéndice más de la depresión del Ebro, con sus regadíos policultores y sus secanos cerealistas y arbustivos. El olivar reviste cierta importancia por su cantidad y calidad (36.415 Ha.), entre el Guadalope y el Matarraña. Una franja minera importante suelda la Tierra Baja con la Sierra, en ambas vertientesde la sierra de San Just, en los altos valles Martín y Guadalope. Es el lignito, acumulado en los terrenos cretácicos y explotado desde el siglo pasado, que da ocupación a 6.518 personas. La extracción está en decadencia, y se salva gracias al consumo de las centrales térmicas de Escatrón, Aliaga y Escucha.Población. T. alcanzó su máxima población en 1910 con 255.491 hab.; a partir de entonces, el crecimiento ha sido regresivo. El contingente emigratorio que esto supone se evalúa para el periodo 1910-60 en 139.184 hab., la mayor parte de los cuales viven en Valencia, Barcelona y Zaragoza. Estas pérdidas afectan a toda la provincia, salvo los municipios mineros (Andorra y Utrillas), y las dos ciudades provinciales T. y Alcañiz.La ciudad de T. rige administrativamente toda la provincia, aunque de hecho su influencia económica se limita a las serranías y depresiones, es decir, a la tierra alta turolense. Muy bien emplazada en la orilla izquierda del Turia, poco después de la confluencia del Guadalaviar y Alfambra, domina la ruta de Valencia hacia la depresión del Ebro y Vascongadas; esta posición estratégica es la razón de su existencia y su capitalidad (v. II). Sus funciones actuales no pasan de las puramente administrativas y comerciales, para un entorno no muy extenso. Todo ello se refleja en un ritmo demográfico lento, que ha hecho pasar su población de 10.797 hab. en 1900 a 21.638 en 1970. Para 1980 se calcula una población de 23.314 hab.S. MENSUA FERNÁNDEZ.
BIBL.: J. M. CASAS TORRES y OTROS, Aragón. Cuatro ensayos, Zaragoza 1960; M. SOLÁNS CASTRO, Evolución de la población de Teruel entre 1860 y 1960. Estudios geodemográficos, Teruel 1968; F. JAIME, Visión forestal de la provincia de Teruel, Zaragoza 1952.
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