Terencio Afer, Publio
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Biografía GER
Comediógrafo latino. Según la amplia y fundamental biografía del poeta escrita por Suetonio y transmitida por el gramático Elio Donato, que la transcribió como introducción al propio comentario de las comedias, sabemos que T. había nacido en Cartago; su cognomen, Afer, según los críticos antiguos y algunos modernos, atestigua que su origen no era cartaginés (a pesar de haber nacido en Cartago), sino líbico. T., pues, fue el primer escritor que la tierra de África (todavía no convertida en provincia romana, pero ya expuesta a la influencia y expansión de Roma) daba a la Literatura latina, no muchos años después de la batalla de Zama, en el intervalo entre la segunda y tercera y última Guerra Púnica. La fecha de su nacimiento es incierta; puede colocarse en torno al 190 a. C. También son oscuros los datos sobre su marcha a Roma y su primera educación. Muy joven pasó a ser esclavo, no se sabe cómo, del senador romano Terencio Lucano, quien por su belleza e inteligencia le hizo educar exquisitamente. T. tomó, según la costumbre, el nombre gentilicio de su patrono, llamándose, por tanto, Terencio Afer. Desde muy joven entró en relación con las más cultas y aristocráticas familias de la Urbe, en particular con Escipión Emiliano, el futuro destructor de Cartago, con Gaio Lelio y con L. Furio Filón.Es difícil averiguar cómo se dedicó al teatro. Puede decirse que el género cómico encontraba un favor especial en el círculo filoheleno de Escipión y Lelio, al que pertenecía Terencio. A pesar de pertenecer a este círculo, la actividad literaria de T. no estuvo exenta de dificultades. Siendo muy joven, debió de encontrar en los agones teatrales la enemistad de los antiguos, que en el campo de la comedia habían sido compañeros y secuaces de Cecilio y, muerto el maestro, intentaban ocupar su puesto. Le atacaban, principalmente su rival Luscio Lanuvino, insinuando que él no era el autor de sus obras, sino sus nobles amigos. El propio T., al replicar a esta acusación, no la rebate ni la admite, convirtiéndola en adulador homenaje a sus patronos. Después de haber escrito las seis comedias que se han conservado, efectuó un viaje a Grecia y a Oriente, y murió a su regreso a Roma. Acerca de los motivos de este viaje, las opinionesdifieren, así como sobre la causa inmediata de la muerte, que se fechó entre los años 159 y 158 a. C. Es tradición que sólo alcanzó la edad de 25 años; en este caso, habría escrito su primera obra a los 19.Las seis comedias de T. tienen nombres griegos, según la tendencia que había empezado a prevalecer en Cecilio. De ellas, cuatro, Andria, Heazztontirrtorournenos, Ezumchus, Aclelplice, se remiten a originales de Menandro (v.); dos, Hecyra y Pliormio, a Apolodoro de Caristo, otro renombrado representante de la Comedia Nueva. Poseemos datos sobre la reprecentación de todas ellas e indicaciones sobre los modelos griegos, a los que sirven de complemento algunas alusiones de los prólogos. La primera, Andria (La mujer de Andros), se representó en los ludi Megalenses del a. 166 a. C. (el prólogo parece referirse a una segunda representación); su argumento era el mismo que el de la comedia homónima de Menandro, aunque también T. se "contamina" con elementos de otra comedia menandrea, la Perinihia. En el 165 se representó Hec.vra (La suegra): volvió a representarse en el 160 durante los juegos fúnebres en honor de L. Emilio Paulo y por tercera vez en los ludi Roznani del mismo año. La pieza se inspira en Apolodoro de Caristo, pero se añadían elementos de los Epitrepontes de Menandro. A los dos años de intervalo de la primera representación de Hec.vra, en el 163, se representó el Heautoz7tirriorountezzos (El torturador de sí mismo), en los ludi Megalenses. El director de la compañía, que es también actor. Ambivio Turpión, responde en el prólogo de esta obra a dos críticas que se le hacían a T.: la ayuda prestada por sus protectores célebres y la contaminado. La pieza combina dos intrigas de amor paralelas, tomadas de un original del mismo nombre de Menandro. En el a. 161 se presentó el Eunuchus, considerada por muchos como la mejor comedia de T., en los ludi Megalenses. Luscio Lanuvino, según nos cuenta Donato, lanzó contra esta obra y contra Adelphoe una acusación de plagio, entendiéndose aquí por plagio la reftindición de una comedia griega que ya con anterioridad algún otro había representado. Sostiene Luscio Lanuvino que la parte del soldado y del parásito introducidos en esta comedia habían sido tomados del Colux de Novio (v.) y del Colar de Platito (v.). A estas críticas contesta T. en el prólogo a Pliormio, aunque, como hemos visto, no da pruebas contundentes de que no se hubiese dejado contaminar. El Phormio fue representado por primera vez el mismo año del Eunuchus. Tenía por modelo una comedia de Apolodoro de Caristo titulada Epidikczzóznezios (El acusador). La última obra de T. representada es Adelplzos (Los hermanos), y tuvo lugar en el 160 durante los juegos fúnebres en honor de L. Emilio Paulo; el tema está tomado de un drama homónimo de Menandro, pero contaminado con una pieza de Dídilo, Synapotlznéskozztes, que ya Plauto había imitado en sus Conzmorientes.Las comedias de T. son de tema poco variado: intriga tramada alrededor de una aventura amorosa (resuelta por un reconocimiento y concluida en matrimonio) que pone en conflicto a jóvenes con sus padres, o esclavos con sus patronos, y da ocasión al autor de hacer aparecer los personajes tradicionales de la comedia: el soldado fanfarrón, el esclavo libertino, el parásito, la cortesana, el leno (mercader de mujeres). La intriga se desarrolla de ordinario sin muchas peripecias dramáticas, salvo en el Eunuchus, que es fértil en incidentes. Uno de los valores más importantes de T. en el arte de la construcción dramática es la habilidad con que combina los elementos tomados de diferentes modelos y particularmente el cuidado que aporta a las exposiciones. Sus comedias valen, pues, más por la pintura de situaciones que por los desarrollos de la intriga. Sabemos que la mayor parte de sus obras siguen los modelos de Menandro. Esta predilección por el más "clásico" entre los autores de la Comedia Nueva la había heredado de Cecilio y tenía como objetivo tanto el refinamiento literario como el moral, es decir, el ennoblecimiento de las palabras y costumbres; es aquí donde más se aleja T. de la antigua tradición itálica, de la comicidad brillante, impetuosa, de Plauto o Nevio. Otro de los valores importantes de sus comedias, ya reconocido por los críticos antiguos, especialmente por Varrón, lo constituye el estudio de los caracteres; sin embargo, se le puede reprochar, como hizo julio César apodándolo "medio-Menandro" (dimidiatus Menander), la deficiencia de vis o de virtus cómica.Los prólogos de T. muestran su preocupación por el arte y su voluntad de agradar al público cultivado. Las intrigas, que dan prueba de invención, imitan libremente, por contaminación, las comedias de costumbres de Menandro. Los elementos de sorpresa son naturales y los detalles de la puesta en escena hábilmente indicados en el transcurso de los diálogos. Las situaciones dramáticas de sus comedias son menos variadas que en Plauto. Pero quizá la diferencia esencial entre él y Plauto se manifieste más claramente al considerar la orientación general de sus obras. Mientras Plauto lleva a escena figuras propias del pueblo en tumultuoso tropel, T. se esfuerza en lograr una perspectiva exacta, que tiene como punto central el joven y elegante caballero romano. Como Menandro, pretende despertar la sonrisa; como Plauto, es un sentimental. En términos generales, los argumentos son similares a los de muchas comedias plautinas, pero la atmósfera es muy diferente. En T. todo es refinado, de tonos suaves, moderados. Ninguna escena de farsa grosera perturba el clima de exquisita cortesía, de sentimiento "romántico" y de reflexión moral. Los jóvenes son más dignos y los viejos menos ridículos, las bromas de los esclavos más templadas. El moderno teatro del sentimiento está en T. plenamente formado.La lengua de T., muy simple en apariencia, es la propia de la conversación, tal y como se hablaba en los círculos muy cultivados que frecuentaba el poeta. Totalmente latina, un poco árida, precisa, sin mucho colorido, lleva las huellas de su origen aristocrático y representa el primer modelo de clasicismo latino. En esta gracia y esta pureza del lenguaje ya los antiguos (César, Cicerón) vieron la fuerza principal de este escritor, lo mismo que ocurrió en la Edad Media y el Renacimiento; pero, a partir del s. xviii, T. se vio completamente relegado a expensas de Plauto.V. t.: MENANDRO; PLAUTO, TITO MACCIO.P. FLORES SANTAMARÍA.
BIBL.: PH. FABIA, Les prologues de Térence, París 1888G. NORWOOD, The art ot Terence, Oxford 1923; N. TERZAGHI, Prolegomeni a Terenzio, Turín 1931; W. A. LAIDLAW, The Prosody ot Terence. A relational Study, Oxford 1938; E. REITZENSTEIN, Terenz als Dichter, Amsterdam 1940; G. COPPOLA, 11 teatro di Terenzio, Bolonia 1942; F. ARNALDI, Da Plauto a Terenzio I & 11, Nápoles 1947; A. BARBIERI, La vis comica in Terenzio, Milán 1951; L. CASTIGLIONi, Terenzio e Virgilio, Milán 1955; J. STRAUSS, Terenz und Menander, Berna 1955; O. BIANCO, Terenzio, Problemi e aspetti dell’originalitá, Roma 1962; B. DENZLER, Der Monolog be¡ Terenz, Zurich 1968.
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