Telefilme
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Varios
Película producida especialmente para la televisión. La II Guerra mundial fue beneficiosa para el cine en general y para la producción de Hollywood (v.) en particular. El deseo de distracción en los países contendientes y el recurso de llenar horas de espera en los traslados de tropas fueron causas de una afluencia masiva en las salas cinematográficas. Por otra parte, la guerra aceleró el progreso de la electrónica, perfeccionando y renovando la red de comunicaciones, y dando un notable impulso al desarrollo de la televisión (v.).Televisión y cine. Cuando en 1948 se afirmaba la hegemonía de la televisión como el entretenimiento más popular y cómodo, pudo preverse una posible crisis del cine. Pero sólo apercibieron y resolvieron el peligro algunos pocos productores, como Walt Disney (v.). La mayoría de las empresas de Hollywood, con sus intereses en la distribución mundial, despreciaron la televisión como una moda pasajera. La deserción del público hacia otras diversiones, como resultado del aumento del nivel de vida, se sumó a la competencia de la televisión. Poco a poco, los directivos de Hollywood abandonaron su rigidez inicial para poder subsistir. La crisis provocó el cierre de unos estudios, los de la 20th. Century-Fox, y redujo la plantilla de otros.A finales de los a. 50, el equilibrio se había restablecido; el cine y la televisión llegaron a un tácito acuerdo de colaboración impuesto por las circunstancias (v. CINEMATOGRAFÍA I, 5-7). Por una parte, los estudios habían cambiado la política de muchas películas corrientes por la de menos títulos, pero superproducciones. Concentrándose en menos películas al año con mayores presupuestos, sobraban los equipos que antes se ocupaban de las realizaciones de los filmes secundarios o de complemento, conocidos como películas B. Típico ejemplo del género B eran las aventuras del Oeste, filmadas en exteriores y con repartos de segunda clase. Por otra parte, la televisión, que aumentaba cada vez más el tiempo de emisión hasta programar ininterrumpidamente las 24 horas del día en las grandes metrópolis, necesitaba más material. Hollywood acudió a la demanda, y tras una serie de altibajos se consumó un status de coexistencia cooperadora, en beneficio de ambos medios de comunicación. Como resultado, los estudios de Hollywood trabajaban continuamente en la producción de t., en los que se han concentrado los esfuerzos que antes se dedicaban a las películas B. Cuando una serie televisiva tiene éxito, se realiza con el mismo tema y personajes algún largometraje.Variedades de telefilmes y origen de las series. La producción de t. presenta dos aspectos. Uno, el menos conocido fuera de los Estados Unidos, es la filmación de largometrajes de duración normal -entre 90 y 120 min, que se estrenan primeramente en la televisión y más tarde se distribuyen entre las salas cinematográficas. Exceptuando algún caso aislado, como la nueva versión de Forajidos (El código del hampa), cuya excesiva violencia hizo que fuera rechazada por la televisión y que hubiera de estrenarse directamente en salas de cine, el método ha dado muy buenos resultados. Recordemos, como breve referencia, los siguientes títulos: El cetro de los Borgia, con Don Murray; La vuelta del pistolero, con Robert Taylor; y Cómo pasé mis vacaciones de verano, con Robert Wagner, Peter Lawford y Walter Pidgeon. Las tres se estrenaron en la televisión norteamericana en 1967.El segundo aspecto es la producción de series de t. familiares de Walt Disney, en las que el dibujante hacía publicidad a sus nuevos largometrajes. La Music Corporation of America (MCA), importante agencia de representación artística, exhibió en 1950-51 la teleserie Estrellas de Hollywood, que incluía los intérpretes representados por la MCA. El ejemplo fue seguido por otros productores norteamericanos; gracias a ello y después de salvar el bache causado por la emigración de los productores independientes hacia Europa a causa de sus bajos costes y beneficios fiscales, la situación de Hollywood se estabilizó, para llegar incluso a un resurgimiento en los últimos años.Aunque se producen buenas series en Inglaterra (El Santo, Los vengadores, Agente secreto), España (La familia Colón, Diego Acevedo) y Francia (Belphegor, El inspector Leclere), Hollywood marca la pauta, tanto por la cantidad como por la calidad. Los episodios son de duración variable, desde 30 a 90 min., aunque la extensión media y más común es de 1 h. Suelen ser t. de aventuras o comedias. En los primeros abundan los temas del Oeste (Bonanza, Caravana, El virginiano, El rebelde) y los policiacos o de espionaje (Rompeolas, Hong Kong, El agente Burke, 77 Sunset Boulevard, Los intocables), de acción rápida, narración condensada y abundante violencia. Los de ciencia-ficción (Rumbo a lo desconocido, La zona del crepúsculo) son de creciente aceptación popular. Las comedias suelen partir de una situación dada, a imitación de la situation comedy del cine norteamericano, y la imaginación de los guionistas ha de afanarse para extraer de ellas todas sus posibilidades cómicas. El resultado suele ser desigual, pues depende de la agudeza del relato, la capacidad de los artistas (Dick Van Dyke) o de su oportunidad (El superagente 086). Muchas de las situaciones cómicas proceden de antiguas películas, cuyo título han tomado las series: Siguiendo mi camino, La pareja invisible, No os comáis las margaritas, Cómo casarse con un millonario, etc.Distribución mundial de telefilmes. Según las cifras de 1966, los 173 millones de receptores de televisión en el mundo equivalían a 1.400 veces el número de salas de cine. En ese inmenso mercado de la imagen casera domina la oferta de los t. norteamericanos, que monopolizan la pequeña pantalla en casi todos los países. Los t. han influido en el habla popular; en Italia, un Perry Mason es un abogado inteligente. La serie Bonanza, distribuida en 59 naciones, suma un público semanal de 350 millones de televidentes. El secreto de estos éxitos es doble: la aceptación popular y los bajos precios. Las series de Hollywood, cuya programación nacional ya les amortiza, reciben un ingreso adicional de 75 millones de dólares por su proyección en el extranjero. Como cada país tiene diferentes sistemas de omitir o incluir publicidad, un mismo episodio de serie puede durar 26 min. en Kenia y 130 en Argentina.Las únicas limitaciones para la difusión de t. son el lenguaje y las normas sobre fomento y protección a la televisión nacional. Lo primero se resuelve con los doblajes (v.), ya que el público rechaza los subtítulos. Así, en Japón, doblan Bonanza actores del teatro clásico kabuki; y para Hispanoamérica, hay estudios de doblaje en Puerto Rico y México, que suministran diálogos en spanglish (Spanish-English), limpios de todo vocablo que pueda ser ofensivo en un país. Respecto a los porcentajes de importación, hay diversas gamas. Portugal recibe de Estados Unidos el 75% de su programación, Canadá lo limita al 45%, Inglaterra al 14%, Francia a poco menos del 10%, y Suiza no pone cotas a las importaciones del material telefílmico, que procede esencialmente de Estados Unidos.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: E. MELÓN MARTÍNEZ, Así es la TV, Madrid 1966; 1. A. VALERA, Arte y técnicas cinematográficas y televisión, Buenos Aires 1944.
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