Termas HIST.
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Historia
Edificio o parte del mismo destinado a baños, especialmente en época romana. Las t. son de origen griego,pero los romanos las convirtieron en cosa propia. En toda casa o villa romana notable, rústica o urbana, no faltaban las dependencias dedicadas a termas. Por otra parte, en toda ciudad había t. públicas, de propiedad privada u oficial. Las t. oficiales se levantaban con magnificencia, y se usaban gratuitamente. Tratándose de edificaciones complejas, los problemas presentados como traída de aguas y su distribución, alcantarillado y calefacción, se solucionaban con gran algarada de técnicos.Termas domésticas. Consistían en un conjunto de tres estancias: una con calefacción (caldarium) y una bañera (alveus), otra donde se preparaba esta calefacción (of ficina praefurnium), y una tercera destinada a vestuario (apodyterium). En el caldarium, y con un dispositivo especial, se disponía de agua caliente para la bañera y de agua fría para una pequeña piscina (labrum). Este programa hizo necesarias tres salas, una para el baño caliente (caldarium), otra para el baño frío (frigidarium) y otra a temperatura templada (tepidarium), a las que se añadió un vestíbulo (apodyterium) y otra habitación con elevada temperatura, con estufa, para sudar (laconicum o sudatorium). El calor se obtenía de un horno comunicado con el subsuelo hueco de algunas habitaciones (hypocaustum), que a la vez calentaba el agua de las calderas metálicas del praef urnium. El aire caliente pasaba incluso entre los paramentos. Generalmente se instalaban dos calderas, una con testudo alvei en la parte superior sobre el horno con agua caliente, y otra que era templada por los humos y el aire caliente de la combustión. Un tercer depósito suministraba agua fría. Ejemplo de t. privadas es la villa de Boscoreale, que conservaba las calderas en estado casi perfecto. El orden de las habitaciones era de la más a la menos caliente: praef urnium, laconicum, caldarium, tepidarium y frigidarium.Termas públicas. Se hicieron tan populares que las había en todas las ciudades del Imperio, incluso en las más pequeñas. Solamente en Roma, en el s. IV, se contaban más de 856 establecimientos termales, aparte de las t. de Caracalla, que tenían una superficie de unas 11 Ha., y de las de Diocleciano, de más de 13 Ha. Las t. públicas constaban de los mismos elementos que las privadas, además de la zona de servicios y letrinas. Para los baños calientes se usaban bañeras, y después pequeñas piscinas circulares debajo de hornacinas. A veces se añadía a las t. un gimnasio, que imitaba la palestra griega y constaba de un patio rodeado de pórticos con una piscina. Era frecuente que las t. dispusieran de lugares de reunión y reposo, como exedras al aire libre, habitaciones cerradas con asientos e incluso jardines. Algunas t., como las de Pompeya (v.), se dividían en dos partes, según los sexos.Los elementos de las t. variaban en función del clima. En los países templados, el f rigidarium consistía en un patio con una gran piscina, mientras que en los cálidos consistía en una sala cubierta por una bóveda con la piscina en una hornacina, sistema que se seguía también en Pompeya. El tepidarium no es corriente en las provincias septentrionales del Imperio por el excesivo frío, y en África por el calor, pero es importante en los países templados. Tanto en Tréveris (Alemania) como en Timgad (Argelia) resulta algo secundario; sin embargo, en los países templados adquiere gran desarrollo, con un paseo cubierto y con pequeñas piscinas para abluciones templadas. El caldarium tiene menos importancia en los países cálidos, en tanto que en los fríos tiene mucha y es de vastas dimensiones. También por razones del clima,el laconicum se hace imprescindible en África, por el gusto al baño de vapor y a la exudación.Estructura. Las t. eran rectangulares, a veces cruciformes y raramente circulares, y se cubrían con bóvedas de arista. El agua, de la que se necesitaban grandes cantidades en ciertos establecimientos, se llevaba a través de acueductos y canalizaciones de plomo; el desagüe se efectuaba por un sistema de alcantarillado perfecto. Los edificios se orientaban de tal manera que las habitaciones de baños calientes diesen al mediodía, y las de baños fríos al N. En las t. dobles para hombres y mujeres, el sistema de calefacción era común para los dos bloques. El problema del mantenimiento de una gran masa de agua caliente en la piscina del caldarium se solucionaba en las t. pompeyanas de Stabies con la construcción de una especie de hipocausto bajo ellas, por donde circulaba aire caliente. Por otra parte, aplicando los principios de los vasos comunicantes y la dilatación de los cuerpos -el aguapor el calor, se lograba una circulación continua de agua entre la piscina y la caldera del praefurnium.Al principio, las t. en las casas particulares ocupaban el extremo de un patio (pequeñas t. al S de Timgad). Después se disponían asimétricamente alrededor de él (Stabies). Finalmente, el plano de las t. adquirió simetría (t. de Caracalla, t. grandes de Timgad, t. de Santa Bárbara en Tréveris); en el eje menor de un rectángulo, a partir de la entrada, se sucedían el frigidarium, el tepidarium y el caldarium, y se abrían a ambos lados dos grupos de vestíbulos, vestuarios, lacónicos, galerías, palestras y salas de unción. Las salas centrales, con bóvedas elevadas, abrían sus ventanales sobre las laterales más bajas. La decoración de las grandes t. era riquísima, con mármoles polícromos, estucos pintados, relieves, artesonados, candelabros, estatuas en hornacinas, columnas, etc.Adoptadas en España las costumbres romanas, aunque los restos de t. monumentales son escasos, abundan las noticias de que hubo gran número de ellas; se conservan abundantes restos. De los dos conjuntos termales de Itálica (v.), el mayor tiene una superficie de 75 por 62,50 m., con un pórtico central y un patio, y separación entre hombres y mujeres. En las laterales se abrían los apodyteria, en el centro el f rigidarium con piscina, a continuación el tepidarium con dos piscinas, y después el caldarium con hipocausto y tuberías de cerámica para el aire caliente de las paredes. Análoga disposición presentaban las de la parte sur de la ciudad. Las t. de Rielves (Toledo) disponían de una gran exedra y cámara circular similares a las de Timgad. En Valera la Vieja (Cuenca), las t. tienen un vestíbulo y gran número de habitaciones. En Mérida (v.) se observan restos de t. con estancias rectangulares y piscinas; otro conjunto emeritense tenía hipocausto y cámara absidial comunicada con unas galerías. Las t. de la villa de Cuevas de Soria muestran un horno sobre hipocausto, y todos los demás elementos termales.Otros restos de t. hay en Carteia, en el cortijo del Ahorcado (Baeza); con cámaras circulares, en Peña de la Sal (Arba), Gijón, Tarragona, Barcelona, el Puig (Valencia), Sádaba (Zaragoza), Cabriana (Álava) y Bigastro (Alicante). A través de la toponimia pueden localizarse también t. en poblaciones con nombres latinos de Caldas y Tiermas, y el árabe Alhama. Los restos más importantes son los de Alange (Castrum Colubri) en la provincia de Badajoz, probablemente el ejemplar mejor conservado y todavía en uso; es un rectángulo de 44,4 por 12,5 m. y 12,50 m. de altura, con dos cámaras circulares con cúpula y claraboya central, y pequeños apodyteria absidiales; al fondo se abren las piscinas cilíndricas de 5 m. de diámetro. Tienen interés los restos de Las Bóvedas (Málaga), Caldas de Malabella (Aquae Voconiae), Caldas de Montbuy, Montemayor, Lugo, Fitero, etc.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: DAREMBERG-SAGLIO, Balneum y Thermae, en Dictionnaire des antiquités grecques et romaines, París 1877-1917; R. CAGNAT y V. CHAPOT, Manuel d’Archéologie romaine, París 1917-20; P. STETTINER, Rome in her monuments, Roma 1912; 1. R. MÉLIDA, Monumentos romanos de España, Madrid 1925; D. DE LOS Ríos, Las termas de Itálica, ciAnnali dell’Istituto Archeologico de Roma", 1861; 1. DE C. SERRA RAFOLS, Las termas romanas de Caldas de Malabella, Madrid 1940; M. WHEELER,Roman art and arquitecture, Londres 1964; D. S. ROBERTSON, Greek and roman architecture, Cambridge 1943.
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