Telefonea
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Varios
El verbo telefonear se aplica en sentido restringido a la transmisión a distancia y reproducción exacta de la palabra humana, es decir, la conversación a distancia entre dos interlocutores. T. es la técnica que permite realizar esa comunicación recíproca de la palabra; se inicia y progresa como aplicación de la electricidad, basada en la acción de las corrientes sobre los imanes y viceversa (v. ELECTROMAGNETISMO). Como servicio público se ha establecido en todos los países y ha adquirido difusión domiciliaria semejante al alumbrado eléctrico, no sólo para comunicarse entre localidades alejadas sino también dentro de una misma ciudad; los servicios sonurbanos, interurbanos e internacionales. La t. tiene carácter universal, ya que es posible comunicarse entre países alejados. La Unión Int. de Telecomunicaciones (U.I.T.), con sede en Ginebra, sugiere las normas técnicas y métodos de explotación que deben observarse en la telecomunicación mundial.Entre los precedentes del descubrimiento del teléfono, se considera el del belga Bourseul, que en 1854 publicó un trabajo sobre la transmisión de la palabra a distancia, utilizando la electricidad; se cita también al físico alemán J. P. Reis (1834-74), que presentó a la Soc. de Física de Francfort la descripción de un medio de transmisión de la palabra por la electricidad, usando las ondas sonoras de la voz para haber vibrar una placa metálica. La realización práctica del teléfono fue obra del norteamericano de origen escocés Alexander Graham Bell (v.), cuya patente fue reconocida en prioridad sobre las que habían presentado E. Gray (1835-1901) y Meucci. La primera demostración tuvo lugar en Boston el 10 mar. 1876; Bell conversó con su ayudante Watson a través de una línea local. Los primeros aparatos fueron presentados por Bell en la Exposición de Filadelfia, en el mismo año, en construcción tosca bastante diferente de la actual.La t. se desarrolló rápidamente hasta convertirse en medio indispensable de la vida comercial y privada de los tiempos modernos. Pasó a Europa en 1878, cuando se creaba la primera central en Nueva York, instalándose sucesivamente en Gran Bretaña, Francia, Suiza, Alemania y Bélgica; en Madrid y Barcelona se inició la t. en 1880, un año después de que París contara con la primera red telefónica urbana. El desarrollo telefónico expresado por el número de teléfonos por cada cien habitantes es: 48 en Estados Unidos, 47 en Suecia, 38 en Canadá y Suiza, 25 en Australia, 20 en Gran Bretaña, 15 en Alemania Federal y Japón, 13 en Francia, 12 en Italia y España, 8 en Irlanda, 7 en Argentina y República Sudafricana, 6 en Portugal, 5,6 en Hungría y Grecia, 5 en la URRSS 2 en Yugoslavia y México, y 1,6 en Brasil. Otros países alcanzan cifras menores. La densidad media mundial es de unos 7 aparatos por cada 100 hab.El teléfono en España fue inicialmente explotado como servicio público, por el Cuerpo de Telégrafos, y actualmente existe monopolio que ejercita la Compañía Telefónica Nacional de España desde 1924, con excepción de la t. por la red oficial y la red de San Sebastián, en la provincia de Guipúzcoa. En Europa domina la explotación por el Estado, mientras que en América prevalecen las compañías concesionarias, que asumen por su cuenta la gestión de los servicios bajo la vigilancia de los organismos oficiales, que aprueban los planes de obras y autorizan las tarifas de cada modalidad de servicio.1. Características generales. La t. utiliza todos los medios de transmisión de la telecomunicación (v. TRANSMISIONES, TÉCNICA DE LAS), o sea, por líneas aéreas, en cable o en hilo desnudo, por cables subterráneos o submarinos, por enlaces radioeléctricos de la comunicación inalámbrica basados en las ondas hertzianas, y mediante satélites artificiales. La explotación telefónica es compartida, por las mismas vías de transmisión, con la telegrafía (v.), sin que haya perturbación recíproca.La comunicación telefónica más sencilla es la conexión directa entre dos puntos o estaciones de conversación, empleando línea de doble hilo metálico para el enlace entre ambas. Cada estación se compone de un sistema mixto de aparato transmisor y receptor, y un órgano de llamada, para realizarla o recibirla. Esta comunicación constituye una unión permanente, como la existente entre un salto de agua y la central eléctrica, p. ej. Mas los sistemas telefónicos de los servicios públicos, que agrupan en cada localidad miles de estaciones de abonados, requieren, para comunicar cada aparato de abonado con cualquiera de los otros de la red local, una central de conmutación que establezca en cada caso la comunicación interesada.Las estaciones de abonado suelen ser idénticas y constan de un micrófono, alimentado por una batería de energía eléctrica, un teléfono y una magneto de llamada. El micrófono es susceptible de modificar su resistencia al ritmo de la voz emitida (es decir, modula la corriente continua de alimentación microfónica), por estar constituido esencialmente por una agrupación de polvo y cartón, que se aglomera en posiciones distintas según la presión que la voz cause al incidir sobre la pared de la caja que contiene granalla. La corriente modulada de conversación pasa a una bobina de inducción, contenida en el aparato local, que eleva la tensión de aquélla para hacerla más apta a la transmisión por la línea. El aparato de abonado tiene un distema de llamada (la magneto, en los primeros aparatos) que, movido a mano, envía la corriente a la central de conmutación, si es de tipo manual, para solicitar el corresponsal con el que se desea hablar. En el aparato de éste suena un timbre, para que acuda el abonado llamado, que dispone de un aparato semejante al del abonado iniciador de la comunicación. Generalmente, el receptor (constituido por una bobina que, al ritmo de la corriente modulada de conversación, mueve una placa vibrante, generadora de sonidos en su movimiento) y el micrófono transmisor se acoplan en una sola unidad, microteléfono combinado, que es el elemento que se aproxima a la vez al oído y a la boca del que habla o escucha. Los primeros aparatos de abonados eran de batería local, es decir, la corriente de alimentación del micrófono era suministrada por una pequeña bateríade pilas (2 ó 3 elementos) alojadas en una caja adosada al mismo aparato o separada de él.Central de conmutación. La llamada del abonado, promovida por la acción de su magneto, se recibe en la central y actúa sobre un reté (que corresponde al abonado), llamado anunciador, porque deja caer una plaqueta unida a la armadura del relé y que indica que el abonado pide comunicación con la operadora que sirve la central de conmutación. La unión con la línea del abonado para comunicar con éste la realiza la telefonista introduciendo la clavija de conexión de su aparato en el órgano de conexión (jack), con lo que queda en comunicación directa con el abonado que llama. Recibe la petición y por medio de un par de clavijas (una a cada extremo de un cordón, con los conductores de enlace) establece la conexión directa entre los dos abonados, manteniéndose en vigilancia discrecional la operadora, por poder tener su aparato en derivación en el circuito establecido, con el fin de estar en observación, para cualquier incidencia del servicio.Los indicadores y órganos para la conexión de cada abonado se sitúan ordenadamente en un cuadro, que la operadora tiene a la vista y que está provisto de cordones con clavijas de conexión para el enlace de unos abonados a otros. La operadora dispone: de un microteléfono para recibir las peticiones de comunicación, y de una magneto para llamar al abonado solicitado; como elementos accesorios cuenta con relojes de tiempo para el cómputo de la duración de las conversaciones y poder calcular el importe de las conferencias, si así fuese necesario. La telefonista establece las comunicaciones y resuelve las peticiones y reclamaciones de los usuarios asignados a su cuidado en la sección del mueble conmutador, comúnmente llamado cuadro telefónico.El primer perfeccionamiento de los sistemas de conmutación en las centrales fue suprimir la batería de alimentación del micrófono en cada domicilio del abonado, evitando así averías; la corriente necesaria es enviada desde la central (según indica el nombre de "sistema de batería central") desde que el abonado, por descolgar el microteléfono, mueve una palanca que establece el circuito de alimentación de corriente procedente de la central. Mediante señales luminosas, las operadoras pueden observar cuándo llama un abonado y termina la conversación. El automatismo de los signos de llamada y de fin de conversación asegura mayor rapidez en la actividad de la operadora, al disminuir las maniobras en cada comunicación, y reduce las averías.Cada línea de abonado está multiplicada en otros puestos de trabajo del mismo cuadro telefónico, para que, si una operadora no atiende una llamada, pueda hacerlo otra. Los cuadros múltiples modernos son de batería central, constituida por baterías de acumuladores, para suministrar en general 24 voltios, con grupos generadores de emergencia, a fin de cargar las baterías en caso de que los suministros ordinarios de corriente queden interrumpidos.Los elementos de las centrales de abonados que permiten realizar cambios en las conexiones o enlaces eléctricos de las líneas exteriores con la instalación interior de asignación de órganos de los cuadros, correspondientes a cada abonado, son los llamados repartidores de entrada; son dos paneles, uno de los cuales corresponde a las líneas de red, y el otro a las comunicaciones interiores, y que pueden, por tanto, relacionarse unos con otros, como convenga, con puentes o hilos de conexión, fácilmente sustituibles. En el repartidor se sitúan igualmente los órganos de protección eléctrica de los elementos de la central; según los casos, esas protecciones son: fusibles (para efectos de intensidad instantánea que pueden dañar los relés del cuadro conmutador); bobinas térmicas, para prevenir efectos dañosos de corrientes no peligrosas pór su intensidad, pero sí por el tiempo en que actúen; y descargadores o pararrayos, constituidos generalmente por dos bloques separados por mica o aislante de espacio de aire, que desvían a tierra cualquier carga eléctrica perjudicial a la instalación interior.2. Red de telefonía. En grandes poblaciones, cuando los abonados son muchos, se agrupan en subcentrales, que sirven un barrio o zona de la ciudad, relacionadas entre sí por circuitos de enlace, y cuyo número se limita a 10.000 abonados. Las redes urbanas se establecen modernamente alojando en conductos cables de pares (constituidos por hilos de cobre, con aislante de aire y separación de papel) con cubierta de plomo; la multiplicación de estos pares, por derivaciones que terminan en lugares diferentes, da flexibilidad a las conexiones, sobre todo en casos de cambio de domicilio de los abonados, que pueden así conservar su mismo par de línea, lo que facilita el mantenimiento del mismo número de abonado; los pares de los cables (cada abonado requiere un par de hilos) terminan en cajas de conexión distribuidas por los edificios, donde han de tomarse para ser prolongados en la instalación de cada aparato.La explotación de una gran central telefónica urbana requiere mucha atención por parte de los servicios auxiliares, singularmente a causa de averías en líneas y estaciones de abonado. Si los abonados están agrupados encentrales subalternas, es importante disponer de suficientes líneas de enlace entre ellas con objeto de que las comunicaciones de una central a otra no encuentren impedimento.3. Sistemas automáticos. Se han introducido en los equipos telefónicos, de tal forma que las grandes centrales funcionan sin operadoras, consiguiendo rapidez de comunicación, seguridad y discreción. Recibida la llamada, por maniobra de un disco, cuyos números contienen los impulsos necesarios para componerlos, los órganos automáticos de selección se encargan de buscar la línea del abonado solicitado, y efectúan observaciones de servicio, como la de línea ocupada, que se conoce por una emisión rítmica característica, audible en el teléfono que llama. En el caso de varias centrales en una red urbana importante, la primera cifra de las que componen el indicativo numérico de identificación corresponde a la central a que está conectado el teléfono del abonado llamado, y las cifras siguientes son las propias de cada aparato. El cómputo de llamadas, si es necesario, se realiza por contador mecánico o fotográfico, conectado a la línea particular de cada abonado; las llamadas se registran en el contador del abonado que toma la iniciativa, y solamente cuando el corresponsal contesta.Los sistemas automáticos aparecieron en el siglo pasado, y la automatización de las centrales telefónicas se está llevando a cabo en muchos países. Uno de los más antiguos es el sistema Strowger, ideado en 1879 por Connelly y Tighe, en Washington; de él se derivan, con variantes más o menos profundas, todos los demás sistemas en uso. En Europa, Siemens Halske ha construido centrales de este tipo extendidas por casi todo el mundo.Austria, Alemania e Inglaterra fueron las primeras naciones en introducir el automatismo urbano, que permite un servicio continuado, sin demasiadas responsabilidades humanas.En estas centrales automáticas, hay diversos órganos encargados de seleccionar y buscar la línea deseada; son los preselectores, buscadores de líneas, selectores y conectores. Están en constante movimiento de exploración; y según los números del abonado, por medio de escobillas o brazos de conexión, exploran un campo de terminales, conectando con el deseado, gracias a la emisión y almacenamiento de los impulsos de llamada, en el número formado por las cifras de unidades, decenas, centenas y cuantas componen el distintivo numérico de cada línea. Los desplazamientos de los órganos se realizan primero verticalmente y después horizontalmente, regulados por impulsos emitidos al girar el disco de llamada. El que llama tiene acceso a los órganos de la central de conmutación gracias a un preselector instalado en la línea. Entre el preselector y el órgano final de conexión (conector) puede haber varios órganos de selección. El máximo de conversaciones que puede atender simultáneamente una central automática es igual al número de selectores primarios y es inferior al de abonados conectados, que se calculan según las conversaciones probables en las horas de mayor tráfico.Las comunicaciones interurbanas se automatizan progresivamente. Cada localidad se selecciona mediante los indicativos, generalmente numéricos, que se le han asignado. Los equipos automáticos requieren cuidados de conservación: eliminación de polvo y mantenimiento de cierto grado de temperatura. La suciedad es el principal enemigo de estas instalaciones con órganos muy sensibles, como son los relés y seleccionadores. Entre los sistemas manuales y automáticos, se sitúan los llamados semiautomáticos, en los que algunas operaciones se encomiendan a telefonistas; lo corriente es que se reserven para operación manual ciertas funciones interurbanas de facilitar las comunicaciones, verificar su perfecto curso y ocuparse del cómputo del tiempo para tarificación. Todos los sistemas son aptos para mantener la conexión; nada impide que se puedan enlazar sistemas automáticos a los de otra clase.Líneas y aparatos deben responder a las recomendaciones de la Unión Int. de Telecomunicaciones, a fin de que los servicios sean posibles a través de instalaciones de diversas clases y diferentes características constructivas u operacionales. Ésta es la gran ventaja de los sistemas establecidos, que permiten la comunicación entre los más alejados lugares de la Tierra.La t. ha progresado mucho con el teléfono-televisión, que permite que los interlocutores se vean. También se ha conseguido la captación de mensajes en ausencia del abonado, entre estaciones móviles, como trenes, barcos, aviones y automóviles en general. La comunicación telefónica utiliza todos los medios de transmisión, y, por tanto, se puede conversar por líneas físicas, enlazadas a cables hertzianos, y a través de satélites (v.) artificiales; con ello la conversación carece de límites.V. t.: COMUNICACION SOCIAL_ II; INFORMACIÓN.EMILIO NOVOA.
BIBL.: J. B. CABRÉ, Instalaciones de campanillas y teléfonos, Buenos Aires 1964; F. FEiloo, Nociones de telefonía, Madrid 1964; E. MAZZA, El relé tipo telefónico en la industria, Barcelona 1964; K. H. KLEINAU, instalaciones telefónicas, Barcelona 1966; D. TALLEY, Telefonía en alta frecuencia, Barcelona 1968; TRAUTMAN, Constitución de las instalaciones telefónicas automáticas, Madrid 1970.
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