Teodorico el Grande
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Biografía GER
Del noble linaje godo de los Amalos, era hijo de Teodomiro, jefe de los ostrogodos (v.) federados que se habían asentado en las regiones de Panonia y Nórica, dentro de los confines del Imperio romano. N. en el 454,su padre debió de mandarlo de niño como rehén a la corte de Constantinopla, donde permaneció cerca de diez años (462-472). Durante este tiempo, adquirió algo del refinamiento y cultura que le rodeó, hecho que se reflejó en su fecundo gobierno como rey de Italia (493-525). En el 475, cuando murió su padre, fue designado por los nobles ostrogodos para sucederle, conduciendo a su pueblo a la Mesia inferior (Bulgaria), en el Bajo Danubio.Desde entonces practicó una política cuyo único fin fue consolidar su posición, aprovechando las situaciones apropiadas. Por eso, fiel a lo expuesto y a pesar de su condición de federado del Imperio romano de Oriente, ayudó o atacó al Imperio según su conveniencia. El apoyo brindado al emperador Zenón contra el usurpador Basilisco le proporcionó los títulos de patricio, cónsul, así como el cargo de magister utriusque militiae, creado para él. Con el beneplácito del emperador Zenón venció a los gépidos y penetró en Italia con el pretexto de restituir aquella península al Imperio, aunque en realidad buscaba mejores tierras para su pueblo.La entrada de T. en Italia por los pasos septentrionales del Friuli y Venecia Julia fue más que una expedición militar una emigración en masa del pueblo ostrogodo (v.) La resistencia opuesta por los hérulos de Odoacro fue valerosa y positiva, ya que a pesar de las victorias de T. a orillas del Isonzo, y después cerca de Verona (489) y sobre el Adda (490), no logró conquistar Rávena (v.), ciudad donde se había refugiado Odoacro. Ante esta prolongada resistencia, T. tuvo que recurrir a pactar con Odoacro la división de Italia (v. ITALIA IV), que nominalmente continuaba formando parte del Imperio. A pesar de lo estipulado, pocos días después del acuerdo, T. mandó asesinar a Odoacro y sus principales partidarios, durante un banquete. De esta manera quedó como único señor de la península Itálica, gobernando pacíficamente durante más de 30 años (493-525), aunque siempre reconoció una supremacía moral del Imperio de Oriente.El gobierno de T. se distinguió por su moderación y prudencia, cosa que facilitó una ligera recuperación de la vida económica y social italiana. El primer problema que solucionó sin ocasionar serios perjuicios a la población romana fue el asentamiento de los ostrogodos en las nuevas tierras del norte de Italia, al ocupar principalmente las pertenecientes a Odoacro y los suyos. En materia administrativa conservó las disposiciones romanas y mantuvo en sus cargos civiles a los antiguos funcionarios imperiales, reservando únicamente para los ostrogodos los cargos militares. De esta manera, se formó una doble administración que fue la clave de la convivencia política de los dos pueblos.T., hombre bastante culto en comparación con los demás soberanos germánicos, supo apreciar las cualidades y . dotes de romanos como Liberio, Casiodoro (v.), Boecio (v.), Enodio y Símaco, que gozaron durante la mayor parte de su reinado de toda su confianza. En política exterior, T. se situó en un plano hegemónico sobre los restantes reinos bárbaros. Gracias a ello, consolidó los límites de su reino anexionándose Istria, Retia y Nórica. Después ocupó Provenza, incorporándola a su corona cuando intervino a favor de su nieto Amalarico, rey de los visigodos (v.), frente a las pretensiones de los francos y del usurpador Gesaleico. Esta intervención le valió durante quince años (511-526) controlar la situación en la Hispania goda.En los últimos años de su reinado se tornó de carácter violento y receloso por temer un golpe de Estado por parte de los católicos con el beneplácito del Imperio. Este temor se vio aumentado por la política antiarriana desencadenada por el nuevo emperador Justiniano (v.), hecho que llevó a T. a enviar al papa Juan I a Constantinopla para convencer al emperador de que cesara en su persecución. Fracasada la embajada, el Pontífice fue encarcelado por orden de T., y murió poco después. Víctimas también de este último periodo fueron Boecio y Símaco. La muerte de T. (526) puso la corona en manos de su nieto el joven Atalarico, hijo de Amalasunta, iniciándose una época de luchas civiles. En el aspecto jurídico, fue muy importante la promulgación del Edicto de T. (hacia el 500), que constituyó un verdadero reglamento de seguridad pública.SALVADOR CLARAMUNT.
BIBL.: L. SORRENTINO, Il regno di Teodorico rispetto alla politica e al diritto, Nápoles 1904; M. BRION, Teodorico, un conductor de multitudes (454-526), Barcelona 1943; W. ENSSLIN, Theoderich der Grosse, Munich 1947; G. PEPE, II Medio Evo barbarice d’Italia, Turín 1963.
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