Teoría Económica ECON.
Categoria:
Economía
Concepto. Ciencia que tiene como objeto de estudio al mismo conjunto de fenómenos o parcela de la experiencia empírica que el que caracteriza, en general, a las disciplinas habitualmente comprendidas bajo la etiqueta genérica de "economía". Por ello, nuestra atención se centrará en los aspectos de la t. e. que la distinguen de las restantes ramas particulares de la Economía (v.).Un primer rasgo diferenciador es el de que la t. e. pretende formar parte de la ciencia empírica contemporánea, señalando como objetivo para sus investigaciones establecer en lo posible leyes generales referidas al comportamiento de los fenómenos económicos, a fin de permitir enlazar hechos particulares conocidos independientemente (explicación) y posibilitar la predicción (condicional) de acontecimientos futuros. Las exigencias que impone esta característica de la t. e. a su contenido hacen posible diferenciarlo claramente, por una parte, del propio de la Economía normativa o Política económica (v.) y, por otra, de los de la Historia económica y Economía descriptiva.Así, la Política económica, frente a esta aspiración de la t. e. de captar la realidad -lo que es-, pretende, en cambio, descubrir y evaluar los diferentes caminos o medios para incidir sobre la realidad en orden a la consecución de determinados fines -lo que debe ser- en la medida que lo permita su propia compatibilidad interna. En cuanto a la Historia económica y Economía descriptiva, ambas -al menos en sus versiones tradicionales- se ocupan primariamente del acontecer de hechos o fenómenos particulares (pretéritos o actuales, respectivamente), enfoque distinto sin duda del escogido por la t. e., indagador de leyes, hipótesis y regularidades generales.El segundo aspecto distintivo de la Le. radica en que para la sistematización de su contenido recurre no sólo a criterios meramente taxonómicos, sino también, y con intensidad creciente, al criterio lógico, presentando sus leyes e hipótesis bajo la forma de una jerarquía en la que las correspondientes a cada nivel tienen el carácter de consecuencias lógicas de las situadas en los niveles superiores, mientras que poseen el de premisas respecto de las pertenecientes a niveles inferiores. Naturalmente, las proporciones de nivel supremo (axiomas) sólo tienen la condición de premisas, en tanto que las del nivel más bajo de la jerarquía la tienen únicamente de consecuencias.Una ordenación tal del corpus de la t. e. permite subrayar su diferenciación, ya señalada, frente a la Historia económica y a la Economía descriptiva, al tiempo que la distingue de aquellas generalizaciones empíricas que entrañan simplemente la clasificación de los objetos o fenómenos económicos en distintas clases. Sin embargo, es necesario advertir la frecuente presencia de generalizaciones del tipo mencionado dentro de lo que tradicionalmente se estudia bajo el nombre de teoría económica.El status científico de la teoría económica. La validez de las hipótesis y teorías pertenecientes a la Le. debiera ser, en principia, independiente de cualquier posición ética particular, dependiendo única y exclusivamente de su consistencia con la evidencia empírica. Ésta es la exigencia de su aspiración a la condición de ciencia empírica. Sin embargo, y hasta fechas no muy lejanas, los economistas mostraron un notable desconocimiento de las obligaciones impuestas por eJ método científico, anclados en absolutas posturas metodológicas, al tiempo que quienes, excepcionalmente, buscaban contrastaciones empíricas concluyentes tropezaban con serias dificultades enraizadas en la naturaleza social de los fenómenos estudiados, en la misma forma en que las hipótesis eran formuladas y en la escasa idoneidad del instrumental estadístico disponible.Solamente a partir de la década de los años 1930 surge un amplio movimiento orientado hacia el establecimiento de normas mejor definidas de competencia científica en el campo de la teoría económica. Los tres principales componentes de este movimiento renovador fueron: a) una progresiva toma de conciencia de los economistas acerca de las exigencias del método científico; b) la aportación por el keynesianismo (v. KEYNES) de hipótesis cuyas posibilidades de contrastación eran más prometedoras que las de la "Teoría de los precios" tradicional, y c) el desarrollo de la Econometría (v.), una de cuyas pretensiones básicas es, precisamente, la de facilitar los instrumentos técnicos adecuados para la contrastación de las hipótesis y teorías económicas.Pese a todo ello, y aun cuando sería absurdo negar la importancia del avance logrado de 1930 a 1970, la aplicabilidad y efectiva utilización del método científico en esta disciplina es aún insuficiente, por lo que parece encontrarse "en plena etapa de transición, en la que la condición científica de la teoría económica es más que una feliz realidad, una meta a alcanzar, un objetivo, una esperanza" (Quintás, o. c. en bibl., 18).Los métodos y las técnicas de investigación en teoría económica. Un primer conjunto de métodos o técnicas utilizadas por los profesionales de la t. e. son las que pudiéramos denominar "técnicas de investigación empírica", constituidas por los procedimiento específicos de que aquéllos se valen para reunir, ordenar y manipular los datos de la experiencia empírica. Una importante parte de estas técnicas también es utilizada por otras disciplinas sociales, pero las más sofisticadas, fruto de la adaptación o directa utilización de las ofrecidas por las más variadas ramas de la estadística moderna, no han sido adoptadas todavía por aquellas otras disciplinas, hecho citado frecuentemente como una de las razones que permiten afirmar que la Economía es la más "madura" de las ciencias sociales. Obviamente, es imposible estudiar aquí este tipo de métodos, que en parte constituyen el objeto de toda una disciplina económica (v. ECONOMETRÍA) y, en parte también, se hallan recogidos en multitud de informes, monografías y textos en los que sus autores dan cuenta de las técnicas utilizadas en sus investigaciones empíricas.Un segundo grupo de métodos de investigación es el integrado por los que llamaremos "métodos de análisis", caracterizados por definir un modo especial de enfocar los problemas sometidos a examen. Se distingue así el análisis "dinámico" del "estático"; el análisis "parcial" frente al "general"; el análisis "microeconómico" versus el "macroeconómico" y, finalmente, el análisis "a corto plazo" como distinto del análisis "a largo plazo". Examinemos cada una de estas dicotomías:a) Análisis estático y análisis dinámico. En 1928, Ragnar Frich estableció las bases para una terminología destinada a gozar de la general aceptación de los economistas gracias, en parte, a su posterior interpretación, desarrollo y difusión por Hicks y Samuelson. De acuerdo con ella, los dos métodos se distinguen por la estructura de las funciones de interrelación utilizadas en los modelos con los que el análisis se realiza.El análisis estático excluye toda relación intertemporal explícita entre las variables. De este modo se elimina el tiempo de las interrelaciones entre las variables, siendo relegado su papel a la mera función de introducir cambios en datos y parámetros. Gracias a esto último es posible utilizar el método estático para analizar procesos temporales y de cambio, mediante la llamada estática comparativa, consistente en comparar sucesivas posiciones de equilibrio estático.En el análisis dinámico, por el contrario, para la explicación de los fenómenos que se investigan se usan relaciones entre variables cuyos valores no se refieren todos al mismo momento o periodo de tiempo. Así, las interrelaciones en el modelo dinámico incluyen relaciones significativas entre valores de las variables en diferentes puntos del tiempo. Un esquemático panorama general del campo de la Economía dinámica podría ser el siguiente:Como paso preliminar podemos distinguir entre dinámica del equilibrio, cuyo objeto es el análisis de trayectorias de equilibrio (en cualquiera de los diversos sentidos en que cabe extender este término en Economía dinámica), y dinámica del desequilibrio, que comprende el estudio de diferentes problemas. Como primero de ellos tenemos el análisis de la estabilidad tanto de "posiciones" (estáticas) de equilibrio como de "trayectorias" de equilibrio. Un segundo tema es el análisis de la travesía entre "posiciones" (estáticas) o "trayectorias" de equilibrio (estables). Con respecto de los dos temas anteriores, la dinámica del desequilibrio aparece siempre relacionada de algún modo con posiciones o trayectorias de equilibrio, pero, nótese, esto no es siempre así, pues su campo de estudio incluye también los movimientos de los sistemas que, por cualquier motivo, jamás están en equilibrio. Finalmente, del mismo modo que hemos hablado de análisis estático comparativo, podemos ahora hablar de dinámica comparativa, entendiendo por ella el estudio de la forma en que cambia un movimiento por una modificación en las condiciones, parámetros o supuestos.Sin duda, una gran parte de la t. e. es totalmente estática y esta circunstancia dista mucho de ser satisfactoria, dada la naturaleza intertemporal de las relaciones económicas más relevantes. No obstante, y atendiendo a que la estática es mucho más simple que la dinámica, y a que frecuentemente aquélla proporciona un conveniente punto de partida para el análisis dinámico, puede aceptarse que el análisis estático ha sido, con frecuencia, injustamente valorado.b) Análisis parcial y análisis general. El análisis general es un método en el que se considera explícitamente el carácter de compleja interdependencia que en el mundo de los hechos califica a las variables económicas. La idea básica de este método es la pretensión de tener presentes en el análisis a todas las variables fácticamente relevantes para el fenómeno estudiado.En el análisis parcial, por el contrario, se aísla artificialmente un aspecto del fenómeno económico, considerando como variables relevantes a sólo una parte de las que realmente lo son. Para ello se recurre a la llamada cláusula ceteris paribus, por la que se supone que las variables excluidas no alteran su valor en el curso del análisis.Obsérvese que la distinción en examen no puede proponerse de un modo tajante, pues siendo los procesos económicos de naturaleza "no aislada" (esto es, existe una gran interacción con hechos y fenómenos no económicos), cualquier tipo de investigación, por muy general que sea en su intención -y siempre que, naturalmente, pretenda decir algo que valga la pena-, ha de recurrir, de algún modo, a la cláusula ceteris paribus.c) Análisis microeconómico y análisis macroeconómico. Mientras que el primero se caracteriza por tratar de las decisiones de empresas y consumidores (es decir, de "unidades económicas individuales"), el segundo se interesa en la actuación de grandes grupos de sujetos económicos con respecto a ciertas magnitudes económicas globales ("agregados"). En el microanálisis, ciertamente, se utilizan también agregados como pueden serlo la "oferta de una industria", la "demanda de mercado", etc., pero, obviamente, se trata de una agregación realizada sobre bienes cuasi homogéneos. Todo lo opuesto puede afirmarse respecto de los agregados básicos del análisis macroeconómico, puesto que los bienes agrupados bajo etiquetas tales como "producto nacional", "inversión nacional", etc., son notoriamente heterogéneos.En realidad, la diferencia entre macro y microanálisis va más allá de la apuntada, pues la distinción se extiende también a los fines prioritariamente pretendidos en la investigación. Mientras que el enfoque macro se preocupa básicamente por el comportamiento del "todo" económico nacional, prestando escasa atención a la articulación, distribución y relaciones existentes en el seno de esa globalidad, en el enfoque micro es justamente lo último lo que constituye su campo fundamental, aun cuando estudia al sistema económico en su totalidad en la llamada Teoría del equilibrio general (v. MACROECONOMíA v MICROECONOMÍA).La escasa profundidad de análisis y conceptuación del primitivo keynesianismo, predominantemente macroeconómico, unida al deseo de establecer un puente entre los dos tipos de investigaciones que permitiese fundirlos en una única teoría general, dio lugar a varios intentos -entre los que merece mención especial el realizado por Patinkin- dirigidos a fundamentar un nivel de análisis en el otro. Sin embargo, los resultados, aunque prometedores en muchos aspectos, no han alcanzado todavía la meta pretendida.d) Análisis a corto plazo y análisis a largo plazo. El primer economista que intentó definir con precisión el corto y el largo plazo fue Alfred Marshall (v.). La distinción que él estableció caracteriza el paso de un tipo de periodo a otro simplemente por la transformación de datos y parámetros en variables: a medida que el periodo de tiempo se prolonga, aumenta el número de elementos considerados como variables en el análisis. En la t. e. contemporánea se utilizan varios periodos de análisis y su definición se realiza de acuerdo con el criterio marshalliano, aunque no siempre es la misma para todas las ramas de la teoría económica. Una de las más populares es la que recogemos seguidamente:Periodo ultracorto, durante el cual incluso el mismo volumen de producción se supone constante. Periodo corto -análisis "a corto plazo"-, definido por la inmutabilidad del equipo productivo. En este periodo el volumen de producción y las cantidades aplicadas en diversos factores (mano de obra, materias primas, etc.) se convierten en variables como consecuencia de la posibilidad de utilizar con mayor o menor intensidad el equipo capital disponible. Periodo largo -análisis "a largo plazo"-, en el que el volumen de los bienes de equipo disponibles se considera como una variable más del análisis. Por último, se habla también con cierta frecuencia de un periodo ultralargo, en el que incluso la organización social y las instituciones se convierten en variables.F. MOSQUERA BELLO.
BIBL.: J. R. HICKS, Capital y crecimiento, Barcelona 1967; S. R. KRUPP, La estructura de la Ciencia económica, Madrid 1973; F. MACHLUP, Essays on Economic Semantics, Englewood Cliffs, N. J., 1963; J. R. QUINTÁS, La Economía como disciplina en etapa de transición hacia su constitución como Ciencia, "Rev. Española de Economía", III,1, 1973; P. A. SAMUELSON, Fundamentos del análisis económico, Buenos Aires 1966; F. ZEUTHEN, Teoría y método en Economía, Madrid 1960.-En relación con estos temas: J. A. MÉNDEZ, Relaciones entre Economía y Ética, Madrid 1970; A. MILLÁN PUELLES, Economía y libertad, Madrid 1974.
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